Un lento comienzo del año y señales mixtas de un repunte significativo llevaron al Banco Itaú a recortar su proyección de crecimiento de la economía chilena, que quedó en 2,2% desde un 2,4%, aunque las medidas de estímulo monetario y fiscal apoyarían una cierta recuperación el próximo año a 2,9%, pero con riesgos a la baja.

La proyección de Itaú, parte de un adelanto del último Informe Mensual Macro de la institución, se ubica debajo del promedio de los analistas que en la Encuesta Expectativas Económicas (EEE) que realiza el Banco Central anticiparon que el Producto Interno Bruto (PIB) del país avanzaría 2,5% en 2019.

"A pesar de la esperada mejoría en la segunda parte del año, los indicadores líder apuntan a un débil desempeño de la actividad hacia adelante", dijo Itaú. "En cuanto al consumo, la caída de la participación en el mercado laboral, la reciente estabilización en el crecimiento de los salarios reales y la disminución de las importaciones de bienes de consumo apuntan a un crecimiento del consumo limitado hacia adelante".

Según el adelanto del documento, por el lado industrial, las débiles importaciones de bienes intermedios y la caída de las exportaciones de manufactura indican que la actividad industrial no aportará de manera importante al crecimiento, mientras que la moderación de las importaciones de bienes de capital no son un buen augurio para el esperado dinamismo de la inversión.

Pronósticos para el peso y tasas

Itaú indicó que en medio de las elevadas tensiones de la guerra comercial y los signos más claros de una desaceleración del crecimiento global, el peso chileno se ha debilitado en línea con la mayoría de las monedas emergentes.

"Ahora vemos que el CLP terminaría el año en $ 715 por dólar (700 anteriormente). Con un progreso lento en el frente comercial para 2020, el CLP cerraría el próximo año en $ 700 por dólar (690 anteriormente). Por el lado de las cuentas externas, a medida que los precios del cobre se mantienen bajos y la demanda interna sigue siendo débil, vemos que el déficit de la cuenta corriente llegaría a 3,5% del PIB este año (3,2% esperado anteriormente; 3,1% del PIB en 2018)", señaló.

Junto con una moneda que no se deprecia más, la expectativa de una débil demanda interna llevó a Itaú a estimar que la inflación de servicios, sin alimentos ni energía, continúe aumentando solo gradualmente hacia la meta del 3%. "Sin embargo, las recientes sorpresas al alza, junto con el ajustes a productos puntuales, harían que la inflación termine el año cerca del 3,0% (2,6% en 2018). El próximo año, la inflación transitaría bajo la meta, finalizando el año en 2,8%", indicó.

En cuanto a política monetaria, Itaú que el ciclo de flexibilización termina con una tasa de política monetaria en 1,5% (2% actual), "pero vemos incertidumbre sobre el momento y la magnitud de los recortes adicionales. Esto porque el Banco Central no proporcionó una guía explícita para las tasas, aunque debatió las respuestas de política monetaria en escenarios alternativos".