Culto

Cómo un fracaso en el Festival de Viña cambió la relación de Daniel Muñoz y la música: “Todo empezó con esa derrota”

El actor junto a sus músicos estuvo como invitado en el programa Viernes de Culto de La Tercera, donde habló del espectáculo Ciudad Bohemia que presentará a fin de este mes en el Teatro Nescafé de las Artes, de la actual expansión de la cueca por diversos circuitos y de su lejanía con la TV. "No la extraño para nada, fue un proceso muy alocado en mi vida", precisa.

11-09-2026 DANIEL MUÑOZ FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

El actor y músico Daniel Muñoz admite que septiembre es sinónimo de agenda casi copada.

“Reventó, reventó la agenda”, verbaliza sentado en el programa Viernes de Culto, de La Tercera, ante un período en que en su faz de cuequero comanda numerosas presentaciones con la banda Los Marujos. Sucedió este fin de semana de celebraciones patrias.

Pero también sucederá en los próximos días, aunque con un rostro distinto. Muñoz protagonizará este domingo 27 de septiembre, a las 19.00 horas y en el Teatro Nescafé de las Artes, el espectáculo Ciudad bohemia, una mezcla de concierto y musical que a su vez viaja por diversos lenguajes del cancionero latinoamericano, como el tango, el vals, el bolero y la propia cueca (entradas en Ticketmaster).

Una cita en que estará secundado por destacados músicos locales y que intenta recoger el espíritu colectivo de la noche –“la jarana y la alegría contagiosa de la cantina”, precisa un comunicado- en un mundo que parece haber extraviado el gusto por la reunión cuando el sol se recoge.

Y como si fuera ese mismo rompecabezas de estímulos que intenta exhibir la obra, Ciudad bohemia surgió de dos agrupaciones hermanadas por el sonido: Los Concho’e Vino, conjunto de Muñoz con el guitarrista Francisco Rojas; y La Otra Esquina, un proyecto consagrado a los tangos que encabezan el propio Rojas junto a la cantante Daniela Guzmán.

“Aquí a la compañera se le ocurrió: ¿por qué no fusionamos los dos grupos y hacemos algo? Hubo un primer acercamiento en que el tango y la cueca se empezaron a juntar. Entonces, ahí hubo también una propuesta en que dijimos ¿por qué no hacemos un espectáculo teatral más amplio, donde abordemos las fiestas? Era fusionar los dos grupos en algo nuevo, que sería Ciudad bohemia, que en el fono es una fiesta de amigos en un departamento, donde se juntan a jaranear, esa palabra que está tan bien dicha. Jaranear. Me gusta mucho”, asegura Muñoz.

11-09-2026 DANIEL MUÑOZ FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

¿Y cuánto dialogan el tango y la cueca? “Son primas hermanas”, sitúa Muñoz.

Daniela Guzmán, por su parte -y también en el programa de La Tercera- despliega: “Son ritmos arrabaleros. Y los ritmos arrabaleros siempre juntan la cultura popular. Si bien el tango es un género que nació en Argentina, aquí, en la ciudad, en Valparaíso, siempre ha estado súper presente. Yo empecé a escuchar tango con mi abuelo. Y él era totalmente chileno, venía del sur y todo. Siempre era un género que representaba juntarse el domingo con otras personas, poner la radio. Es un repertorio que está siempre presente”.

“Para mí, la cueca, el folclor, es música popular. Es pop”, zanja Muñoz.

Pero si se trata de volver a la cueca, el intérprete guarda un relato aún mejor. Cercano a ese patrimonio desde los años 90, cuando quedó flechado por la huella de eximios como Mario Rojas, Nano Núñez o Los Chileneros, existió un pasaje donde advirtió que esa música y ese baile serían parte intrínseca de su vida: fue a partir de un fracaso mayúsculo. Lo que debía olvidar, terminó por quedarse para siempre en su destino creativo.

“Para mí, las historias que me contó Nano Núñez de cómo era la cueca en los años veinte del siglo pasado, me abrieron el cerebro. Era otra forma de ver la cueca. Cuando se folclorizan las tradiciones, muchas veces se vuelven rígidas. Y con una rigidez que no existe en la práctica”, introduce antes de la trama central: en 2001, Muñoz fue invitado al Festival de Viña con su personaje de El Carmelo, una suerte de huaso o roto chileno que vendía diarios a viva voz, con una actitud que rasguñaba la astucia y la picardía.

“La cueca nace en mí gracias al Carmelo”, rememora Muñoz. Después profundiza: “El Carmelo es como un homenaje a mi infancia, a mis recuerdos de cuando íbamos al campo con la familia, en el verano, en la cordillera. Siempre me tocaba ver a los huasos de allá, los campesinos, y tenían esa forma de hablar, esos dichos, esa manera arrastrada de hablar, muy andaluza. Y bueno, eso me quedó. De ahí, ya como profesional, surgió la historia del Carmelo”.

“Cuando hice el personaje, me acordé que cuando chico escuchaba un disco donde unos cantores cantaban cueca, y tenían ese mismo timbre de voz. De ser un campesino, pasó a ser un rotito chileno. Un personaje que deja el campo y empieza a arreglárselas, vendía diarios, era cojo porque tenía un accidente en el campo. Y en Viña, ahí empezó todo: en un momento del show había un cuadro que era en El Cinzano de Valparaíso y decidí invitar a unos cuequeros, Los Chileneros, que estaban felices de haber estado en el escenario de Viña. Tras el show, me dijeron ‘vámonos al Cinzano de verdad a celebrar’. Y se armó la fiesta. A partir de ahí dijimos que teníamos que grabar un disco. Pero de ahí empezó mi ruta, mi conocimiento real, gracias a ese pequeño accidente artístico, a esa derrota. Así es la vida. La vida misma”.

El Carmelo no sólo lleva a Muñoz a una noche en la Quinta Vergara; también lo rebobina hacia los días en que sus personajes se tomaban la TV en distintos programas, desde Venga conmigo hasta la serie Los 80.

Los 80 serie vale la-cuarta

¿Una era que ya no volverá? “Lo que pasa es que la televisión ahora como tal ya casi no existe como la conocí yo en la época de los ochenta, de los noventa. Ahora, la televisión son los clásicos canales, pero ya muchos de ellos ya son una oficina y el resto son arriendo de estacionamientos, se arriendan los estudios para otras cosas ya. Y lo que se preserva es información noticiosa, reality shows y programas de concurso, por decir algo. La TV se está transformando, como pasó con la radio. Yo creo que la televisión tiene que reinventarse, de alguna manera”.

-¿Extraña esa TV de los personajes, de los sketches, de un trabajo distinto al de ahora?

No, para nada, para nada. Fue un proceso muy alocado de mi vida. Fue muy intenso, fue muy intenso. Sobre todo en la época de los programas de humor. Claro. Sí era sacar un programa a la semana, era todo un trabajo. Había que estar medio trastornado la cabeza para poder rendir y rendir. No, ahora estoy más tranquilo. El cine es una pasión, me encanta. El teatro también. Tiene su tiempo, es más relajado. Y la música, ni hablar. Hacer este espectáculo teatral, con música, en un espacio, como estar en la casa de uno, es muy bueno. Eso a uno lo tranquiliza y hasta alturas de mi vida uno dice: esto es lo que yo quiero.

*Ve aquí el programa Viernes de Culto:

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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