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Cómo la vertiginosa expansión de la inteligencia artificial amenaza al mercado laboral en Chile

En medio del debate surgido por el alto desempleo actual en el país, los expertos creen que hay señales de que esta nueva tecnología ya está impactando en el mercado del trabajo nacional. En el gobierno y en el Banco Central también hay preocupación respecto de en qué medida la IA y la automatización pueden estar incidiendo en la tasa estructural de desocupación. Estudios apuntan a un mayor efecto en trabajos de oficina y en la población más joven.

Tendencias / La Tercera

Se trata de un tema de conversación creciente en los directorios de empresas, en el mundo especializado y en círculos de gobierno. El vertiginoso desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y su efecto en el mercado laboral chileno ha encendido las alertas de los expertos, en medio del álgido debate sobre cómo enfrentar la crisis de empleo que vive el país. Esta semana el INE informó que la tasa nacional de desocupación subió a 9,4% en el trimestre móvil marzo-mayo, su mayor nivel en casi cinco años.

La sensación que hoy existe en el mundo empresarial es que la IA ya está calando con fuerza en algunos sectores de la economía, pero esa percepción carece de estudios profundos que lo avalen empíricamente hasta ahora, reconocen desde la misma esfera privada. “Es como el fantasma que todos saben que está y que saben que está actuando, pero nadie conoce al detalle cuál es el impacto real en los niveles de desocupación”, explica una fuente empresarial.

Sin embargo, ya algunas investigaciones están comenzando a teorizar respecto a sus efectos en el empleo en el país.

Mientras en el gobierno transmiten en privado su preocupación por el impacto que podría tener este desarrollo tecnológico en el reemplazo de ciertos tipos de empleo, el Banco Central ha intensificado su interés por calcular los efectos de IA y también de la automatización en la dotación laboral de las empresas en Chile.

Fue en el Informe de Política Monetaria (Ipom) de septiembre del año pasado en que el instituto emisor reveló algunas evidencias cualitativas sobre tendencias de la automatización y la tecnología en el mercado laboral. “En los últimos años se ha consolidado un nuevo equilibrio organizacional caracterizado por dotaciones laborales más reducidas. Esto no solo se explica por la evolución de la actividad económica o el aumento de costos, sino también por la introducción de nuevas tecnologías, la reorganización del trabajo y las presiones regulatorias”, advirtió entonces.

Será un año después, en el Ipom de septiembre próximo, en que el Banco Central actualizará ese análisis acerca de lo que está pasando en el mercado laboral y revisará la irrupción de la IA, revelan fuentes cercanas al organismo monetario. Se trata de una señal de peso respecto de la preocupación del ente rector sobre el impacto del desarrollo tecnológico en el mercado laboral chileno y cómo podría estar afectando la denominada tasa de desempleo estructural del país (Nairu, por sus siglas en inglés), aquella que no es inflacionaria y que es de equilibrio a largo plazo. En su Ipom de diciembre de 2024 el Banco Central ya había deslizado que dicha tasa Nairu superaba el 8%.

De hecho, su propia presidenta, Rosanna Costa, puso el tema en la mesa recientemente, en el marco de la publicación del Ipom de junio. “Tenemos que seguir trabajando en saber de qué manera la tecnología, la automatización, la inteligencia artificial están penetrando en las firmas locales. De qué manera eso, en algunos casos, es un complemento o sustituto del trabajo”, dijo Costa a mediados de junio.

A nivel mundial el tema también está sobre la mesa. Hace unos días la multinacional Oracle reconoció el recorte de 21.000 empleos en los últimos doce meses, lo que equivale a casi el 13% de su dotación total, y lo atribuyó directamente a la adopción de tecnologías de inteligencia artificial. “La adopción e implementación de tecnologías de IA en nuestras operaciones han resultado, y pueden continuar resultando, en reducciones a nuestra fuerza laboral”, explicó la gigante multinacional, lo que alimenta las señales de que la IA ya está impactando con fuerza en la sustitución de empleo en las grandes corporaciones globales.

La preocupación de los expertos

Los especialistas coinciden en que existen signos de que la inteligencia artificial y la tecnología está presionando el mercado del trabajo, aunque respecto a su magnitud es la cautela lo que prima. “No existe evidencia concluyente que permita sostener que el mayor desempleo que observamos hoy responda principalmente o completamente a la IA. Sin embargo, sí comienzan a aparecer señales de que las nuevas tecnologías están modificando la forma en que las empresas enfrentan sus decisiones de contratación”, sostiene la investigadora de Clapes UC, Carmen Cifuentes.

La economista estima que, luego de varios años de aumentos en los costos laborales, muchas firmas han comenzado a acelerar sus procesos de inversión en tecnología. “Desde el punto de vista económico, esto es esperable. Cuando aumenta el costo relativo del trabajo, las empresas que tienen la posibilidad de sustituir trabajo por capital tienden a hacerlo. Y hoy ese capital no corresponde únicamente a maquinaria, sino también a software, automatización e inteligencia artificial. Naturalmente, este proceso ocurre con mayor intensidad en aquellas actividades donde las tareas son más digitalizables o automatizables”, añade.

Cifuentes también aterriza el fenómeno: “Lo que probablemente veremos no es una destrucción masiva de empleos, sino una menor intensidad en la creación de nuevos puestos de trabajo”. De hecho, a nivel internacional existe evidencia de que el crecimiento económico se ha vuelto progresivamente menos intensivo en empleo y una hipótesis plausible es que la rápida difusión de la inteligencia artificial contribuya a profundizar esa tendencia, estima la economista.

Carmen Cifuentes, economista de Clapes-UC.

