Las primeras definiciones del gobierno para la Casen 2026
En medio del debate generado por los recientes dichos del Presidente Kast sobre la pobreza, la subsecretaría de Evaluación Social, repartición encargada de la encuesta Casen, descarta hacer algún cambio en su metodología, ya que recién en la medición de 2024 comenzó su vigencia. El trabajo de campo está a cargo del Centro de Microdatos de la U. de Chile y se realizará entre noviembre y enero, con resultados pasado mediados de 2027.
El presidente José Antonio Kast puso de manera imprevista a la encuesta Casen en el centro del debate. El lunes pasado, en entrevista con t13 radio, el mandatario dijo que la pobreza había bajado en Chile por los subsidios y esbozó problemas en la medición de la encuesta.
“Fue el mismo Jorge Quiroz el que aclaró que había un error en la medición y que los números que se daban no eran de acuerdo a lo que correspondía, porque los parámetros para medir estaban excluyendo algunos. Por lo tanto, esa buena noticia que se dio en un minuto de las autoridades, de que la pobreza había bajado y que la fórmula para bajarla era con más subsidios, duró una semana y después no se habló más de ese tema”, dijo en esa entrevista radial.
Sin embargo, esas críticas que hizo Quiroz, fueron a la encuesta de 2022 y no a la de 2024, ya que para esta última se consideró una nueva metodología que recomendó un panel de expertos transversales. No obstante ello, tanto en 2022 como en 2024 la pobreza por ingresos se redujo. En la primera pasó de 10,7% a 6,5%, y en 2024, con la nueva metodología, bajó de 20,5% a 17,3%.
Sus declaraciones no fueron claras, tanto así que esa misma tarde, y ante las críticas de exautoridades del gobierno de Gabriel Boric, el ministro del Interior y vocero de gobierno, Claudio Alvarado, sostuvo que “no había que malinterpretar las palabras del presidente”, y que su crítica apuntaba a la reducción de la pobreza vía subsidios porque no era sostenible, menos en un escenario de estrechez fiscal.
Dada esta controversia, el encargado técnico de liderar el proceso de la nueva encuesta Casen que debe realizarse entre fines de este año y comienzos del próximo, el subsecretario de Evaluación Social, Gabriel Ugarte, clarifica que durante este gobierno no habrá cambios en la metodología y entrega las primeras definiciones de su puesta en marcha, donde está en fase de elaboración.
En la Casen 2026 de nuevo el trabajo de campo lo realizará el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile. Y si bien el período de aplicación en terreno comienza el 1 de noviembre y se extenderá hasta el 31 de enero de 2027, el subsecretario comenta que ya se realizaron los pilotos en las regiones de O´Higgins, Biobío y Metropolitana, entre el 13 de julio y 9 de agosto.
“Esta instancia es clave, porque nos permite probar las nuevas preguntas que estamos haciendo y nos permite ver cómo están funcionando los protocolos y todos los elementos para que podamos hacer las correcciones pertinentes, y esté todo en orden para cuando se empiece a levantar ya la Casen”, resalta Ugarte. Recuerda que este proceso se hace en compañía del panel de expertos de la Casen, que es “un grupo de personas técnicas, transversales, que nos otorga distintas miradas del proceso y nos permite ir conversando con ellos respecto de los resultados que tendremos del piloto. Ahora estamos en el proceso de analizar los resultados para poder hacer todos los ajustes necesarios en el cuestionario, en los protocolos y preparándonos lo más posible para que la aplicación sea lo más sin problemas”.
La información recolectada ofrecerá indicadores demográficos y datos esenciales sobre distribución del ingreso, salud, educación, vivienda, trabajo y pobreza (por ingresos y multidimensional). Los resultados de esta encuesta se darán a conocer pasado entre julio y septiembre.
Sin cambios metodológicos
Ante el debate de la última semana, el subsecretario descarta que se vaya a innovar con algún cambio metodológico. “La comisión asesora hizo muchas recomendaciones, algunas de ellas, la mayoría, se acogieron, y eso quedó plasmado en la medición oficial que ya se implementó a principios de este año, y nosotros vamos a continuar con ello sin innovar. Esa es una metodología que ya se definió y ya se cerró”, manifiesta.
Ugarte enfatiza en que, si bien se podría avanzar en analizar otras propuestas de modificaciones metodológicas que hizo la comisión, no será para este gobierno. “Con más datos se puede tener la posibilidad de preparar futuros análisis, pero en varios años más. En este momento la medición que vamos a utilizar nosotros durante este gobierno es la que ya está cerrada y es la que se acaba de implementar este año con la Casen 2024”, agrega.
