¿Cuándo y cómo termina una pandemia?

Contrario a lo que la gente cree, patógenos como la bacteria que produjo la peste negra o el virus de la gripe porcina, siguen cohabitando con los humanos. Estas pestes no se extinguen.




La mayoría de la gente aprendió en la literatura que la peste bubónica o peste negra del siglo XIV -tan devastadora que mató a uno de cada tres europeos- es la peor pandemia documentada de la historia.

Más de 700 años después, muchos estiman que esta bacteria, llamada Yersinia pestis, se extinguió. Pero en rigor ha seguido atacando: la última vez que lo hizo desenfrenadamente fue a fines del siglo XIX y principios del XX.

Aunque los científicos creen que la bacteria evolucionó para ser menos mortal, la peste nunca se fue realmente. Existen casos documentados en Estados Unidos, de perros semisalvajes que aún cargan con este patógeno, y que pueden transmitirlo a las personas. De hecho, aunque son casos raros y rápidamente aniquilados con antibióticos, hay fichas médicas de personas infectadas. La bacteria aún convive entre nosotros.

Lo mismo con los virus del H1N1, popularizado como gripe porcina, que en 2009 generó una pandemia y con el Sars y el Mers, años después.

También con la gripe española de 1918, que después de arrasar el mundo (se calcula que mató a unas 100 millones de personas), el virus que la provocó, metafóricamente, se desvaneció, evolucionando hacia una variante más benigna, que sigue presentándose puntualmente cada año.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo dos patógenos han sido logrado ser erradicados en la historia: la viruela (smallpox) y la peste bovina (Rinderpest virus).

La última persona en contraer viruela fue Ali Maow Maalin, un cocinero de Somalia, en 1977. Se recuperó, pero irónicamente murió de malaria en 2013.

Ali Maow Maalin, el último hombre en el planeta en padecer viruela.

¿Cuándo entonces se termina un pandemia, como el Covid-19? Se trata de una interrogante compleja, y la respuesta puede ser tan vacilante, como la demora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en decretar la actual crisis sanitaria como una pandemia.

Pero como consenso, su fin podría decretarse con el descenso sostenido de los contagios y la mortalidad.

Por eso, más que la extinción del Sars-Cov-2, lo que verdaderamente determinará el fin de la pandemia, será la masividad de los contagios en la población, generando lo que los médicos llaman inmunidad de rebaño...es decir, quienes no tienen protección contra el virus, probablemente no se enfermen, porque el resto de las personas que lo rodean, ya no se enfermarán, conformando una especie de barrera virtual.

No será un proceso rápido y simple decretar el fin de la crisis, y probablemente genere en la OMS la misma vacilación que tuvo para anunciar el inicio de la pandemia.

Incluso, no pocos estiman que el fin de la pandemia de coronavirus no será decretada por médicos y científicos, sino por políticos, cuando la gente presione por su derogación, acostumbrada ya a convivir con el virus y descubra, por ejemplo, que el riesgo de contraerlo sea el mismo que padecer malaria. Un dato: en 2018 (última cifra disponible) , la malaria mató a 400 mil personas e infectó a 228 millones de personas. El Covid-19 le ha costado la vida a 282 mil personas y ha infectado a poco más de cuatro millones.

Las personas pueden cansarse y frustrarse tanto de las restricciones, que pueden terminar declarando el fin de la pandemia antes que los médicos o incluso, que sus líderes.

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