Sylvester Stallone abre como nunca su vida en el estreno de sus memorias: “Lo woke es un poco aburrido”
Uno de los actores más célebres de todos los tiempos acaba de lanzar su autobiografía, donde repasa desde su díficil infancia hasta su relación con Donald Trump o su mirada de las nuevas masculinidades. "No estoy satisfecho con mi carrera", agrega acerca de su éxito, en diversas entrevistas que ha ofrecido estos días. Lee aquí un compilado de sus mejores declaraciones a propósito de su libro.
Sylvester Stallone, a sus 80 años, está de estreno. Esta vez no se trata de una película, aunque es un trabajo con espíritu cinematográfico. O sea, podría serlo.
Se trata de Los escalones, el libro biográfico que ya ha sido calificado de “sorprendente” por la prensa especializada, ya que muestra al actor descascarado de su carácter fuerte y musculoso, para acercarlo a una sensibilidad distinta, donde descifra sus sufrimientos, sus caídas, sus fracasos, sus pasajes de debilidad y los momentos más turbulentos de su existencia.
Para promocionarlo, el hombre tras Rambo, como si fuera la batalla más ruda en el último tramo de su vida, ha decidido entrar al ring de las entrevistas, ejercicio que nunca lo ha entusiasmado demasiado. En sendas conversaciones con algunos de los medios más grandes del planeta, da dejado reflexiones acerca tópicos tan disimiles como la fría relación con sus padres, su dura infancia, cómo el éxito de Rocky no marcó precisamente para bien su carrera, su irregularidad en la pantalla los 90 y la fatídica muerte de su hijo con apenas 36 años.
Es Stallone sin caretas. Aquí algunas de sus frases más significativas.
*Un libro centrado en Rocky: ¿no está satisfecho con el resto de su trayectoria?
“Absolutamente. No estoy satisfecho con mi carrera. Todo fue porque no entendí las reglas del juego. El personaje de Rocky y yo éramos inseparables. Y cuando la gente veía que me comportaba de forma arrogante, irascible y rencorosa, me empezaron a odiar y con razón. Durante toda mi vida la gente me dijo que era estúpido y un perdedor. Y cuando por fin les demostré que estaban equivocados, reaccioné de forma exagerada. Fue error mío. Reaccioné como un niño” (El País).
*El amor
“Literalmente no descubrí el amor real y verdadero hasta que cumplí 70 años. Tener de verdad un amor inequívocamente verdadero, ese abandono total, ese amor temerario por el que te lanzarías a un volcán por alguien, eso llegó tarde. Y eso es una gran lástima. Estaba tan consumido con no ser otro vago más del barrio. Era muy, muy competitivo, como un pitbull. Eso fue lo que me impulsó. No es sano” (The New York Times).
*Las precariedades económicas de sus inicios
“Cuando veía a algunos actores atravesar problas ecenómicos, yo pensaba: ‘Guau, no tienen ni idea de lo que es el infierno. Es como adentrarse en el rincón más oscuro de la mente y ver el daño que puede causar’” (The Times).
*Su nacimiento y la reacción de su madre
“Mi madre también venía de una vida muy turbulenta y, la verdad, no tenía madera de madre. Tenía planes grandiosos para su vida, así que su embarazo conmigo fue una gran interrupción. No creo que quisiera aceptar que estaba pasando, a pesar de que estaba en el noveno mes. Al final iba en un autobús y entra en trabajo de parto. Fue horrible. Por casualidad estaba cerca de un centro médico, digamos, como una sala de beneficiencia. Y las personas que me trajeron al mundo usaron fórceps y paralizaron parcialmente el rostro. Podría haber sido peor, porque a veces eso causa daño cerebral, aunque tal vez me pasó eso también (risas). Fue horrible crecer así, porque arrastraba las palabras y hablaba entre dientes. Era 10 veces peor que Rocky” (The New York Times).
*El cariño que nunca le entregaron sus padres
“¡Es una tristeza y un pesar tan grandes! ¿Por qué no podían quererme? ¿Darme un beso? ¿Por qué me odiaban tanto, maldita sea? Cuanto más éxito tenía, más me odiaban. Porque les recordaba que ellos no tenían esas cosas. No tenían talento. Pero no querían aceptarlo. Con mi padre, sí, me reconcilié. Con mi madre, no. Mi padre era muy físico, ella emocional. Nadie puede hacerte más daño que tu madre. Eres parte de ella" (El País).
“No sé si había algún mecanismo preventivo o algún bloqueo por haber sido completamente abandonado, pero me criaron desconocidos y eso se convirtió en un entorno natural para mí. Mis padres nunca fueron cariñosos, así que esto fue en realidad una ventaja en comparación con donde vivía” (The New York Times).
“Por ejemplo, antes de ir a la iglesia él dijo: “Ve a la tienda y compra pan”. Traigo a casa crema para sándwich, no pan, y me pateó en el estómago, me dejó tendido, se subió al auto y se fue a la iglesia. Y ahí estoy yo, en la calle, con mayonesa. De verdad, es increíble" (The New York Times).
*La relación con sus padres tras el éxito de Rocky
“El día que se estrenó Rocky, toda mi familia se jubiló. ‘Ya no tenemos que trabajar. Vamos, Sly, haz algo por nosotros’. Mi madre me dijo: ‘Si no lo haces, te voy a demandar por dinero’. Y vivieron bien. Vivieron bien. ¿Por qué lo hice? Mira, ahí está el dilema. No sé por qué. Es bastante estúpido, lo sé. No sé si es como decir: ‘Soy mejor que tú’. O simplemente culpa" (The Times).
