Menos fotos, más acción
SEÑOR DIRECTOR:
En mi largo paso como servidora pública y ahora como consultora, observo con preocupación cómo servicios públicos, organismos internacionales, centros de estudios y fundaciones encargadas de promover y proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes, presentan como grandes logros la existencia de cientos de mesas, redes, consejos y comisiones -nacionales, regionales, municipales, intersectoriales-, que más que herramientas de trabajo y solo cumplimiento de su deber de articulación, parecen haberse convertido en un fin en sí mismo.
A ratos, este repertorio instalado -desde hace muchos años- recuerda al “día de la marmota”: los mismos equipos y expertos/as, diagnósticos, reportes, firmas de convenios, declaraciones, actas y fotos que no se traducen en cambios reales.
Invito a preguntarse: ¿Cuáles son los resultados e impactos concretos de estas largas y costosas reuniones en la vida cotidiana de los niños/as y sus familias, a las que deben proteger? ¿En qué acciones tangibles, concretas y medibles se traducen esas mesas para aquellos niños y niñas, cuyas vidas y destinos dependen de sus resultados efectivos?
Ojalá recordemos que los derechos de niños, niñas y adolescentes no se garantizan con cuñas, fotos o actas burocráticas, sino con acciones reales para transformar sus vidas.
Magdalena Álvarez Mardones
Socióloga y magíster en Métodos de la Investigación Social, UDP
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