La segunda línea bajo revisión: las salidas de seremis que tensionan los equipos regionales de Kast
Más de 40 autoridades regionales han dejado sus cargos desde el inicio del gobierno, aunque en La Moneda distinguen las salidas propias del aterrizaje de las que responden a evaluaciones de desempeño o razones personales. En Palacio aseguran que la etapa de instalación quedó atrás y que los ajustes continuarán si son necesarios.
La salida de tres seremis volvió a poner el foco sobre la segunda línea del gobierno de José Antonio Kast. Este miércoles se conoció la renuncia de los titulares de Vivienda y Desarrollo Social de la Región Metropolitana y, durante la tarde, la de Economía de O’Higgins.
Con estos movimientos, ya son poco más de 40 los secretarios regionales ministeriales que han dejado sus cargos desde el inicio de la administración: de un total de 52 autoridades de gobierno que han salido, 42 corresponden a seremis.
Las modificaciones se producen, además, en momentos en que el gobierno lleva varias semanas revisando el desempeño de sus autoridades regionales. El proceso alcanza tanto a seremis como a delegados presidenciales y responde a una preocupación que ha ido creciendo en los partidos oficialistas respecto de la capacidad de la segunda línea para ejecutar las prioridades del Ejecutivo en terreno.
Pero en La Moneda buscan hacer una precisión respecto de cómo deben leerse estos movimientos. La instalación, dicen, ya terminó.
En el Ejecutivo distinguen entre las autoridades que dejaron sus cargos durante los primeros meses -cuando todavía se estaba conformando y ajustando el equipo de gobierno- y las salidas que se están produciendo ahora. En el primer grupo, reconocen que existieron dificultades propias de la instalación y que el gobierno asume la responsabilidad por esas decisiones.
La situación actual, sostienen, es distinta. Las salidas responden a autoridades que no estaban siendo bien evaluadas, a razones personales o a situaciones específicas que hacen necesario modificar los equipos. Es decir, no se trataría de cargos que simplemente no cumplieron con los requisitos iniciales para asumir, sino de personas cuyo desempeño fue evaluado una vez que estuvieron en funciones.
El caso de Sebastián Norambuena, ahora exseremi de Vivienda y Urbanismo de la Región Metropolitana, es ilustrativo de esa lógica. Aunque formalmente presentó su renuncia, distintas versiones hablan de pérdida de confianza por desempeño.
En paralelo, Kattia Durán dejó la Seremi de Desarrollo Social y Familia de la RM por “motivos familiares”. Y durante la jornada el Ministerio de Economía informó la renuncia de Juan Carlos Meléndez Santelices como seremi de Economía de O’Higgins, aunque sin despejar el motivo.
En La Moneda defienden que, a esta altura, el costo político de remover a una autoridad que no está cumpliendo con las expectativas de gestión es menor que mantenerla en el cargo. La idea que transmiten es que, si una evaluación determina que se necesitan cambios, estos deben hacerse, aunque la oposición pueda utilizarlos como argumento para cuestionar al gobierno, o incluso como “memes”.
Por lo mismo, en Palacio no descartan que continúen produciéndose ajustes. La revisión de las autoridades regionales, recalcan, es un proceso permanente.
Tras la elección de Kast, la revisión de los nombres para los más de 300 cargos de seremis quedó radicada en el equipo del jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, integrado por Ignacio Dülger -hoy fuera del gobierno, en Acción Republicana-, Víctor Valdés y Álvaro Bellolio. El grupo recibió las propuestas de los partidos y revisó los antecedentes de los candidatos, precisamente con el objetivo de evitar flancos para el gobierno.
Con ese antecedente, algunos dirigentes oficialistas han cuestionado la calidad de los filtros utilizados en las designaciones. En su minuto, el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, advirtió que “no es una buena señal que salgan tantos seremis”, mientras que la jefa de bancada de la colectividad, Flor Weisse, sostuvo que la alta rotación obliga a revisar con mayor cuidado los estándares para escoger a quienes representan al gobierno en regiones.
Así, desde hace semanas existe inquietud en las colectividades por el funcionamiento de la segunda línea, particularmente por la experiencia y capacidad de algunas autoridades para desplegar en regiones las prioridades del gobierno.
En la última reunión de los jefes de partido oficialistas con el Presidente en La Moneda, Ramírez le preguntó directamente por el estado de este ajuste.
Kast les confirmó que, bajo la conducción del Ministerio del Interior, se está realizando una evaluación “exhaustiva” de las autoridades regionales.
Hace algunos días, la presidenta de RN, Andrea Balladares, planteó que, a seis meses de gobierno, las dificultades de las autoridades regionales “pasan a ser un tema de gestión” y dejan de ser atribuibles a la instalación.
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