7 hábitos para mantener tus dientes en el mejor estado, según un odontólogo
El odontólogo de la Clínica Universidad de los Andes, el Dr. Pablo Llorens, comparte una serie de recomendaciones para la prevención de enfermedades bucodentales.
El cuidado de los dientes es esencial para la salud a nivel general.
Distintas investigaciones han vinculado varios problemas de salud bucal con otras afecciones médicas, como un mayor riesgo de depresión, asma, diabetes tipo 2 y demencia, entre otros diagnósticos.
Un estudio con más de 5.000 adultos mayores, el cual fue publicado en Scientific Reports en 2021, concluyó que una peor salud bucal se asociaba con una mayor probabilidad de morir por cualquier causa a lo largo de un periodo de 15 años.
Aunque dicho trabajo solo estableció asociaciones —es decir, no demostró una relación de causa y efecto— , los autores enfatizaron en base a sus hallazgos que “prevenir el deterioro de la salud bucal en la vejez puede ser crucial para la supervivencia”.
Pero un cuidado efectivo no se traduce únicamente en acudir al dentista cuando se presentan dolores, molestias o cambios notorios en la dentadura. También, es clave mantener medidas preventivas durante la vida cotidiana.
En conversación con La Tercera, el odontólogo de la Clínica Universidad de los Andes, el Dr. Pablo Llorens, comparte una serie de recomendaciones en esta línea.
1. Cepillarse los dientes con frecuencia durante el día
El especialista comenta que la técnica y la cantidad de veces en que se deben cepillar los dientes varía dependiendo de la situación de cada paciente y de la evaluación que haga un odontólogo.
Sin embargo, a nivel general, lo óptimo es hacer el cepillado tres veces al día, uno después de cada comida.
“El más importante es el de antes de irse a dormir, cuando ya no se consumirán más alimentos. Cuando dormimos, el flujo salival disminuye. Todo el cuerpo descansa y entra en una especie de reposo. Cuando hay menos saliva, aparecen bacterias más oportunistas que van a favorecer a la producción de caries o enfermedades de las encías”, explica Llorens.
2. Hacer limpieza entre los dientes
La limpieza interdental, o entre los dientes, también es clave para la prevención.
“El diente tiene alrededor de cuatro caras, por decirlo de una manera. Por debajo, al lado de la lengua; por el vestíbulo, que es hacia la mejilla; la oclusal, que es por donde mordemos; y dos que nunca vemos. Estas últimas son las que están entre los dientes”.
“Es una zona muy importante y amplia de la boca, que por desgracia muchos pacientes no higienizan correctamente”, agrega.
Llorens detalla que, para hacer limpieza interdental, se puede utilizar hilo, seda o cinta dental. No obstante, sugiere esta última.
“Es ideal que sea una cinta, algo un poco más extenso, no un hilo, que permita pasar entre los dientes y limpiar debajo de las encías. Esto es extremadamente relevante para la estabilidad a largo plazo de la salud bucal”.
Otros productos que pueden ayudar son los enjuagues bucales y los llamados cepillos interdentales, dice el odontólogo.
“Siempre es recomendable hacer esta limpieza después de cada comida, pero en la práctica puede ser un poco más difícil. Si uno tiene que priorizar, lo ideal sería en la mañana (después del desayuno) y antes de ir a dormir. Esta última es la más relevante, por los mismos motivos que conversamos (sobre el cepillado regular)”.
3. Mantener la higiene de la lengua
Llorens es enfático al decir que nunca hay que olvidar la limpieza de la lengua. Para ello, se pueden utilizar cepillos suaves o limpiadores especializados.
“La lengua está compuesta de muchísimos músculos y también tiene zonas de retención. Hay que limpiarla cuidadosamente, porque sino uno depapila y daña el tejido, y pueden aflorar tipos de bacterias que no son las adecuadas”, afirma el odontólogo, refiriéndose al potencial desarrollo de afecciones médicas.
Al ser consultado sobre la frecuencia con que se debería limpiar la lengua, el experto asegura que con una vez al día es suficiente.
Sostiene que aquello es fundamental no solo para la salud bucal, sino que también para la salud general y sistémica.
4. Beber mucha agua
Mantenerse hidratado con agua durante el día también es beneficioso, ya que contribuye a controlar el pH de los ácidos en la boca.
“Ayuda especialmente a los pacientes que toman muchos fármacos a diario (...) Ciertos remedios pueden tener reacciones adversas, como disminución del flujo salival. Estar hidratado va a contribuir a la salud y ayudará a contrarrestar los problemas relacionados a los cambios de ácidos”.
Junto con ello, beber agua después de las comidas puede ayudar a que se desprendan ciertos elementos que queden atrapados en las zonas interdentales.
5. No fumar
Múltiples investigaciones han asociado el tabaquismo con un mayor riesgo de desarrollar distintas enfermedades. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), corresponde a “una de las mayores amenazas para la salud pública a la que se ha enfrentado el mundo”.
Según los datos del organismo, provoca más de 7 millones de muertes al año, además de discapacidades y un sufrimiento prolongado, debido a las afecciones que ocasiona.
“Es conocido que el tabaco afecta sistémicamente a muchas zonas del cuerpo y genera más propensión a tener algunas enfermedades. En la salud bucal no es la excepción”, comenta Llorens.
“Entre otras consecuencias, el tabaco va a producir que las células que defienden nuestro cuerpo no estén con todas sus capacidades. El tabaco propiamente tal, literalmente contamina. Por lo tanto, el cuerpo no puede responder. El calor que genera este humo y esta infección crónica va generando que la irrigación también vaya disminuyendo”.
A largo plazo, puede llevar a que el organismo no tenga la capacidad de respuesta necesaria para defenderse, alerta el odontólogo.
6. Asistir a controles periódicamente
No es necesario esperar a que se presenten dolores, molestias o cambios notorios en la dentadura para asistir al dentista. Más bien, es importante hacerse chequeos periódicamente, para así prevenir e identificar potenciales afecciones mientras están en sus primeras etapas.
“La mayoría de las enfermedades bucales las podemos controlar por hábitos. Acudir a un odontólogo también puede ayudar a saber qué factores de tu alimentación o de tu rutina te afectan como paciente”, dice Llorens.
“Visitar como mínimo una vez al año al dentista va a ayudar a mantenerte en salud”.
7. Cuidar el sueño y la alimentación
El odontólogo de la Clínica Universidad de los Andes subraya que, además de los puntos mencionados, es esencial sostener hábitos saludables como cuidar el sueño y la alimentación.
“La cantidad de horas que dormimos va a generar que tengamos un buen descanso, que no tengamos hiperactividad muscular y que podamos tener un buen flujo salival durante la noche, así como que no estemos apretando más los dientes (bruxismo)”.
“Todos estos puntos están relacionados a la medicina como estilo de vida y son extremadamente importantes en la prevención de enfermedades bucodentales”.
Respecto a la alimentación, afirma que se debe regular el consumo de azúcares y carbohidratos que se incorporan en la dieta, ya que su ingesta excesiva puede tener consecuencias.
Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.
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