¿Harry Potter y Billy Elliot sólo para mayores de 18?: la controversial ley de Hungría que restringe que menores las vean

Friends también pasará a estar prohibida en el país liderado por el ultranacionalista Viktor Orban, luego de que el parlamento aprobara una legislación que impide que adolescentes y niños accedan a contenido vinculado a la homosexualidad o a la identidad sexual. La oposición y la comunidad LGTBI han tildado a la medida de homófoba.



Una de las franquicias de películas más queridas de las últimas décadas sólo podrá ser vista por mayores de 18 años en Hungría. Las ocho partes de la saga Harry Potter estarán disponibles bajo esa restricción luego de que el parlamento de dicho país aprobara una ley que busca impedir que los menores de edad tengan acceso a contenido ligado a la homosexualidad o a la identidad sexual.

Descrita como una medida que atenta contra la libertad de expresión y los derechos infantiles por organizaciones internacionales y la comunidad LGBTI, la norma también afectará a otros populares títulos que en Occidente suelen estar a disposición de públicos de todas las edades o para mayores de 14 años. Entre ellos se encuentran Friends y sus diez temporadas, así como también la recordada adaptación cinematográfica de Billy Elliot (2000), con Jamie Bell.

Ambas sólo serán accesibles para mayores de edad, así como también ocurrirá con libros y filmes que según la ley también caigan en la misma categoría. La medida es parte de las iniciativas que el gobierno del ultranacionalista Viktor Orban ha impuesto desde que llegó al poder en 2010, y su aprobación esta semana generó las protestas de la comunidad LGBTI en las calles de Budapest.

Por cierto, esta no es la primera vez que la saga Harry Potter es foco de una situación similar. Hasta hace un año, la circulación de los libros estaba prohibida en Corea del Norte, pero esa restricción se desbloqueó en 2020 después de que el órgano censor local, la Alianza de Escritores Coreanos, diera luz verde apoyado en que la historia “muestra la idea de que los niños pueden marcar su camino con su propia fuerza y habilidad”.

En 2018, en tanto, el mismo gobierno de Viktor Orban suspendió 15 funciones de la versión musical de Billy Elliot, por supuestamente “incitar a la homosexualidad”, desatando las críticas de la diversidad y disidencia sexual del país.

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