Un duro revés tuvo el gobierno. La reforma tributaria fue rechazada, ya que solo logró 73 votos a favor, 71 en contra y 3 se abstuvieron. Al sumar estos últimos sufragios con los votos en contra, dio un total de 74 rechazos, superando por uno al número de aprobaciones.

Este escenario no estaba en los cálculos de Hacienda, ya que en la jornada de ayer había logrado amarrar los votos de la DC. De hecho, el jefe de bancada de ese partido, Eric Aedo, había expresado que su sector votaría a favor, sin embargo, ello no fue suficiente para lograr la aprobación.

Entre los que rechazaron el proyecto estuvieron Miguel Ángel Calisto y la ex DC Joanna Pérez, a quienes se sumaron los representantes del Partido de la Gente, y exPDG.

Pero lo que más sorprendió al gobierno y al oficialismo, fue la decisión de restarse de la votación de la diputada Viviana Delgado (Partido Ecologista Verde). En ese momento, algunos la aplaudieron y le gritaron. “Te cagaste a Chile”, fue uno de los gritos. Esto, porque la legisladora abandonó la sala del hemiciclo como señal de molestia por el altercado que tuvo el martes con el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila. Junto a Delgado también se retiraron de la sala las diputadas Pamela Jiles y Mónica Arce. Si las tres parlamentarias hubieran votado a favor, el gobierno habría logrado aprobar el texto.

Ahora, al Ejecutivo le resta evaluar si hará uso o no de su derecho de insistencia (art. 68 de la Constitución). En tal caso, el Presidente de la República “podrá solicitar que el mensaje pase a la otra Cámara y, si esta lo aprueba en general por los dos tercios de sus miembros presentes, volverá a la de su origen”. Además, define que “sólo se considerará desechado si esta Cámara lo rechaza con el voto de los dos tercios de sus miembros presentes”.

De esta manera, queda en jaque el financiamiento del programa de gobierno, ya que -según lo que se ha dicho desde el Ejecutivo- estos recursos eran necesarios para financiar la mitad de éste.

La propuesta legal analizada hoy consideraba enmiendas al Código Tributario y reestructuraba el impuesto a la renta. También avanzaba en limitar exenciones y combatir la elusión y evasión fiscal. Junto a ello, incorporaba un nuevo impuesto a la riqueza y entregaba recursos fiscales para dar nuevos beneficios a la clase media.

Cabe recordar que la iniciativa ingresó a trámite legislativo, a la Cámara, el 7 de julio de 2022. Desde entonces, el texto se abordó en la Comisión de Hacienda, donde fue objeto de variados cambios por solicitud de los parlamentarios.

Desde la oposición -donde habían anunciado que votarían en contra- celebraron el rechazo. Uno de ellos fue el republicano, Agustín Romero, quien dijo que “esta era una mala reforma, que atentaba contra la inversión y el ahorro”. La opinión fue compartida por Guillermo Ramírez (UDI), quien añadió que ellos estarán “a favor de las buenas reformas, no como la reforma presentada por el gobierno”.

08 MARZO 2023 DIPUTADA VIVIANA DELGADO ES ENCARADA POSTERIOR A LA VOTACION DE PRESUPUESTO EN LA CAMARA DE DIPUTADOS. FOTO: DEDVI MISSENE

Uno de los temas más resistidos por la oposición fue el impuesto a los altos patrimonios. Este gravamen establecía a los residentes o domiciliados en Chile un impuesto a la parte del patrimonio que supere las 6.000 UTA (US$4,9 millones). Esta norma, además, contiene lineamientos que le permitirían al contribuyente determinar el valor económico de sus activos, entendiendo por valor económico aquel que fuera determinado por terceros independientes.

La tasa que se aplica varía según el monto del patrimonio: hasta 6.000 UTA, US$4,9 millones, queda exento, entre 6.000 a 18.000 UTA (US$4,9 – US$14,7 millones) tendrá una tasa de 1% y a los que tengan un patrimonio sobre 18.000 UTA, esto es más US$14,7 millones, la tasa será de 1,8%.

A este gravamen el gobierno le ingresó algunas indicaciones. Entre ellas, se eliminó el impuesto de salida para aquellos contribuyentes que pierden el domicilio, pero se mantiene la obligación de informar para quedar excluido del impuesto. Asimismo, se precisó la redacción para establecer normas más simples, sin perder la correcta determinación del patrimonio. Y se propuso un límite a la carga tributaria del 50% sobre los ingresos que consideren las tasas efectivas de impuesto a la renta y del impuesto al patrimonio.