Ugarte explica la forma en que se realizan los cambios a la metodología de esta encuesta. “Lo que ha sucedido hasta ahora es que se cita una comisión asesora presidencial, transversal, muy técnica, que define una metodología para establecer la línea de la pobreza, y también define una metodología de actualización. Lo que tenemos ahora es una nueva línea de la pobreza en base a la encuesta de presupuestos familiares, la última disponible, pero también se cambió y se mejoró la forma de actualizarla. Entonces, ahora tenemos una línea también más exigente, más robusta, pero la idea es poder tener un mejor método de actualización. Obviamente, lo que va a pasar es que en algún momento vamos a tener que generar una nueva metodología, pero como país lo hemos enfrentado creando una comisión transversal de expertos que le dé también la validez técnica para partir de la base de que estos datos están bien calculados”.
El personero subraya que la metodología actual es un instrumento que capta de mejor forma información que antes no se tenía, principalmente porque se actualizó la canasta con la Encuesta de Presupuesto Familiar 2021-2022.
“Un cambio importante fue que antes se imputaban los precios que estaban pagando las familias más vulnerables por sus bienes y consumos, en cambio ahora, tenemos los datos que nos entrega la (última) encuesta y ahí nos dimos cuenta de que estaban pagando más por estos bienes y servicios”.
Ugarte resalta que otro de los cambios fue el alquiler imputado. “Efectivamente hubo cartas y discusión hace varios años. La razón del alquiler imputado es cómo se hace que el bienestar de los hogares arrendatarios y propietarios sea similar. Para poder tener una línea de pobreza necesito equiparar el bienestar de ambos, entonces lo que se hacía es que como los hogares propietarios no tienen que pagar un arriendo, se les imputaba un ingreso ficticio, que es lo que se conoce como el alquiler imputado. Esto funcionó bien al principio, cuando se definió esta metodología”.
Sin embargo, asevera que “eso se fue quedando desactualizado, porque los precios de los arriendos y las viviendas subieron mucho, lo que no estaba siendo capturado con nuestra vara de medición de la pobreza”.
Por eso, sostiene que “mientras no tengamos un mecanismo bueno de actualización, la comisión de asesora decidió que lo mejor es avanzar a tener dos líneas de pobreza, que a mi juicio es la mejor solución en este momento”.
Si bien precisa que “cuando se comunica cual es la tasa de pobreza se entrega una sola cifra, el umbral o el nivel con la que se mide el hogar propietario y el arrendatario es distinto”.
Este cambio para Ugarte “permite tener una medida más precisa de la pobreza considerando las distintas realidades que tiene un hogar propietario y un arrendatario. Nos hace tener una medida más precisa, más robusta y más exigente que, por lo mismo, llevó a que la tasa de pobreza fuera mucho más alta de lo que teníamos en el pasado”.
Gabriel Ugarte: “Más que una meta específica, nuestro compromiso es hacer todos los esfuerzos para reducir la pobreza de forma sostenible”
¿Qué quiso decir el presidente Kast con sus declaraciones sobre la Casen?
-Nosotros tenemos una institucionalidad de más de 30 años para medir la pobreza, y es la que hoy nos permite contar con cifras robustas, datos validados respecto de la situación de las familias, de la realidad social, y también datos que nos sirven a nosotros como gobierno para tomar mejores decisiones de política pública, entre ellas, focalizar los recursos donde más se necesitan.
Esta institucionalidad tiene actores nacionales, internacionales, y ahí destaca especialmente la Comisión Asesora Presidencial para la actualización de la medición de la pobreza y el panel de expertos de la Casen, por ejemplo. Se trata de una institucionalidad que resguarda también la calidad de las cifras y de la información. Entonces, es importante indicar que aquí no se está poniendo en duda o en cuestión nada de aquello, tampoco la encuesta Casen.
Pero el presidente criticó que la reducción de la pobreza haya sido en base a subsidios. ¿Qué rol jugará ese instrumento bajo este gobierno para reducir la pobreza?
-Para nosotros, una reducción sostenible de la pobreza es a través de una mejora en los ingresos autónomos, pero eso no quita y no le resta la importancia que tienen los subsidios en hacerse cargo de desafíos y especialmente de ciertos grupos donde el acceso al empleo es mucho más difícil. En los últimos 20 años el aumento en los subsidios o transferencias monetarias ha sido de poco menos de un 500%, mientras el ingreso autónomo, que genera el propio hogar, ha crecido menos de un 40%. Dada la situación y estrechez fiscal actual, es insostenible pensar que los subsidios y transferencias puedan seguir creciendo a esa misma magnitud.
¿A su juicio el empleo es la mejor política social?
-Como lo ha mostrado nuestra historia, que es exitosa en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico ha sido el principal factor en esta reducción, porque se traduce en mayor empleo para que las personas puedan salir de forma sostenible de la pobreza.
¿Tienen una meta de reducción de la pobreza para estos cuatro años de gobierno?
-Más que una meta específica, nuestro compromiso como gobierno es hacer todos los esfuerzos para reducir la pobreza de forma sostenible y con foco en los niños
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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