Blatter frena los mecenas externos

<P> FIFA prohibirá controlar futbolistas a empresas o grupos de inversión.</P>




"Los jugadores no pertenecen a sus clubes. Cada vez más son propiedad de compañías opacas controladas por agentes desconocidos o de fondos de inversión. Los jugadores no controlan sus carreras y son traspasados cada año para generar ingresos a individuos anónimos que sólo quieren manejar el dinero del fútbol. Hay que afrontar este problema de una vez por todas". Con esa declaración de marzo, el presidente de la UEFA, Michel Platini, había acentuado su lucha contra los empresarios, a quienes considera unos escrupulosos que perjudican este deporte.

Por eso, ayer no extrañaron las palabras de Josep Blatter, adelantando la batalla que sostendrán las autoridades del fútbol contra los grupos inversores. El hecho, de todas maneras, no es tan curioso, pues el timonel lo hace días después de que Platini descartara ser su competidor en la elección de presidente del ente mundial. El suizo anunció la "firme decisión" de la FIFA de prohibir el control de futbolistas por parte de empresas y fondos de inversión, aunque su aplicación no se producirá "de manera inmediata sino que será el resultado de un proceso de transición".

Los fondos y Mendes

Pero, ¿qué son estos fondos de inversión? Son empresas que prestan dinero a los equipos para contratar jugadores con la condición de quedarse con los derechos económicos de éstos. Entonces, cuando existe una venta, la plusvalía del futbolista suele ser millonaria.

Luego del anuncio de Blatter, las reacciones fueron inmediatas. Y uno de los focos apunta a Jorge Mendes, el agente de futbolistas más importante del planeta y asesor directo de algunos fondos, como la firma internacional Doyen Group, que actualmente maneja a figuras de la envergadura de Cristiano Ronaldo, Angel di María, Radamel Falcao García, José Mourinho, entre otros. El portugués, con sólo generar tres operaciones que remecieron el mercado, ingresó a su cuenta corriente 34 millones de dólares, todo gracias a los traspasos de David Luiz desde Chelsea a PSG (US$ 80 millones), de James Rodríguez desde Mónaco a Real Madrid (US$ 108 millones) y de Diego Costa desde Atlético de Madrid a Chelsea (US$ 55 millones).

Sus negocios son cuestionados en Europa por las transferencias que realiza en medio de largos contratos, como también por la excesiva presencia de sus representados en prácticamente equipos completos, como sucede en Valencia. De hecho, según el periódico inglés The Guardian, la FIFA nuevamente está investigando al luso. Y claro, la UEFA considera este tipo de manejo como "esclavitud de los jugadores", pues ellos ya no están perteneciendo a los clubes, sino que a millonarios con negocios ajenos a esta actividad. Incluso, en el ente con sede en Nyon, se presume que estos nexos podrían afectar con sus intereses a las diferentes competencias.

El inglés Peter Kenyon, asimismo, también es blanco de especulaciones, pues es un reconocido asesor financiero del empresario singapurense Peter Lim, quien recientemente adquirió al Valencia. Además, colabora con Mendes y Doyen Group.

El origen

España era considerado un paraíso de fondos de inversión, pues estas empresas pueden mover grandes cantidades de dinero. En 2013, por ejemplo, estas firmas ingresaron más de 100 millones de euros en el torneo hispano. En Inglaterra, por el contrario, se prohíben operaciones entre actores que pertenezcan al mismo fondo.

Pese al éxito millonario en la península ibérica y las leyes en Reino Unido, el origen de esta modalidad nace en Sudámerica. Argentina y Brasil dieron venia a que empresarios ajenos al fútbol intercedieran en operaciones por deportistas. Y se sigue apreciando (ver nota secundaria).

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