Tatiana Calderón, piloto de pruebas de F1: “Que los ingenieros le hagan caso a una mujer es bastante difícil”

Tatiana Calderón, junto al auto de Alfa Romeo que probó.

La colombiana es la única mujer al volante, como probadora de Alfa Romeo, en la actual Fórmula 1. Habilidad en la conducción y ambición a prueba de prejuicios de quien también tiene asiento oficial en otras categorías.




La colombiana Tatiana Calderón (27 años) es la única mujer al volante en la F1 que ahora arranca. Lo hace igual que la temporada pasada como piloto de pruebas en Alfa Romeo. Obligaciones que alternará con las de conductora oficial en las series de resistencia de Le Mans (19 de julio) y en la Súper Fórmula de Japón (30 de agosto). Ya el año pasado corrió en F2, la primera y por ahora única mujer que lo hace. Una pionera.

¿Cómo ha sido este tiempo fuera del auto?

De estar siempre viajando, corriendo a todas partes, como que obligaron a quedarse quieto. No pensar tan a futuro, no se pueden hacer planes. Echo de menos las carreras y la familia, que está en Colombia. Nunca había cocinado tanto. He aprendido cosas nuevas, leído libros de deportistas y de grandes líderes. 2019 fue un año muy difícil emocionalmente y tener tiempo de reflexión me ha ayudado a ordenar mis prioridades. Volver a darme cuenta de lo mucho que disfruto este deporte.

Usted disputó las 24 Horas de Le Mans virtuales, el automovilismo tuvo que reinventarse en los videojuegos.

Cuando llevas dos semanas sin correr, dices: ‘necesito algo de competencia’. Nunca había sido fanática de los simuladores, porque no está el riesgo ni las sensaciones que uno tiene dentro del carro. Me ha sorprendido el mundo de los esports. Lo he pasado muy bien y servirá cuando volvamos a la acción.

En febrero le renovaron como piloto de pruebas de Alfa Romeo, ¿es su mayor logro?

Sin dudas. Estar en ese pequeño grupo, haber probado un F1... Siempre ha sido un sueño manejar uno de esos carros. Ya lo he hecho tres veces y sigo soñando.

¿Qué siente físicamente al ir a tanta velocidad?

La primera vez que fui a fondo parecía como en una montaña rusa en bajada. Cuando frenas, tu cuello también lo siente. El cuello me creció nueve centímetros desde que supe que iba a manejar un Fórmula Uno. No cualquier persona aguanta frenar de 350 kilómetros por hora a 80 en 25 metros. Tu cabeza quiere irse conta el volante. Son muchas horas de entrenamiento para poder soportar esas fuerzas. Es único.

Tatiana Calderón en el auto de Alfa Romeo (Foto: Tatiana Calderón).

¿Ocupará un asiento en la F1?

Es el siguiente paso, el más difícil. Solo hay 20 asientos para estar ahí. Es mi objetivo, por lo que me levanto y lucho cada día.

¿Cuál sería la ruta ideal para conseguirlo?

Hay varias, pero por ser mujer, es diferente. No ha llegado ninguna en más de 43 años. Entonces, no hay una ruta escrita. Hice F2 el año pasado y ahora estaré en Súper Fórmula, que es más parecido a un F1. También haré carreras de resistencia, que me harán crecer como piloto. Tienes que manejar la degradación de los neumáticos, ahorrar gasolina y adaptarte al carro. Me gustaría en dos o tres años ser candidata a un asiento de F1.

¿De dónde surge su interés por el automovilismo?

Mi papá es fanático, pero no compitió. Quien me llevó a una pista de karting fue mi hermana, Paula, a los nueve años. Ella es siete años mayor. Descubrimos esa pasión al mismo tiempo. Era más que un hobby. Es un sueño en conjunto.

¿Es necesario empezar de tan pequeña para llegar a tan alto nivel?

Lo mejor es lo antes posible, pero también tienes casos de pilotos que empiezan después. Lo que sí necesitas es trabajo y horas, porque no basta solo el talento. Los grandes deportistas comenzaron de muy pequeños, pero no quiere decir que no puedas empezar más tarde. Lo más importante es la pasión y trabajar duro.

¿Cómo fue hacerse un espacio en un mundo tan masculino?

Me encantaría decir que no me ha pasado nada y que me han tratado como uno más, pero hubo cosas difíciles, barreras un poco más complicadas que para un hombre. Primero, porque no ha habido una mujer en mucho tiempo en las máximas categorías. La gente cree que no es posible. Además, la mayoría de las personas con las que he trabajado, aunque poco a poco va cambiando, son hombres. Tienes que ganarte la credibilidad de los ingenieros, de jefes de equipos y que te den la oportunidad de demostrar que puedes estar al mismo nivel. Y luego de tus competidores.

¿Le ha pasado algo?

Me pasaba con los papás de los competidores, que antes de empezar las prácticas te saludan y después dejan de hacerlo, ni te miran a los ojos. Muchos competidores me han dicho que nunca les ha dolido tanto como cuando yo los había pasado. Hoy ya no compiten contra mí, pero me lo hicieron saber. Los carros están más diseñados para hombres. Las mujeres manejamos y sentimos diferente, por lo que necesitamos cosas diferentes del carro. Que los ingenieros hagan caso a una mujer es bastante difícil. Es un camino con muchos desafíos, pero me encanta. Es de los pocos deportes donde podemos competir mano a mano.

¿Su ejemplo abre puertas?

Me encantaría que mi historia pueda ayudar a la generación que viene. Si nos dan las herramientas, podemos hacerlo bien y competir al más alto nivel. Ojalá que sirva para que más niñas se inspiren y quieran probar el automovilismo.

Pasa de la F2 a Superfórmula o la resistencia. ¿Se prepara distinto?

Será la primera vez que tendré dirección asistida. No necesito tanta masa muscular en la parte superior del tronco, puedo centrarme más en la postura, en estar más equilibrada. Antes entrenaba muy duro solo para girar el volante de un F2, que es durísimo. He dedicado tiempo a trabajar cardio más largo. También en simulador.

Su presencia en la alta competencia y en F1, ¿despertó más interés en su país por el deporte motor?

Desafortunadamente no empezamos a ver a los deportistas antes de que exploten, como para darle esa continuidad y que no sea como que de repente aparece alguien desconocido. Es parte del apoyo que falta un poco a los deportes que no son fútbol. Han empezado a seguir un poco más el automovilismo, que después de Juan Pablo Montoya como que hubo un bajón. Ojalá crezca este tipo de deportes en nuestros países.

¿Qué aconsejaría a una mujer que quiera dedicarse a lo mismo?

Perseguir lo que le gusta. Los comentarios, en vez de frenarte, tienen que alimentar esa motivación para probar que sí puedes. No dejen que la gente les ponga límites.

Tatiana Calderón, desde España en conversación con La Tercera.

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