Científicos chilenos crean nueva técnica que reduce a un tercio tiempo de un examen al corazón

Imagen referencial

La reducción del tiempo en este tipo de exámenes está pensado para adultos con riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, personas mayores y niños con enfermedades congénitas.




“Cuando hablamos de adquirir imágenes por resonancia magnética del corazón, hay que considerar que el corazón se mueve debido a los latidos cardíacos y la respiración. Para evitar que las imágenes se vean borrosas se pide al paciente que aguante la respiración mientras se adquiere la imagen. Eso significa que el tiempo que tenemos para adquirir cada imagen está limitado por el tiempo que el paciente puede aguantar la respiración, el cual normalmente es de 15 a 20 segundos”, explica Claudia Prieto, académica de la Facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica y directora del Instituto Milenio i-Health.

En un examen de resonancia magnética cardiaca se necesita adquirir imágenes con diferentes contrastes, como si se tomara una fotografía en blanco y negro, otra en sepia y otra distinta con colores. Estas distintas imágenes son necesarias porque entregan diferente información que permiten obtener un diagnóstico más preciso de las enfermedades cardiacas.

“Hoy en día, estas imágenes se adquieren de manera secuencial. Es decir, uno va tomando las imágenes con distintos contrastes, una después de la otra cada una en una apnea distinta; el problema con esto es que es prácticamente imposible que el paciente realice la distintas apneas en la misma posición. Por lo tanto, cuando nosotros miramos todas las imágenes en conjunto para hacer un diagnóstico, no podemos asegurar que estemos comparando exactamente el mismo tejido. Siguiendo con la analogía anterior es como si moviéramos la cámara entre la toma de una fotografía en blanco y negro y la imagen en sepia. Además la adquisición secuencial de estas imágenes hace que el examen de resonancia magnética cardiaca sea muy largo, y por lo tanto costoso”, detalla Claudia Prieto.

Para mejorar este examen el Instituto Milenio I-Health trabajó una nueva técnica, llamada Resonancia Magnética cardíaca de Fingerprinting, una especie de “huella magnética” que permite cuantificar tres tipos de parámetros de resonancia magnética: cuantificación de fibrosis, de inflamación y edema; y además una caracterización adicional de fibrosis sin la necesidad de agentes de contraste externos.

Claudia Prieto, directora del Instituto Milenio I-Health.

“Esta técnica permite reducir el tiempo de adquisición, hacer que el examen sea más cómodo para el paciente, pero también hace que sea más seguro porque no se requeriría de un agente de contraste externo para poder obtener la información necesaria”, manifiesta Prieto. Para cada uno de estos parámetros, se necesitan realizar diez cortes porque no se puede adquirir todo el corazón en una sola toma. Esto significa que son diez apneas, entendiendo que es una apnea por corte.

Esto se relaciona, a su vez, con el tiempo de adquisición. “Para cada corte se necesita alrededor de 15 segundos, pero entre apnea y apnea se le da al paciente un tiempo de recuperación y además se le dan las instrucciones para la siguiente apnea. Entonces, en total son 30 segundos o un poco más”, profundiza la directora de i-Health.

Si vemos esto en números en el examen convencional, para cada apnea, más la toma de la imagen, más el tiempo de recuperación y las instrucciones de la siguiente toma, se necesitan 135 segundos. Por lo que sí se contempla que se necesitan 30 cortes en total para poder obtener los tres parámetros de manera separa, arroja un total de 1350 segundos (22,5 minutos).

En cambio con esta nueva técnica, que permite obtener los tres parámetros en solo diez cortes, se necesitan 45 segundos (15 de toma de muestra, más 30 segundos de recuperación más instrucciones), lo que se traduce finalmente en un total de 450 segundos (7,5 minutos).

Imagen referencial.

Esta técnica está pensada en que, en general, son personas adultas con riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas sobre los 50 años los que se realizan este examen, pero también hay muchas personas mayores y también niños con enfermedades congénitas al corazón para los que este examen podría ser de utilidad. El tiempo y la comodidad del paciente es clave.

“Si en lugar de que dure 15 minutos, podemos hacer que el examen dure 5 minutos, es más fácil para el paciente porque el ambiente dentro del resonador no es agradable. Es un espacio reducido, con un montón de ruido y además de mantener la respiración, te piden que no te muevas. Entonces este nuevo examen será mucho más cómodo principalmente para niños, adultos mayores o pacientes claustrofóbicos”, concluye la investigadora, Claudia Prieto.

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