Enfoque multiamenaza
SEÑOR DIRECTOR:
El temporal que afectó a gran parte del país dejó una señal clara: la seguridad estructural en Chile no puede seguir pensándose solo desde la amenaza sísmica. Los desbordes de ríos, socavones, activación de quebradas, cortes de caminos y daños en infraestructura muestran que muchas obras también están siendo exigidas por acciones hidráulicas, erosión, pérdida de apoyo, saturación de suelos y arrastre de material.
Desde la ingeniería estructural, esto obliga a ampliar la mirada. No basta con verificar que una estructura resista cargas gravitacionales o un terremoto. También es necesario evaluar cómo responden sus fundaciones, apoyos, muros, puentes, pasarelas y sistemas de contención cuando cambia el comportamiento del terreno, aumenta el caudal o se produce socavación. En muchos casos, el daño no comienza en la superestructura, sino en la pérdida de estabilidad del suelo o de los elementos que transmiten las cargas.
La recuperación de quebradas, la protección de cauces, el mantenimiento de drenajes y la revisión de obras existentes deben abordarse con criterios integrados entre geotecnia, hidráulica e ingeniería estructural. Del mismo modo, las inspecciones posteriores a un evento deben considerar no solo daños visibles, sino también deformaciones, asentamientos, pérdida de sección, desplazamientos de apoyos y cambios en las condiciones de fundación.
Chile ha desarrollado una ingeniería sísmica reconocida. El desafío ahora es trasladar esa misma rigurosidad a una visión multiamenaza. Diseñar para la resiliencia significa que las estructuras no solo eviten el colapso, sino que mantengan su estabilidad, conectividad y función cuando el territorio es sometido a eventos extremos.
Jorge Tobar
Presidente
Asoc. de Ingenieros Civiles Estructurales, AICE
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