Jorge Allende: “Aquí estamos, al pie del cañón”

Bioquímico. Premio Nacional de Ciencias Naturales 1992. 83 años.


“Sigo trabajando porque me gusta lo que estoy haciendo, encuentro que es una tarea que vale la pena hacer. Estoy contribuyendo y me siento útil. Gran parte de mi vida he sido científico, bioquímico, específicamente, y junto a mi esposa trabajamos en un laboratorio que cerramos el 2009. Después quedé como vicerrector de investigación de la Universidad de Chile. Gracias a un premio que gané, creé la Fundación Allende-Connelly, junto a mi mujer.

Estoy coordinando un proyecto con 11 universidades desde Antofagasta a Valdivia para mejorar la educación en ciencias biológicas. Llevamos laboratorios portátiles a colegios y los alumnos de educación media pueden hacer experimentos bajo la supervisión de alumnos de magíster o doctorado del área científica. Yo también participo en los talleres que son en la Región Metropolitana y son de mi área. Converso con los chicos y siempre les preguntamos qué les parece la actividad, y todos han quedado encantados porque no sabían que la ciencia era entretenida. Es muy estimulante ver el entusiasmo de los chicos.

Cuando jubilé, la Universidad de Chile me recontrató por seis horas a la semana. Ahora trabajo cuarenta y tantas horas a la semana. Antes viajaba mucho, cuando era un científico activo, he estado en 63 países de todo el mundo. A esta edad ya no es tan fácil, uso bastón y los aeropuertos son bastante inhóspitos. Mientras esté lo suficientemente sano para seguir, lo voy a hacer.

Creo que son tan pocos los que siguen a esta edad porque hasta cierto punto no se les dan las suficientes oportunidades. Nadie contrata gente de 80 años, es muy difícil. Depende mucho de la situación de salud con que llegan a esta edad. Si llegan con una alternativa que les permita trabajar, creo que mucha gente optaría por hacerlo. Si uno está haciendo algo que le gusta, no es realmente trabajo; es sentirse útil.

A mi señora le había prometido que pasaríamos los inviernos en lugares que estuvieran en verano, pero estamos aquí, al pie del cañón. Cuando era joven era difícil imaginar que seguiría trabajando porque poca gente llegaba a esta edad y lo hacía en otras condiciones de salud. Afortunadamente, tengo una salud aceptable y puedo seguir”.

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