Ivermectina: pese a que no hay evidencia de que sirva para tratar Covid-19 se dispara venta de este antiparasitario en Chile

Un frasco de ivermectina para uso veterinario en una tienda. Foto: Reuters

Según informe del ISP la venta de este medicamento que se utiliza en tratamientos de sarna, piojos e infección por gusanos, creció un 137% entre enero y julio de este año respecto de igual periodo del año pasado (en su versión solución oral). Autoridades piden evitar su uso, auto-prescripción y en ningún caso, utilizar este medicamento en formulación veterinaria en seres humanos.




Cuando se inició la pandemia de Covid-19 el año pasado, cientos de científicos de todo el mundo se dieron a la tarea de buscar un medicamento que pudiera prevenir o tratar esta enfermedad producida por el coronavirus Sars-CoV-2.

En ese contexto, la ivermectina, una antiparasitario de amplio uso en el mundo veterinario y con una formulación de uso humano en casos de infección con parásitos (gusanos) y ectoparásitos (sarna y piojo) surgió como una posible alternativa de prevención y tratamiento frente a Covid-19. Los estudios en el laboratorio (in vitro) se mostraron esperanzadores porque, al menos bajo el microscopio, el fármaco impedía la replicación del virus. Sin embargo, en los estudios clínicos (pruebas en seres humanos) no mostró efectos positivos.

Ilustración de una caja de medicamento Ivermectina en una farmacia en París, Francia (abril de este año). FOTO: ABACAPRESS.COM via REUTERS

En la actualidad, este medicamento no tiene recomendación de uso en seres humanos como prevención o tratamiento de Covid-19 y distintas agencias de Estados Unidos, Canadá y la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido acerca del aumento de su uso y de un incremento también de atención de urgencia por los efectos secundarios que genera su consumo.

En Chile, las ventas de este fármaco en su formulación para uso en humanos, también ha aumentado y de manera preocupante. Según un documento emitido por el Departamento Agencia Nacional de Medicamentos (Anamed) del Instituto de Salud Pública (ISP), la venta a de ivermectina para humanos creció 137% entre enero y julio de este año en comparación con el mismo periodo del año pasado. Esto es, considerando la venta de unidades en sus dos formatos: tabletas de 3mg y solución oral (0,60%).

Si en 2019 (antes de la pandemia) se vendieron 44.273 unidades de ivermectina en tabletas (3 mg) en lo que va de este año y solo en el período de enero a julio, se han vendido 61.539 unidades. Es más, si se considera solo las ventas de ivermectina en tabletas entre enero y julio de 2020, éstas llegan a 27.931 unidades, menos de la mitad de lo que se ha vendido este año en el mismo período. Lo que implica un aumento del 124,7%.

En su formulación de solución oral, en 2019 no se registran ventas, mientras que en el periodo enero-julio del año pasado suman 2.969 unidades, que para igual periodo de este año, crecen a 10.365 unidades (un 258,2% más).

En todo caso, dice el documento, desde 2020 a la fecha, “no se han notificado en nuestro país sospechas de reacciones adversas asociadas al uso de ivermectina para la profilaxis o tratamiento de Covid-19”.

Los resultados se obtienen a partir de la base de datos privada IQVIA, que recopila información acerca de volúmenes de venta en las tres principales cadenas de farmacias del país, y siete distribuidores farmacéuticos nacionales.

Explicación

Para el uso en humanos, la ivermectina tiene una indicación precisa, acotada y siempre con venta bajo receta médica, por lo que si la venta aumentó, es porque la prescripción también lo hizo.

Se trata de un antiparasitario en casos de enfermedades provocadas por nemátodos (gusanos). “La ivermectina es un agente semisintético con actividad contra helmintos (gusanos) y parásitos externos (sarna y piojos). En Chile, las indicaciones de uso aprobadas y vigentes para su uso sistémico por vía oral, corresponden al tratamiento de algunos parásitos (estrongiloidiasis intestinal y oncocercosis)”, dice el documento. La primera, se trata de una enfermedad producida por un pequeño gusano (ascáride Strongyloides stercoralis) que es común en zonas cálidas y húmedas y que infectan al ser humano cuando la piel entra en contacto con suelo contaminado y el gusano se desplaza al estómago y de ahí a los intestinos. La oncocercosis, “ceguera de los ríos” es causada por otro gusano parásito (Onchocerca volvulus), que se transmiten al ser humano por picaduras de moscas negras infectadas y también en zonas cálidas y húmedas.

Desde el ISP explican que “es poco probable que el incremento se deba a un aumento de la incidencia de estrongiloidiasis o de oncocercosis, por lo que es probable que el incremento sea asociado al uso “off label” (en indicaciones no autorizadas) para el tratamiento o la prevención de Covid-19.

Recientemente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y la agencia de medicamentos canadiense (Health Canada), “han emitido comunicados en respuesta al reporte de consumo de ivermectina de uso veterinario para prevenir o tratar Covid-19. Sin embargo, hasta la fecha, no existe evidencia suficiente para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las agencias reguladoras de referencia avalen el uso de ivermectina para tratar o prevenir el Covid-19 en los seres humanos”, agrega el ISP.

