Culto

“¡Están matando a un h...!“: cómo nació la legendaria frase que unió a Zalo Reyes y Felipe Avello

La reciente biografía del periodista Lucho Hernández cuenta el origen de una de las proclamas instaladas a fuego en la cultura pop chilena: aquella nacida en un recóndito programa de TV, pero que una rutina de Avello volvió masiva y perpetua.

“¡Están matando a un h...!“: cómo nació la legendaria frase que unió a Zalo Reyes y Felipe Avello

Quizás al igual que una parte importante de Chile, Felipe Avello lo admite sin culpas: ese día de su emisión, no vio el programa que lo inició todo.

En 2005, el espacio Cara y sello de Mega -que se enfocaba en profundizar en realidades contrapuestas- mostraba a Zalo Reyes en el restaurante La Tuna enfrentando a su doble, Carlos Caro, y explicándole algo molesto por qué no lo pudo recibir en su casa un par de horas antes. El cantante no entraba en detalles, sólo decía que había existido un problema grave que lo había afectado y, para graficarlo, remataba con una frase que se instalaría en la cultura pop chilena: “¡Están matando a un hueón!”.

Efectivamente, en el vecindario del Gorrión de Conchalí, estaban matando a un hueón. Pero ni el cantante ni nadie imaginaba que ese argumento -tan chileno, tan típico de su léxico, tan propio que sólo un artista como él podía decirlo- explotaría años más tarde como uno de los virales más reproducidos del último tiempo y como parte de una rutina humorística totalmente ajena a su persona.

Ahí el culpable fue el propio Felipe Avello. En su presentación en el Festival de Olmué de 2018, el comediante hilvanó una historia que no guardaba relación con Zalo Reyes, pero que de un segundo a otro era interrumpida por el grito de guerra de “¡están matando a un hueón!”.

El show pasó a la historia precisamente por ese pasaje, el más memorable de su performance, y llevó a la audiencia a rescatar de YouTube el fragmento original donde el hombre de Mi prisionera ejemplificaba la trifulca de esa manera con su imitador.

En la recién lanzada biografía del intérprete, Una lágrima y un recuerdo, del periodista Lucho Hernández, Avello se refiere por primera vez a cómo un momento tan recóndito en un programa televisivo, lo llevó a catapultar una consigna legendaria: “Se estaban empezando a viralizar en el año 2017 algunos espacios televisivos que estaban en YouTube. Yo siempre veía ese en particular. El programa de Zalo Reyes. De hecho, no lo vi cuando se emitió. Lo vi después. Y a mi la figura de Zalo Reyes ya me parecía muy divertida”.

Avello cuenta que la frase en cuestión casi la incluyó de manera absurda, pensando en otra cosa, aunque siempre cautivado por la figura del artista; en rigor, revela que cuando empezó a aparecer en TV, el personaje que se inventó era una mezcla de “Bonvallet, el rockero argentino Ricardo Iorio y Zalo Reyes”. También agrega que siempre le interesaron más las figuras como la voz de María Teresa y Danilo que los propios comediantes.

“A mí siempre me dicen ‘¡están matando a un hueón!’ Me gritan eso casi todos los días. O en los shows. Y eso fue el 2018. Yo lo hacía desde el 2017 más o menos. Pero en televisión salió en un festival. Y sí, inmediatamente tuvo mucha repercusión”, reconstruye el humorista.

El ex SQP además cuenta que tuvo la oportunidad de conocer a Zalo en un programa. “Muy amable, me saludó, me conocía. Año 2004. Me conocía más o menos”, recuerda. Avello también dice que, tras salir de ese espacio, compartieron un móvil cada uno en dirección a su propia casa, momento en que Zalo aprovechó de preguntarle por la TV y los personajes que circulaban en ese ambiente. “Zalito no frecuentaba en ese momento la tele, estaba como alejado”, comenta en el libro.

La cuna de una consigna

Pero, ¿cuál es el origen exacto y preciso de esa proclama letal? En la mitad de la década de los 2000, Zalo Reyes ejecutaba un ritual que se hizo célebre entre muchos de sus cercanos, casi convertido en un mito. Para inaugurar el día, todas las mañanas se introducía a un tambor de agua fría en el patio de su casa en Conchalí. “Había leído que ese ejercicio activaba el cuerpo, para luego iniciar con energía el trabajo y las actividades diarias”, cuenta el libro de Hernández.

En un minuto de 2005 en que estaba en ese trance, un estrepitoso sonido de sirenas policiales lo alteró. Casi lo sacan del tambor. Al mirar hacia un costado, vio a un tipo entrar corriendo y acelerado al patio de su casa. “Chucha, hay un hueón en mi casa y yo casi en pelota en un tambor”, pensó, según el texto.

Pero el intruso lo reconoció y hasta lo llamó por su nombre. Temeroso por la persecución policial, saltó por la pared hacia la otra casa, lo que no impidió que el operativo de la PDI y de Carabineros lo capturara en el momento.

La experiencia impactó a Zalo: se sintió vulnerable en su propia residencia y tuvo el temor de que en cualquier momento podían ingresar hasta sus narices. Por eso, cuando después su imitador le preguntó por qué no lo había recibido e insistía en el tema, el intérprete se sinceró: “¡Estaban matando a un hueón!”.

Cuando en 2018 el pasaje Cañete -donde vivía El Gorrión- pasó a llamarse Zalo Reyes, el artista dio un discurso en que no pudo eludir el hecho: “Claro, me cabreó el hueón. Y después siguió hueando. Y ahí yo le dije ‘sabís qué, están matando a un hueón’. Porque estaban matando a un hueón. Ahora salió en el YouTube y lo pescó Felipe Avello. La prensa me pregunta por eso. Y yo qué sé, po. ¡Si yo no puedo estar pendiente de todo lo que digo!”.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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