La desconocida cifra de población trans en Chile

Daniela Vega.

Hoy no existen registros oficiales sobre esta población en el país. Por estigma y discriminación, muchos ocultan su realidad, lo que dificulta tener números.


Las personas trans tienen una identidad de género que difiere del sexo que les asignaron al nacer. Esa diferencia las enfrenta a muchos prejuicios y desconocimiento sobre su realidad.

Prueba de ese desconocimiento es que no existe certeza sobre el número de la población trans en el país, que en gran parte se explica porque no existen registros oficiales específicos sobre esta minoría.

“En Chile no contamos con una cifra sobre dicha población. No conozco un levantamiento de información de carácter representativo a nivel nacional que apunte a recogerla”, explica David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (CEEL UC).

Para Franco Fuica, vicepresidente de Asociación Organizando Trans Diversidades (OTD Chile), la imposibilidad de contar con una cifra se entiende porque no es posible medirlo. “Es como saber cuántas personas zurdas hay. ¿Podemos saber eso? No”, advierte.

“Cuántas personas se asumen a diario no se puede medir, cuántas se asumirán el próximo año, o cuántas personas lo son y lo saben, pero no lo asumirán en un Censo, tampoco. Cualquier cifra es cuestionable”, aclara Fuica.

Jaime Barrientos, profesor asociado de Psicología de la U. de Santiago, explica que la realidad trans adquirió mayor connotación social gracias a un conjunto de situaciones que en los últimos años se han visibilizado, como la niñez trans, las discriminaciones en contextos educativos, y el reciente triunfo de la película Una mujer fantástica en los Oscar, que protagoniza la actriz trans Daniela Vega.

“Más que un tema de moda es un tema de derechos, que en una sociedad como la chilena visibiliza un conjunto de tensiones en el ámbito de los derechos, especialmente en los derechos de ciertos grupos sociales, entre ellos las personas trans”, dice.

Es muy difícil de cuantificar, agrega. No solo es una población estigmatizada, sino que la misma población trans se invisibiliza por el estigma de la discriminación y no hacen su reconocimiento. También porque hay personas que están en transición y otras “que tampoco se someten a un modelo binario, es decir, uno que reconoce lo masculino y femenino, por lo que es muy difícil cuantificar”.

Estudios científicos

Las investigaciones para determinar su número son limitadas. Una de los pocas que llegó a una cifra fue una realizada por Sari Reisner, académica de la U. de Harvard (EE.UU.). Según Barrientos, este estudio dice que entre el 0,3% y el 0,5% de la población general se identifica como trans.

En Chile la única estimación sobre diversidad sexual la entrega la encuesta Casen 2015. Los resultados indican que la población que se reconoce como heterosexual es 98,51%, la que indica ser gay o lesbiana es 1,04%, bisexual 0,37% y como “otra” 0,02%.

Dentro de la categoría de “otra”, podría estar la de trans. “Pero no incluye a menores de 18 años”, dice Barrientos.

Sin embargo, indica Bravo, la Casen 2015 no permitió obtener información confiable sobre la identidad de género. Ello, por dos razones. La primera, porque la pregunta señalaba: “En cuanto a su género, ¿usted se identifica como…? permitiéndose tres opciones: 1) Masculino, 2) Femenino; 3) Otro (especifique). “No es claro que sea la forma adecuada de preguntar por este tema o que la población trans se sienta incluida”, dice Bravo.

Pero la más importante es que la forma de preguntar en la Encuesta Casen 2015, a juicio de Bravo, no garantizó la confidencialidad que requiere una respuesta en un tema tan sensible. Bravo explica que la instrucción para el encuestador es que debe llamar a cada miembro presente del hogar y hacer estas preguntas en voz alta. “Las personas podrían no tener el incentivo para responder de manera verídica, tanto porque no podrían querer plantear su identidad de género ante un desconocido (encuestador) o ante los otros miembros del hogar. Es probable que este mecanismo lleve a una subestimación de estas poblaciones minoritarias”, señala.

Junto con progresar en conocer cuántos son, Barrientos aclara que se requiere avanzar en el reconocimiento de un conjunto de ámbitos y sobre todo apoyar los procesos educativos para la aceptación de la diferencia. “Falta educación, sobre todo de cómo vivir con la diferencia en todo tipo de contexto, y no sólola diferencia de identidad de género e identidad sexual sino que diferencias raciales, étnicas, religiosas”.

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