Además, han advertido que nunca se debe consumir productos sanitarios formulados para uso veterinario debido a que la seguridad y eficacia se ha evaluado en las especies específicas para las que están indicados. Los medicamentos para animales suelen estar muy concentrados porque se utilizan para animales grandes como los caballos y las vacas, por lo que dosis tan elevadas de ivermectina (sobre 1g) pueden ser muy tóxicas para el ser humano”.

En Chile, el Ministerio de Salud sugiere no utilizar ivermectina como parte del tratamiento habitual para pacientes con Covid-19. ¿La razón? En la actualidad existe incertidumbre respecto de si la ivermectina ofrece o no algún beneficios en personas con Covid-19 y, por otra parte, su uso podría implicar el riesgo de efectos adversos”

Reacciones y uso

El infectólogo de Clínica Universidad de los Andes, Javier Tinoco, explica que en la invermectina es un antiparasitario y es parte de las alternartivas de tratamiento que se dispone para algunas enfermedades en los humanos, pero su principal uso está en medicina veterinaria. “Su uso en humanos es muy infrecuente, porque son enfermedades de zonas tropicales. En Chile hay muy pocos casos, no es común salvo en inmigrantes y personas que vuelvan del extranjero”, insiste.

Para Covid-19, agrega, “se había propuesto como estrategia de prevención y tratamiento. In vitro dio buenos resultados, pero en los estudios clínicos no funcionó igual”. Si una persona contagiada, lo utiliza, “no se consigue si lo toma para prevenciony menos si ya esta enferma porque esta buena actividad que tuvo in vitro, no se ha podido ser reflejada en los estudio clínicos”.

A lo único que se exponen quienes consumen ivermectina en casos de Covid-19, son a efectos adversos. Hay una susceptibilidad individual que puede ir desde intolerancia digestiva, como dolor abdominal, naúseas, vómitos y diarrea, hepatitis medicamentosa, efectos neurológicos como mareos y convulsiones, hasta cuadros alérgicos), detalla el infectólogo.

Desde el ISP hicieron un llamado a la población a “evitar la automedicación de ivermectina para la prevención o el tratamiento de Covid-19, como también a los profesionales a no recetarla, ya que no existe evidencia que demuestre el beneficio y seguridad del medicamento para estos fines”. “Mientras no se publiquen nuevas investigaciones con diseño y tamaño muestral adecuados, no se recomienda el uso de ivermectina en gran escala, y fuera de contextos de investigación apropiados”, indican.

Letrero utilizado en una tienda de Missouri advierte al público que su formulación es solo para animales. FOTO: REUTERS.

¿Uso veterinario en humanos?

Otro aspecto en el que hace hincapié el ISP es en el correcto uso de los medicamentos: “Un medicamento de uso veterinario no se encuentra formulado para su uso en humanos, lo cual, por sí solo, representa un riesgo para la salud de la población, considerando que estos productos pudieran contener una concentración por sobre lo autorizado o contener ingredientes no permitidos para el ser humano”, advierten.

Desde el Colegio Médico Veterinario (Colmevet), Emilio Martínez, director de la Comisión de Producción Animal Sostenible de esta entidad, dice que la ivermectina para uso veterinario, es un antiparasitario que actúa inhibiendo los estímulos nerviosos que ocasionan la parálisis y muerte de los parasitos que afectan a los animales y es un antihelmíntico (tratamiento frente a infecciones por gusanos) que puede ser utilizado en rumiantes, equinos y perros y también, en el control de ectoparásitos. Todos ellos son de uso exclusivo para animales. “Hay distintos productos comerciales en base a ivermectina autorizados en Chile por el Servicio Agrícola Ganadero”, señala.

Nicolás Galarce, director Comisión Una Salud del Colmevet y jefe del Laboratorio de Diagnóstico de Agentes Infecciosos de la Facultad de Cs. Veternarias y Pecuarias de la U. de Chile agrega que “la ivermectina está aprobada para su uso en humanos en el tratamiento de infecciones causadas por algunos endo y ectoparásitos.” Sin embargo, “los niveles de ivermectina para usos humanos aprobados pueden interactuar con otros medicamentos, como los anticoagulantes”. Además, los seres humanos también puede sufrir una sobredosis de ivermectina, que puede provocar náuseas, vómitos, diarrea, hipotensión (presión arterial baja), reacciones alérgicas (picor y urticaria), mareos, ataxia (problemas de equilibrio), convulsiones, coma e incluso la muerte.

“Los medicamentos de uso veterinario suelen estar muy concentrados porque se utilizan para animales grandes, como caballos y vacas. Estas dosis tan elevadas pueden ser muy tóxicas para el ser humano. Además, muchos de los ingredientes inactivos que se encuentran en los productos veterinarios no se evalúan para su uso en personas, o bien, se incluyen en una cantidad mucho mayor que los utilizados en las personas, lo que podría representar un riesgo para la salud de las mismas”, indica Galarce.

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