El salvataje para revertir la crisis de Telepizza en Chile

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Desde 2018, la principal cadena de pizzas del país solo ha sabido de pérdidas. Si ese año, los números rojos bordeaban los 1,5 millones de euros, en 2021 se dispararon: los resultados negativos llegaron a 21 millones de euros. El estallido social y la pandemia causaron estragos en la firma. A fines del año pasado, la matriz activó un plan para cambiar ese escenario. Modificó al equipo directivo, inyectó capital y ahora se apresta a lanzar un plan para recuperar participación de mercado y fortalecer su posición en Chile.


El 18 de agosto, el excountry manager de Telepizza en Chile demandó a la compañía. Jorge Gustavson había asumido la gerencia general a mediados de 2020, y el 20 de enero de 2022 fue despedido. En la acción judicial reclama el pago de un bono de 2021. Este último -reza la demanda- se calculaba sobre la base de un objetivo de desempeño interno y otro global, en relación con los resultados mundiales del grupo. Jorge Gustavson acusa que ese incentivo no le fue pagado, en circunstancias de que el desempeño global sí se cumplió... el problema fue lo local.

Según le explicaron -dice la acción judicial- el comité de dirección de la compañía había decidido no pagar ningún tipo de bono a ningún empleado en Chile, porque no se había llegado a los objetivos de Ebitda del país. “Esa no consecución del mínimo Ebidta ha perjudicado al resto de la organización, que ha visto reducido su porcentaje de bono al restar en la consecución del Ebidta del grupo el bajo Ebidta obtenido por Chile”, se describe en un mail que le habría hecho llegar el director de Recursos Humanos de la firma, Jesús Torres, consigna la demanda del exgerente. A nivel global, el indicador había subido un 66% desde 2020, hasta 49,3 millones de euros. Y el holding había reducido sus pérdidas en un 83%, totalizando 27 millones de euros. A nivel local, los números en rojo iban al alza... y así desde hace años. Sus pérdidas en 2021 fueron similares a las de todo el holding.

“Respecto a las causas laborales, se están siguiendo los procedimientos establecidos por los tribunales de justicia con el fin de resolver las cuestiones planteadas de acuerdo a la ley”, adelanta el grupo a Pulso.

Telepizza es la principal cadena de pizzas del país en número de locales. Es controlada por la compañía con sede en Madrid, Food Delivery Brands (FDB), que también opera Pizza Hut. Y su accionista mayoritario es el segundo fondo de inversión privado más importante del mundo, la firma estadounidense KKR. FDB opera de forma directa en siete países: España, Portugal, Irlanda, México, Colombia, Ecuador y Chile. Y solo en Chile han reportado pérdidas sucesivas desde hace cuatro años. Hasta el cierre de 2021, la operación tenía un patrimonio negativo que bordeaba los 22 millones de euros. Datos en rojo que han impulsado toda una estrategia para revertir los débiles balances de la cadena, afectados duramente por la pandemia del Covid-19.

El comienzo de la crisis

“Como es de público conocimiento, desde octubre de 2019 hemos debido enfrentar como compañía una serie de eventos externos que han golpeado fuertemente su estructura”, se lee en una de las múltiples cartas de despido que ha activado la firma en los últimos meses. Si en 2017 la cadena reportaba utilidades por 1,2 millones de euros, en 2018 las pérdidas ascendían a 1,5 millones de euros, para profundizarse fuertemente en 2019 y 2020, llegando a los 21 millones de euros en 2021, unos $ 18.939 millones. El estallido social, seguido por las cuarentenas y los consiguientes cierres de locales, hicieron que sus ventas llegaran a caer más del 70% en los períodos peaks del Covid-19, puntualmente entre abril y junio de 2020, según muestran los balances de Food Delivery Brands. Las mermas siguen en 2022: entre enero y abril de este año -dice la compañía en las respectivas cartas de despido que constan en una serie de demandas laborales-, los retornos seguían a la baja en un 20%.

