El problema de las tres comisiones: reforma de seguridad de Kast se entrampa en el Senado
Además de las objeciones transversales, la Cámara Alta resolvió derivar la iniciativa a las instancias de Constitución, Seguridad y Defensa, donde la oposición tiene el control. Ello inevitablemente alargará la tramitación. De hecho, la discusión del texto recién comenzará en septiembre.
A pesar de la suma urgencia (15 días para despachar el proyecto) que le imprimió el gobierno a la reforma constitucional de seguridad, ese plazo ya no se cumplirá.
La iniciativa, que es el “corazón” de la nueva agenda gubernamental contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), tendrá un avance más lento de lo que La Moneda hubiera esperado, al margen de la resistencia transversal que está generando la propuesta.
Desde punto vista práctico, la Comisión de Constitución, que preside el senador Pedro Araya (PPD), no puso en tabla la reforma este miércoles (último día de sesiones) y ya la próxima semana no habrá trabajo legislativo por el habitual receso de labor territorial (regional).
Incluso, el senador Araya anticipó su regreso a la Región de Antofagasta por la emergencia meteorológica que vive el norte y viajó el miércoles en la mañana en el mismo avión del Presidente José Antonio Kast.
En el mejor escenario para el Ejecutivo y en particular para el ministro de Seguridad, Martín Arrau (republicano), quien será el encargado de tramitar la nueva agenda, la Comisión de Constitución citaría en la primera semana de septiembre para comenzar a discutir el texto.
Uno de los problemas, sin embargo, que deberá sortear Arrau en esta instancia, es el mismo Araya, quien tiene una mala evaluación de la gestión del ministro y se ha declarado crítico de esta reforma.
El senador PPD nunca ha tenido una especial sintonía con el titular de Seguridad, desde que en 2021, Arrau levantara una denuncia aparentemente falsa en contra de varias figuras de la antigua Concertación, entre ellos, la expresidenta Michelle Bachelet, los exministros Álvaro Elizalde y Javiera Blanco, y el mismo Araya, a quienes los acusaba de tener cuentas bancarias en un paraíso fiscal.
Arrau llevó incluso esta denuncia a la Fiscalía, por presuntos millonarios movimientos, pero la investigación concluyó que las supuestas cuentas no existían. Desde entonces, nunca Arrau ofreció disculpas.
Tres comisiones
El factor Araya no es el único. El martes, en la sala del Senado, la reforma constitucional tuvo un tropiezo adicional, aparentemente por una descoordinación entre la mesa del Senado y La Moneda.
Dado que se trataba de un cambio a la Carta Fundamental, por reglamento, el proyecto que se dio cuenta este martes, debía pasar obligatoriamente por la Comisión de Constitución.
No obstante, la mesa de la Cámara Alta, que encabezan Paulina Núñez (RN, presidenta) e Iván Moreira (UDI, vicepresidente), resolvieron derivar la iniciativa, en forma adicional, a la Comisión de Seguridad, que preside Karim Bianchi (independiente).
Aun cuando la decisión de la presidenta del Senado desajustaba los plazos del Ejecutivo, la jugada se justificaba en el ánimo de descomprimir el clima denso que provocó la reforma, que, además de los reparos profundos de la oposición, ha generado disidencia en la UDI, en RN, en Evópoli, en libertarios y entre los independientes aliados.
Sorpresivamente, este martes en la sala, el senador Francisco Huenchumilla (DC) pidió enviar el texto también a la Comisión de Defensa, que hoy preside, ya que el nuevo estado de excepción también atañe a las FF.AA.
Esa solicitud dio pie a un trabado debate en la sala, donde otros, como la senadora Yasna Provoste (DC), propusieron, en subsidio, crear una comisión unida entre Seguridad y Defensa para revisar la propuesta presidencial.
Si bien la propuesta de Huenchumilla fue desechada inicialmente, al abrirse la discusión, Moreira, quien conducía el debate a esa hora -ya que la senadora Núñez (RN) se encuentra fuera del país-, volvió a pedir el acuerdo para que la reforma también fuera vista, en forma adicional, por Defensa.
Ante esa segunda consulta y al no haber objeciones, Moreira tocó la campanilla y concedió que la iniciativa se vea por tres comisiones.
El problema es que aparentemente los senadores del oficialismo estaban desprevenidos y no alcanzaron a oponerse, según reveló disgustado el jefe de bancada de la UDI, Gustavo Sanhueza. “No estaba de acuerdo, pero... ya tocó la campanilla. No voy a hacer cuestión de eso”, expresó resignado Sanhueza en la misma sala.
El hecho de que el proyecto vaya a tres comisiones es algo completamente inusual, lo que generó la molestia de otros senadores de la alianza gubernamental, incluso de parte de algunos detractores del texto, como Andrés Longton (RN).
Sin embargo, como el tema ya estaba zanjado, el acuerdo ya no se podía revertir, salvo que hubiera habido unanimidad de los presentes.
Ritmo
Ello ocasiona varios inconvenientes para los tiempos de Arrau, a quien el Presidente Kast le pidió tener leyes aprobadas antes de Navidad.
De partida, al ser tres comisiones que estudiarán un articulado de solo una página, se alarga inevitablemente la tramitación, aunque de todos modos la instancia de Constitución será matriz para efectos de votar la idea de legislar.
Además, hay otro problema con la minoría que hoy tiene la derecha en esos tres espacios legislativos. Hoy la oposición tiene el control mayoritario y la presidencia en esas tres comisiones, por lo tanto puede manejar los ritmos legislativos y dilatar el debate a pesar de las urgencias gubernamentales.
Seguridad, la preside Bianchi; Defensa, la encabeza Huenchumilla; y Constitución, la lidera Araya, que también integra las otras dos instancias. En la oposición, de hecho, bromean que si efectivamente existe un encono especial de Araya con Arrau por su antigua denuncia falsa, el ministro no tiene como evitarlo.
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