Andrés Allamand, tras dejar la Cancillería: “Jamás hubo ni asomo de abandono de deberes”

Allamand

2 de diciembre de 2019/SANTIAGO Se realiza el tradicional Comité político de ministros, con los presidentes de partido de Chile Vamos. El senador Andres Allamand. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

El ahora exministro de RR.EE. asegura que su salida de la cartera fue conversada con el Presidente Piñera y que las críticas que hay en su contra no se justifican. Junto con anunciar su retirada definitiva de la política nacional, reconoce que "me hubiera gustado cumplir el plan original, pero hay que ser objetivo: a partir de las críticas surgidas por la oposición se generó un escenario político de alta tensión".


No esperaba salir de manera anticipada. En medio de la polémica que se originó por su viaje a España, país donde asumirá como secretario general de la Segib, Andrés Allamand se vio forzado a dejar la Cancillería, aunque -recalca- fue una decisión que tomó en conjunto con el Presidente Sebastián Piñera.

A solo unos minutos de haber realizado una declaración en La Moneda, donde aseguró que su término de funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores “marca el cierre definitivo de la política nacional”, Allamand aborda con La Tercera, por solo unos minutos, su bullada salida de la cartera.

El exsenador asegura que nunca hizo lobby para conseguir el puesto internacional, que tampoco abandonó sus labores como canciller y recalca que, a su juicio, la acusación constitucional que impulsa la oposición en su contra no tiene “mérito”.

¿El Presidente le pidió la renuncia?

Mi decisión fue conversada durante toda la última semana con el Presidente Piñera. Y desde que fui electo en noviembre como secretario general de la Comunidad Iberoamericana, coincidimos en hacer el mayor esfuerzo para compatibilizar y acompañarlo hasta el final de su período, con las gestiones en mis tiempos de feriado legal que yo pudiera realizar para preparar el cargo que debo asumir próximamente. Por lo tanto, esta fue una decisión absolutamente conversada con el Presidente de la República y, de paso, le doy la oportunidad para agradecerle la confianza que depositó en mí durante este año y medio.

¿Pero me imagino que no esperaba salir de manera anticipada?

Me hubiera gustado cumplir el plan original, pero hay que ser objetivo: a partir de las críticas surgidas por la oposición, algunas de las cuales han desfigurado mis actuaciones en el extranjero, se generó un escenario político de alta tensión, que quizás habría continuado aumentando en el tiempo. Eso no le favorecía ni al gobierno, ni al país, desde el punto de vista que el cambio de mando entre el Presidente Piñera y el Presidente Boric debe efectuarse ojalá en un clima de la mayor armonía política.

¿No fue imprudente de su parte tener reuniones allá, más allá que estuviera de vacaciones?

Todas las reuniones fueron preparadas con meses de anticipación, las hicimos coincidir con mi feriado legal y en todas ellas quedó de manifiesto que yo participaba de las mismas en calidad de secretario general electo, es decir, antes de asumir mi cargo.

Pero seguía siendo canciller, ¿no fue imprudente?

Después de la guerra, todos son generales. Yo fui con total transparencia y todos estaban informados, y al menos en la Cancillería todos estaban informados de cuáles iban a ser mis actividades. Lo que de alguna manera generó un escenario distinto fue la ácida crítica de la oposición, en algunos casos desfigurando incluso los hechos, por ejemplo, haciendo ver que yo estaba cumpliendo una doble función, en circunstancias, como ya he señalado, que aún no asumo efectivamente en la secretaría general. Tengo rango de electo, pero aún no he asumido. Obviamente, ahora renunciado a la Cancillería, me permite anticipar mis tiempos.

En La Moneda dicen que había molestia del Presidente, de algunos ministros, que consideraban que fue imprudente y empañaba el cambio de mando…

Nadie me ha hecho a mí tal expresión, y mucho menos el Presidente, con quien -insisto- conversé este tema durante toda la semana.

Se ha dicho que hizo lobby para obtener el cargo en la Segib. ¿Cómo toma esos cuestionamientos?

Son acusaciones completamente infundadas y que se van a caer como un castillo de naipes.

¿No hubo uso de recursos públicos?

No realicé ninguna gestión que implique ningún tipo de recursos públicos en el proceso que culminó con la designación como secretario general iberoamericano de la Segib.

Usted decide tomarse vacaciones en medio de la crisis migratoria en el norte del país. ¿No era mejor quedarse y enfrentar el problema con el ministro Delgado?

Cuando se desató la crisis yo ya estaba en España y, en cualquier caso, es absolutamente falso que el ministerio haya quedado descabezado, toda vez que el subsecretario Rodrigo Yáñez ejerció como ministro subrogante. Más aún, el que se haya realizado la inédita reunión con las autoridades bolivianas el viernes pasado demuestra que el ministerio funcionó sin inconvenientes.

¿No es abandono de deberes como ha dicho la oposición?

Jamás hubo ni asomo de abandono de deberes.

En ese sentido, ¿su salida responde también a intentar disuadir una acusación constitucional en su contra? ¿Cómo mira esa ofensiva?

Mi opinión de la acusación constitucional es obvia y creo innecesario insistir en la misma. Sin embargo, habiendo antecedentes tan claros y transparentes de mi actuación, no creo que la amerita. Pero no es una decisión que me corresponda a mí adoptar.

¿Y eso no le podría afectar eventualmente para asumir el cargo internacional?

Eso es abrir una caja de Pandora insólita…

¿Cuándo empieza a embarcarse a España de nuevo?

Tengo que resolver cosas personales, tengo que ordenar mi casa. Si yo tenía previsto asumir a mediados de marzo, esto en definitiva anticipa el hecho de pasar de ser electo a asumir plenamente.

En su declaración en La Moneda dijo que con su salida de la Cancillería termina su ciclo en la política chilena, ¿por qué?

Sí, definitivamente. Creo que se cumplen etapas, yo participé desde muy joven en la política chilena por un período extraordinariamente largo de tiempo y es por eso que quise agradecer a quienes en esta etapa, en estos largos años me acompañaron y también a mis adversarios políticos, con los cuales la gran mayoría siempre mantuve relaciones de respeto y amistad cívica. Una de las condicionantes para ejercer el cargo de la Segib es no mezclarse con asuntos políticos internos de los países. Por lo tanto, doy por definitivamente cerrada mi participación en la vida política chilena.

¿No queda decepcionado con terminar su ciclo político en medio de una polémica?

La vida no es perfecta y uno no puede planificar todos los escenarios. Pero me voy de la política chilena con la tranquilidad de espíritu de haber podido dar lo mejor de mí, siempre en beneficio del país. Por supuesto, como cada figura pública, mis aciertos y mis errores son materia de juicio de la ciudadanía.

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