Si en 2018 la cadena tenía 165 locales, al primer semestre sumaban 105. En el último tiempo habrían agregado uno más, para llegar a 106. Fuentes de la compañía aseguran a Pulso que más de la mitad de ellos se ubican en centros comerciales, los cuales cerraron más de seis meses por la pandemia. Y si antes de la crisis más de la mitad de los puntos de venta estaban en manos de franquiciados, ahora la estructura es al revés: los locales en manos de terceros han pasado de 85 a 27, y los propios se han mantenido en torno a 80. De hecho, la matriz ha ido comprando los locales a los franquiciados. Solo en 2020 adquirió 37 de ellos.

“Desafortunadamente, a pesar de los múltiples esfuerzos realizados, no hemos logrado retomar los rangos de ventas que teníamos al inicio de la pandemia”, subrayan en las acciones judiciales. Y agregan: “La estructura productiva en relación a la mano de obra resulta excesiva, por cuanto fue diseñada tomando en cuenta niveles de venta superiores a los que al menos desde hace tres años se observan, llevándonos a un escenario no deseado, pero ineludible”, agregan. Si en 2020 tenían una dotación de 2.863 personas en Chile, 12 meses después era de 2.607.

El panorama se vio empañado aún más con la inflación. Los insumos necesarios para elaborar los productos han subido un 20%, sin tener la capacidad de traspasar el 100% al consumidor final.

“Nos vemos en la necesidad de reorganizar nuestra estructura productiva, racionalizando los recursos necesarios para mantener la continuidad operativa de la compañía”, destacan en las acciones judiciales.

Plan de salvataje

“A fines de 2021 se tomó la decisión de aplicar una serie de medidas con el fin de reestructurar la operativa de la compañía, reducir las pérdidas y mejorar la eficiencia, lo que en los últimos meses ha comenzado a dar fruto”, dicen fuentes de la firma a Pulso.

La compañía renovó a todo el equipo gerencial. Desde marzo de 2022, el country manager de la operación es David Vera. “Hoy la compañía cuenta con un nuevo equipo directivo, el cual está abocado en un plan estratégico que tiene por objetivo recuperar market share, potenciando el delivery propio, fortaleciendo los equipos operacionales y mejorando tanto la experiencia de compra del cliente, como la calidad de nuestros productos, sumado a un nuevo menú acorde a las necesidades de los más de 300.000 clientes que confían día a día en nosotros”, confirman en la firma. En 2016, tenían 136 puntos de venta y la mitad del mercado de las pizzas en Chile.

De la mano de la modificación del management, han impulsado un fortalecimiento financiero. Food Delivery Brand mantiene una línea de crédito de 2,3 millones de euros en Chile. Además, reconocen haber realizado un aumento de capital para fortalecer la operación. “Chile es un mercado atractivo y el objetivo desde la matriz de Telepizza es seguir fortaleciendo su posición en este mercado, y es por eso que se ha realizado un aumento de capital con el fin de inyectar nuevos recursos para seguir creciendo”. Hoy Chile representa cerca del 4% de la operación mundial del grupo, que en otros mercados opera también las marcas Apache y Jeno’s Pizza.

Si bien la apuesta por Telepizza -dicen en el grupo- sigue vigente, hay documentos que dan cuenta de que la bandera cambiaría. En mayo de 2021, Food Delivery Brands y Yum! Brands -dueño de Pizza Hut, quien le entregó en 2018 la master franquicia de la cadena a la matriz de Telepizza- acordaron ciertas modificaciones a su acuerdo para afrontar -se lee en los balances de Food Delivery Brands- de mejor manera el nuevo panorama económico. En este se señala que, además de extender en un año el plazo para las metas de aperturas propuestas, se ralentizará el “calendario de reconversión de los establecimientos de Telepizza en Chile, Colombia y el resto del mundo”. En el país, manejan 90 puntos de venta de Pizza Hut. Inicialmente la meta apuntaba a que todos los Telepizza pasarán a esa marca en un plazo de 10 años, que terminaba en 2028. Ahora esa meta se extendería hasta 2029.

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