Chile retrocede siete puestos en el Índice Global de Brecha de Género con respecto a 2025
El país pasó del lugar 22 al 29 en el ranking del Foro Económico Mundial, debido a un retroceso en el empoderamiento político. Expertas advierten que las brechas siguen también en el acceso a posiciones de liderazgo y áreas en auge como la inteligencia artificial.
Chile retrocedió siete puestos en el Índice Global de Brecha de Género 2026 del Foro Económico Mundial (WEF), pasando del lugar 22 al 29 entre 145 países, con un índice de paridad de 76,9%. La caída estuvo marcada principalmente por el deterioro del subíndice de Empoderamiento Político, que pasó de 0,499 a 0,459. En particular, la proporción de mujeres en cargos ministeriales bajó desde la paridad registrada en la medición anterior, sumado a la representación femenina en el Parlamento que también tuvo una leve disminución.
Según comentó la académica de la Escuela de Negocios UAI, Francisca Pérez, este retroceso debe analizarse considerando que se trata de la dimensión con más retraso a nivel global. “Hay que tener en cuenta que, para todos los países, esta es la dimensión más rezagada, donde los avances han sido más lentos y no unidireccionales. Ha habido avances, pero también retrocesos. Y Empoderamiento Político es el único subíndice donde el mundo estaba mejor en 2016 que en 2026”.
Por otro lado, Chile registró una leve mejora en Participación Económica y Oportunidades, pasando de 0,654 a 0,661. Esto se explica por un aumento de la proporción de mujeres legisladoras, altas funcionarias y gerentas, pasando de 29,9% a 31,1%, junto con un crecimiento del ingreso estimado de las mujeres y de la participación laboral femenina. Pero a pesar de ello cayó del puesto 100 al 106, porque otros países avanzaron a un ritmo mayor.
Pérez advirtió que, pese a estos avances, el acceso de las mujeres a posiciones de mayor responsabilidad sigue siendo lento. La académica identifica como una de las barreras las trayectorias laborales menos lineales, debido a las responsabilidades de cuidado, un desarrollo insuficiente del talento femenino en niveles intermedios, la segregación por sectores y diferencias en las redes profesionales. Para revertirlo, plantea que las empresas deben revisar sus políticas de contratación, remuneraciones, evaluación y promoción, además de generar condiciones que compatibilizan trabajo y vida personal sin penalizar las opciones de desarrollo profesional.
El desafío se proyecta también hacia nuevas industrias como la inteligencia artificial. El informe advierte sobre una menor presencia femenina en los roles técnicos y de mayor decisión. Según Pérez, “la industria de la IA recluta mayoritariamente desde carreras que muy pocas mujeres eligen estudiar. La falta de mujeres en IA hereda, en buena medida, la falta previa de mujeres en carreras afines”. La brecha se profundiza dentro de la industria: las mujeres representan cerca de 45% en tareas de etiquetado de datos, pero solo entre 19% y 21% en roles como ingeniería de IA y machine learning.
A esto se suma el acceso al financiamiento. “Las mujeres fundadoras reciben una fracción mínima del venture capital a nivel global, lo que limita su capacidad de escalar sus empresas y, con ello, su capacidad de contratar y decidir”, señaló Pérez.
Desde ChileMujeres, su presidenta ejecutiva, Francisca Jünemann, plantea que los retrocesos políticos deben entenderse a partir de desigualdades históricas. “Retroceder en indicadores de género siempre es una mala noticia. Pero no hay que perder de vista que los avances no son lineales y son consecuencia de las desigualdades fundantes”. Destacó además que las mujeres están lejos de un equilibrio parlamentario, representando hoy el 34% de la Cámara de Diputadas y Diputados y el 32% del Senado, y destaca el impacto que tuvo la Ley N°20.840, que estableció una cuota transitoria mínima de 40% para cada sexo en las candidaturas parlamentarias, y que sin ella el porcentaje sería aún menor.
Según explicó Jünemann, la brecha en tecnología también tiene raíces estructurales. “En cuanto a la IA, la situación es la misma: inicialmente a las niñas y a las jóvenes se las excluyó, en los liceos y las escuelas, de asignaturas científicas como química y geometría”. En ese sentido, advirtió que para reducir esta brecha es necesario “enseñar y estimular de igual manera a niñas y niños desde la educación inicial y con programas de capacitación en IA con apoyo de recursos del Estado”.
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