Bancarrota hídrica
SEÑOR DIRECTOR:
El informe de Naciones Unidas difundido el miércoles, que nos advierte sobre una “bancarrota hídrica global” confirma un cambio estructural en la disponibilidad hídrica global. En simple, el agua continental dejó de estar disponible.
En efecto, muchos sistemas hídricos perdieron su capacidad de recuperación y no volverán a ser fuentes confiables de agua. En Chile, el 72 % de la superficie del país, donde viven 6 millones de personas, presenta un déficit que sólo puede ser abordado con nueva infraestructura hídrica.
La seguridad hídrica descansa, entonces, en nuevas fuentes como el agua de mar y las aguas residuales, que pueden abastecer a la población, a la agricultura y a distintas industrias. Descansar en que el agua continental volverá a ser confiable o en soluciones basadas en la naturaleza es un error y un gran riesgo para el desarrollo del país.
Cuando un sistema entra en bancarrota, la solución no es esperar a que se recupere, es reemplazarlo por otro que cubra la misma necesidad de una forma diferente. Para la economía, el reemplazo de las fuentes continentales por fuentes no convencionales como la desalación de agua de mar y el reúso de aguas residuales es la única forma de evitar un default hídrico que termine paralizando Chile.
Rafael Palacios
Director ejecutivo
ACADES – Asociación Chilena de Desalación y Reúso
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