Diputada Gael Yeomans (FA): “Podemos ser una oposición firme y que, a la vez, dialogue”
La jefa de bancada defiende y explica el modelo opositor que ha empezado a desarrollar su colectividad. Si bien se reunirán con ministros en La Moneda, mantienen abierta la posibilidad de recurrir al TC en contra de la megarreforma.
Un equipo de constitucionalistas pretende conformar la oposición, según relató la diputada Gael Yeomans (Frente Amplio), con el fin de armar una eventual presentación en contra del megaproyecto.
A juicio de la jefa de la bancada frenteamplista, “vemos que existen argumentos” para recurrir al Tribunal Constitucional (TC) para impugnar la iniciativa.
Según la legisladora, que ratifica la decisión de su partido de rechazar la idea de legislar del megaproyecto, lo que hizo el gobierno es “un chantaje inaceptable”, al fusionar un proyecto de reconstrucción con una reforma tributaria que disminuye los impuestos de la gran empresa y que, a su juicio, no beneficiará a la gente.
“Son los sueños del ministro Quiroz. A mí me gustaría que no fuera tan fanático de sus ideas”, agrega Yoemans.
Pese a ello, remarca la disposición de su colectividad a dialogar. De hecho, los legisladores del FA concurrirán el lunes a La Moneda a reunirse con ministros.
En las primeras sesiones, usted asumió una postura crítica. Incluso, acusó al ministro Alvarado de un conflicto de interés en el proyecto de combustibles, por tener una antigua participación en bencineras. ¿En qué quedó esa denuncia?
Lo que me parecía relevante es que si hay conflictos de interés, se tienen que transparentar. En esa oportunidad, ni siquiera contábamos con la declaración de intereses y patrimonio de los ministros. Entonces, espero que, como un acto de probidad, no tengamos ministros que se vean beneficiados con proyectos. Por ejemplo, con esta reforma estamos viendo que hay 63 autoridades de gobierno, de acuerdo a un informe de la Fundación Nodo XXI, que se van a ver beneficiadas con más de $ 292 mil millones con esta reforma. Es un conflicto de interés evidente.
Y respecto de esa denuncia contra el ministro Alvarado, ¿usted se equivocó o tenía antecedentes?
Mis palabras en esa oportunidad fueron bien cuidadosas. Yo lo que le pedía a él mismo es que aclarara la situación.
Y él dijo que se había desligado de esa propiedad.
Yo puedo entender eso, pero ahora veo que hay más de un conflicto de interés. No lo digo solo por el ministro Alvarado, sino que también por distintas autoridades con esta nueva reforma.
Le preguntaba porque pareciera que el tono del Frente Amplio ha bajado en beligerancia. ¿Hay un cambio táctico o estratégico?
La disposición a dialogar la vamos a tener en interés del país. Pero eso no coarta una posición firme para evitar retrocesos ni tampoco coarta la labor fiscalizadora. Todo eso es posible en la acción del Frente Amplio. Podemos ser una oposición firme, que presente alternativa y que, a la vez, dialogue.
¿Por qué deciden solicitar las reuniones con La Moneda?
Me sorprendió que no tuvieran la intención de reunirse con todas las bancadas. Hace varios días me intenté comunicar con ellos. Había un interés de conocer la reforma y plantear nuestras propuestas. Éramos de la idea de dividir el proyecto, mantener el área de reconstrucción y también presentar un alivio al bolsillo de la gente. Eso no está en este proyecto tampoco.
¿Temían quedar aislados? Ahora también los ministros se reunirán con el PC. Al parecer, hubo un cambio.
En principio, vi una intención de no conversar con el Frente Amplio. Es la visión que tiene el Partido Republicano de nosotros. Ellos ven a un enemigo y no a un actor con el que hay que conversar.
¿La postura de tener una oposición firme y, a la vez, dialogante será la línea definitiva del Frente Amplio?
Es una definición del comité central del partido. Es lo que nos identifica. Una oposición que presenta alternativa. Y eso se puede hacer desde el diálogo, pero también desde la firmeza.
Ahora, mencionaba el conflicto de interés de los ministros con el megaproyecto. Ya fueron a Contraloría. Podrían ir al TC. ¿No arriesgan enlodar el debate y el diálogo?
No, de hecho, es más, algunos parlamentarios, incluso de la UDI, plantearon que sería bueno presentar una indicación.
¿No será contradictoria esta idea de estar dialogando y, a la vez, como se dice, estar “con el mazo dando”?
No, yo no lo veo así. Se pueden hacer ambas cosas. Algunos lo verán contradictorio. Es posible dialogar en lo que beneficia a las personas, pero, por otro lado, defender lo que algunos quieren hacer retroceder. ¿Estamos disponibles a conversar con el gobierno o con quien piensa diferente? Sí, no tenemos ningún problema. Quizás nos ponemos de acuerdo. Pero hay otros temas, donde vamos a decir que no estamos de acuerdo, por ejemplo, en reducir el impuesto a las grandes empresas.
¿Con cuál tipo de oposición usted se identifica más? Con el tono de la diputada Consuelo Veloso, que fue multada por interpelar a la diputada Javiera Rodríguez, o con el diputado Jaime Bassa, que salió a pedir respeto a los ministros ante las críticas de la diputada Gloria Naveillán.
Lo que pasa es que la intervención de la diputada Veloso también tiene que ver con una reacción a la intervención previa de la diputada Rodríguez, del Partido Republicano. En el Congreso hay una constante beligerancia en contra del Frente Amplio, contra las ideas de quienes pensamos en proyectos transformadores, de quienes defendemos los derechos sociales, de las mujeres. Hay un tono burlesco, que se sale de los parámetros del diálogo y el tono respetuoso. ¿Qué esperan? ¿Que nos quedemos impávidos escuchando? Yo creo que tiene que haber una reacción dentro de lo que corresponde, que es intervenir en la sala con firmeza. Puede que sean estilos diferentes, pero es parte de lo que también nos identifica como Frente Amplio. Tanto la diputada Veloso como el diputado Bassa.
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