La filosofía de Ana Domínguez es simple y sofisticada a la vez: crear espacios que inviten a quedarse. Con más de 20 años en el oficio y más de 600 proyectos, esta creadora de atmósferas ha redefinido el interiorismo chileno a punta de materiales nobles, luz cálida y una obsesión por el habitar, porque para ella una casa no se mira: se vive, se goza, se usa.