El top 100 y el regreso a los torneos ATP: los desafíos que aparecen en el horizonte de Nicolás Jarry

Nicolás Jarry, festejando su título en el Challenger de Lima 2. Foto: Lima Challenger.

En solo 11 meses, el tenista nacional pasó de no tener ranking a ser el 162 del mundo. Con escasos puntos que defender por varios meses, la posibilidad de seguir avazando asoma como algo muy concreto. Cerrará 2021 con tres challengers en Brasil.


La temporada 2021 comenzó llena de incertidumbre para Nicolás Jarry. Después de haber perdido todos los puntos, debió partir de cero y sin ranking tras cumplir los 11 meses de suspensión por contaminación cruzada en un suplemento alimenticio. La situación no era fácil, porque necesitaba invitaciones para volver a competir y más encima, a fines del año anterior su técnico, el argentino Dante Bottini, dejó de trabajar con él para firmar con el búlgaro Grigor Dimitrov. Sin embargo, ahora la realidad es muy distinta y tras su título en el Challenger de Lima, se ubica en el puesto 162 del planeta, y con la firme convicción de regresar a los torneos ATP.

Sin técnico, sin ranking y sin invitaciones, en enero se hacía cuesta arriba el panorama para el ex número 38 del planeta. No obstante, en Chile empezó a recuperar sensanciones, a partir de una invitación para el Challenger de Concepción, la primera parada del Circuito Dove Men+Care Legión Sudamericana, organizado por Horacio de la Peña. Ahí venció entre lágrimas a Camilo Ugo Carabelli y consiguió sus primeras unidades que le permitieron volver al ranking.

Después una victoria sobre Jaume Munar en el ATP 250 de Córdoba, al que fue invit, ado, lo hizo ganar en confianza. Paralelamente comenzó a trabajar con Cristóbal Saavedra, con quien logró ganar el título en Salinas y llegar a la final en Salinas 2. Luego, se puso bajo las órdenes del español Juan Ozón, con quien Nico alcanzó la final en Lüdenscheid, semifinales en Salzburgo y Santiago y la corona en Lima 2, que conquistó sin perder sets, al igual que en Ecuador y que en su único ATP, en Bastad 2019.

Ya a fines de junio, Jarry comentaba a El Deportivo que sus objetivos no estaban girando en torno al ranking, sino que hacia algo más integral. “Voy a seguir con la misma mentalidad de que falta mucho para volver a estar donde estuve. Esa es la meta principal, pero que tampoco es meta, porque todo este trabajo que estoy haciendo es para estar mejor de lo que estaba. Hay que meterle la mayor paciencia posible y seguir adelante”, expresaba.

Con el actual ranking y la nula defensa de puntos que tiene hasta el primer trimestre del próximo año, el top 100 parece un objetivo cada vez más abordable. Si bien se borró -por fatiga- de los challengers de Guayaquil y Montevideo, en los tres certámenes que se vislumbran en Brasil entre noviembre y diciembre (Campinas, Brasilia y Sao Paulo) puede consechar las unidades necesarias para acercarse a ese objetivo y acceder directamente a los torneos ATP en 2022.

Después de los duros momentos que vivió en 2020, Nicolás Jarry se ilusiona con regresar al top 40 y desde ahí dar el salto a la consolidación en la élite mundial. Con 26 años y un desarrollo tenístico importante, esa meta se ve en el horizonte como algo perfectamente alcanzable.

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