“Es decir, que por cada punto adicional de crecimiento del PIB se generan menos empleos que hace algunos años, porque una parte creciente del crecimiento proviene de ganancias de productividad asociadas a nuevas tecnologías. Aún es temprano para demostrar cuánto de este fenómeno responde específicamente a la IA, pero la evidencia internacional comienza a mostrar una desaceleración en la contratación de ocupaciones más expuestas a estas tecnologías”, concluye.

La economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, coincide en que aún es prematuro adjudicar a la IA el deterioro más estructural del mercado laboral chileno, pero plantea algunas alertas. “El tema del mercado laboral débil es un tema estructural que no nace, de ninguna manera, por la inteligencia artificial, pero que sí podría estarse exacerbando por la inteligencia artificial”, explica.

Para ilustrar la posible incidencia de la IA en el mercado laboral local, Robledo alude a cambios en la tendencia de creación de empleo de los jóvenes, si se toma en cuenta la aparición en pleno del sistema de inteligencia artificial Chat GPT. “Los más jóvenes son el único grupo etario cuya tasa de ocupación (entre el trimestre marzo-mayo de 2025 versus febrero-abril de 2026) es menor que antes del lanzamiento de Chat GPT. La tasa de desempleo de los más jóvenes es más de cuatro puntos porcentuales mayor que el año prelanzamiento de Chat GPT”, describe un estudio de la economista de Fintual.

Además Robledo plantea que el trabajo de oficina podría estar siendo más afectado que otros rubros. “Pareciera que la IA podría efectivamente estar jugando un rol en la realidad laboral. Sin embargo, incluso en las ocupaciones de baja exposición a la IA el empleo se ha reducido para los más jóvenes. De hecho, si extendemos más el análisis, se puede notar que el empleo más joven es el que quedó con más secuelas desde el Covid. Lo que estamos viendo es posiblemente que hay algo estructural afectando al empleo joven, y que se acumula con la IA para dibujar una realidad más complicada que en el resto del empleo”, sostiene el estudio.

Priscila Robledo, economista jefa de Fintual

Sin embargo, la misma investigación repara en que este análisis no es lo suficientemente amplio como para asegurar que estas caídas en empleo sean causadas por la IA y dice que solo es capaz de mostrar una correlación.

De todas formas, reporta que los mayores costos laborales registrados durante los últimos años en Chile (alza de salario mínimo y jornada laboral de 40 horas, por ejemplo) podrían estar acelerando la adopción de tecnología en las empresas. “Pueden estar actuando como un catalizador de procesos de cambio tecnológico”, concluye Robledo.

Trabajos de oficina

Con todo, otro estudio sobre el impacto de la Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) en Chile realizado por académicos de la Universidad de Stanford junto a Sofofa y el Centro Nacional De Inteligencia Artificial (Cenia), entre otros, podría respaldar con matices las señales de las que da cuenta la investigación de Robledo.

El reporte “Inteligencia Artificial Generativa, oportunidades para el futuro del trabajo: Un Estudio Sobre Chile”, analizó las oportunidades de aceleración o de disminución del tiempo de ejecución de las tareas que componen un empleo a través del uso herramientas de IAG en los 100 puestos laborales más comunes de Chile.

Entre los empleos más expuestos a la IAGen están los especialistas en políticas de administración pública, analistas de sistemas, desarrolladores de software, abogados, secretarias, agentes de seguros y ejecutivos de fondos de pensiones, profesionales de la publicidad y la comercialización, y docentes.

Por el lado contrario, los empleos con menores niveles de aceleración con IA se concentran en actividades asociadas a labores manuales de limpieza o de movimiento de material, muebles o suelos, pintura o construcción de manera manual, revisar en detalle el uso de máquinas o paquetes, entre otras tareas que requieren del contacto con productos o herramientas directamente manipuladas por personas. “La naturaleza de estas ocupaciones hace que el impacto de la IAGen sea menor y, por lo tanto, la oportunidad de aceleración dado el estado de la tecnología sea escaso”, agrega la investigación.

“Esta tecnología podría estar pegándole a trabajos ‘de cuello y corbata’, más administrativos, de oficina, como abogados y contadores. Sin embargo, cuando se pasa a trabajos de mayor nivel de ingresos, como el de un gerente general -que es una labor poco estructurada y donde se tienen que articular equipos, por ejemplo-, ahí todavía no ayuda mucho la inteligencia artificial generativa”, reconoce Gabriel Weintraub, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford y uno de los autores de la investigación.

Al mismo tiempo, el académico de Stanford enfatiza que los trabajos manuales menos calificados, como el de obreros de la construcción o servicio doméstico, están menos expuestos a la inteligencia artificial.

“Esto es una disrupción gigante y hay bastante incertidumbre en cuanto a lo que va a pasar, pero como ocurre en todas estas revoluciones, siempre habrá ganadores y perdedores. El rol de la política pública es tratar de reducir el costo para la gente que se puede ver afectada y tratar de que sea una transición lo más suave posible”, precisa Weintraub.

No obstante, el experto tiene una mirada menos sombría a largo plazo. “En general, las revoluciones tecnológicas en el mediano y largo plazo resultan en ganancias de productividad y en mejoras de bienestar. Con todo, las transiciones son complicadas y pueden ser duras en términos de que puede generar un desempleo un poquito más estructural en el corto plazo”, manifiesta.

Benjamín Villena, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, si bien está de acuerdo en que la inteligencia artificial ya podría estar impactando en el empleo en Chile, pone “paños fríos”. Argumenta que Chile no tiene sectores de la economía que estén tan expuestos a la arremetida de la inteligencia artificial como sí sucede en economías de alto tonelaje como Estados Unidos.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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