Johnny Depp en caída libre

El actor en la corte en Londres en julio de 2020. Foto: Karwai Tang/WireImage

Luego de perder la demanda por difamación contra The Sun, que lo describió como “golpeador de esposas”, el actor no tiene nuevos proyectos en Hollywood y sólo se mantiene activo como rostro de una marca de perfumes. Mientras en 2022 se enfrentará en los tribunales con su expareja Amber Heard, esta semana el director de uno de sus filmes más recientes acusó que el estudio que compró los derechos para estrenarlo en EE.UU. habría optado por “enterrar la película” debido al historial de la estrella.



Toca algunos acordes en guitarra, luego ejercita su francés y, con cierta desidia, pregunta cuáles son los ingredientes secretos del perfume. Sentado junto a Francois Demachy, perfumista de Dior, también dice: “Me gustaría cambiar de trabajo. Solo quisiera estudiar lo que haces. Solo quisiera seguirte”.

Titulado Game of notes y liberado hace una semana, el video promocional de la marca es la aparición más reciente de Johnny Depp, anclada a la promesa de que en septiembre se lanzará más contenido con el actor. Su anterior hito fue la visita que realizó a España en abril, para acompañar el estreno en ese país de El fotógrafo de Minamata, película que filmó antes de la pandemia y que se inspira en la vida del fotoperiodista estadounidense W. Eugene Smith.

Ambas son las únicas señales de actividad de una carrera con una última década opaca, cuya caída libre se acentuó en noviembre, cuando un tribunal del Reino Unido falló en su contra en su demanda por difamación contra The Sun, el tabloide británico que lo describió como “golpeador de esposas”. Pero no fue sólo eso: el juez del caso, Andrew Nicol, aseveró que creía que Depp había agredido a su expareja Amber Heard en múltiples ocasiones, y el duro desarrollo del proceso expuso el historial de adicciones, excesos y actitudes violentas del actor.

Depp en el Festival de San Sebastián en septiembre de 2020. Foto: AP Photo/Alvaro Barrientos

A partir de ese desenlace en la justicia, el estudio Warner Bros. lo despidió de la tercera parte de Animales fantásticos, pagándole el sueldo completo (US$ 16 millones) pese a haber filmado solo una escena como el villano Grindelwald. Su salida de la franquicia derivada de Harry Potter –su sustituto fue el danés Mads Mikkelsen– selló su condición de estrella poco bienvenida en Hollywood, donde en algún momento fue sinónimo de éxito en taquilla, en particular en las películas de Piratas del Caribe, que no volverán a contar con su participación.

Apartado de las sagas de las grandes ligas de la industria norteamericana, al actor parece quedarle sumirse en el ostracismo o refugiarse en el circuito independiente y europeo, donde hasta ahora tampoco ha anunciado nuevos proyectos. Pero, incluso sin siquiera volver a pisar un set, su mala fama parece convertirse en un lastre para quienes trabajaron junto a él recientemente.

Esta semana el director de El fotógrafo de Minamata, Andrew Levitas, acusó a MGM de querer dejar en el olvido la cinta luego de haberla adquirido en el Festival de Berlín 2020 para estrenarla en salas de Estados Unidos. Citando palabras que habría pronunciado uno de los responsables del estudio (que habría señalado que se había optado por “enterrar la película”), envió una carta a la compañía.

“MGM estaba preocupada por la posibilidad de que los problemas personales de un actor de la película podrían reflejarse negativamente sobre ellos y que desde la perspectiva de MGM las víctimas y sus familias eran secundarias en esto”, señaló Levitas, destacando la relevancia histórica del filme, un acercamiento al caso de envenenamiento de mercurio del que fue responsable la Corporación Chisso en la ciudad costera de Minamata en los años 50, hecho que siguió el personaje que encarna el intérprete en la historia.

Su rol en Animales fantásticas, saga de la que fue despedido.

Aunque el estudio replicó que la película “sigue estando entre los futuros estrenos”, el enfrentamiento da nuevas luces sobre el cambio de percepción que existe en torno al actor de El hombre manos de tijeras. Una figura que, según un especialista de crisis consultado por The Hollywood Reporter a fines del año pasado, no se disparó a “sí mismo en el pie. Se disparó a sí mismo en la cara”.

Su turbulento presente, más cercano a los tribunales que a la pantalla grande, se extenderá con seguridad hasta 2022. Hasta el 11 de abril fue aplazado el juicio detonado por la demanda por difamación de US$ 50 millones que inició en Virginia en contra de Amber Heard, su esposa entre 2015 y 2017.

El comienzo de la acción se remonta a cuando a fines de 2018 la actriz escribió un artículo en The Washington Post, asegurando que había sido víctima de violencia doméstica, sin explicitar el nombre de su presunto agresor. Depp refutó ese punto e inició acciones legales que mantiene vigentes, pese a la derrota ante The Sun y a los nuevos coletazos que pueda desatar en su ya alicaída trayectoria actoral.

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