*Encerrado en un pabellón psiquiátrico en la infancia
“En esa escuela, había cinco departamentos diferentes para distintas edades. Y en mi grupo de edad, los adolescentes, si te escapabas a escondidas para ver a una chica o hacer algo así, te reprendían llevándote a un lugar llamado Park Lodge, o el Foso de las Serpientes. Por fuera parecía una enorme y antigua casa estilo Tudor de la década de 1920, y luego entrabas y te adentrabas en el corazón mismo de la locura. El olor, la mugre, gente corriendo desnuda, arañando, con las manos atadas, babeando. Esto es lo que pensaban que te impresionaría para nunca volver a romper las reglas. Estuve ahí un par de semanas. Fue una locura. Pero esto para mí fue también una de las mejores cosas que me pasaron. Dije, sé que van a intentar doblegarme. Fui atacado ahí. Intentaron arrancarme la ingle” (The New York Times).
*¿Fue a terapia para superar su infancia?
“No. No va a ayudar, porque esto no desaparece. Lo cubres todo con subterfugios e ideología y esto y aquello intelectual y respiración y meditación hasta que ese momento, a altas horas de la noche, puf. Estás de vuelta allí, y ahora estás con ansiedad. ¿Alguna vez has tenido ansiedad? Oh, sí. Toda esa ansiedad que todos tienen, viene de algo que está profundamente arraigado" (The New York Times).
*Convertirse en padre sin un ejemplo a seguir
“La verdad es que no fui un muy buen padre. Mi esposa, Jennifer, es la mejor mujer de todas. Y es la más entregada. Yo no tengo esa capacidad de abandonar por completo mi propio yo por alguien más. Ella crió a mis hijas de esa manera. Mi primer matrimonio no fue así. Estaba en mi modo guerrero. Vamos a conquistar el mundo. Todo quedó en el camino. Fue una manera mísera de existir” (The New York Times).
*La muerte de su hijo en 2012 a los 36 años
“No, nunca me he recuperado. Aunque no hayas hecho nada malo, sientes una terrible sensación de fracaso. La sigo sintiendo hoy. Ni siquiera puedo mirar una foto; no tengo ninguna suya en casa. Es demasiado horrible. Él hacía películas. Era diferente; no era alguien de acción física, sino más bien intelectual: le gustaban las películas de terror y el cine extranjero extraño. Sé que para él fue difícil ser mi hijo” (El País).
“El asunto es que tienes tantos episodios de culpa. Como: ¿Qué pude haber hecho? ¿Debería haber estado allí? ¿Qué pasaría si hiciera eso? ¿Si fuera a la derecha o a la izquierda? Nunca lo voy a olvidar, fue tan frío: el nuevo esposo de mi madre, al que nunca había conocido, que era médico, me llamó y me dijo: “Sly, se fue. Sage se fue”. Yo dije: “¿Se fue adónde?”. “Murió, se fue. Lo siento”. Clic" (The New York Times).
*Su rivalidad con Arnold Schwarzenegger
“Me pasaba lo mismo con (Arnold) Schwarzenegger. Nos peleábamos a muerte. No era ninguna broma. Era cuestión de vida o muerte. Deberíamos haber estado juntos en el Coliseo Romano. Es como cuando un boxeador insulta al otro; se prepara a conciencia para darle una paliza. Nos necesitábamos, sin duda” (The Times).
“Nos odiábamos. Era algo muy profundo. El odio venía más de mí. La prensa nos enfrentaba. Él era más listo que yo y decía: ‘Sylvester algún día hará una buena película’. Y yo pensaba: “Joder”. Era muy político. Es mi actor favorito. Me cae bien" (El País).
“Él es especial. Estamos en contacto. Incluso coincidimos hace unos diez años en un hospital. No me lo podía creer. Iba a que me operaran del hombro y ahí estaba él, saliendo de la misma operación, también del hombro. Te enseñaré una foto. ¿No es increíble?" (El País).
*Su mirada actual de Donald Trump
“A veces uno dice cosas que tal vez no debería decir. He cambiado mucho respecto a la política. Él atrae a mucha gente, pero las cosas están cambiando. La guerra es horrible. ¡La odio! Los únicos que se enriquecen son los del complejo militar, con la sangre y los huesos de esa pobre gente que no gana dinero. Odio la idea de estar en Irán. Cuando hice Rambo, hablaba de la guerra de Vietnam. Desde Corea hemos estado yendo a países sin ninguna maldita razón. La guerra solo se justifica si te atacan. ¿Por qué vamos allí? Siento mucha lástima por los soldados. Sus vidas quedan destrozadas y aun así siguen defendiendo la bandera" (El País).
*Las nuevas masculinidades
“Ni siquiera lo sé. ¿Qué es eso? Un hombre de verdad es físico. Para eso fue puesto en este planeta. Es lo que era y lo que siempre ha sido" (El País).
*El movimiento woke
“Es un poco aburrido. A mí me gusta lo extravagante. Me gusta que la gente diga y haga cosas escandalosas. Eso es lo que me encantaba de los años ochenta, con Andy Warhol y gente así… Pura locura. Pero está volviendo. Todo es cíclico" (El País).
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