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El dilema del Auriga en políticas públicas

Imagen Ministerio de Hacienda 9

Platón, a objeto de representar la difícil y problemática trayectoria del alma humana, la representa en su diálogo "Fedro" como un carro alado manejado por un auriga (conductor), quien representa a la verdad y conduce dos corceles, uno de casta noble y racional y el otro que representa las pasiones irracionales o apetitos voraces. El objeto del diálogo es simplemente que el alma humana se dirija a través de una adecuada conducción hacia la iluminación impidiendo que los caballos tomen direcciones diferentes que lo alejen del camino.

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