Emprendimiento

Biotech chilena ByBug abre ronda en Broota con tecnología para editar insectos genéticamente

Cualquier persona podrá invertir desde $500 mil en una tecnología que apunta a reducir drásticamente las pérdidas por enfermedades en la producción animal.

De izquierda a derecha: Daniel Troncoso, Rocío Espinoza, José del Solar y Gerardo Bluske

Convertir una larva en una biofábrica viva no suena, a primera vista, como una solución para uno de los mayores problemas de la industria alimentaria global. Sin embargo, eso es exactamente lo que está haciendo ByBug, la biotech chilena que acaba de abrir una nueva ronda de inversión a través de Broota, permitiendo que cualquier persona pueda invertir desde $500 mil en una tecnología que apunta a reducir drásticamente las pérdidas por enfermedades en la producción animal.

Hoy, cerca del 20% de la producción mundial de animales para consumo humano se pierde por enfermedades infecciosas, lo que equivale a US$300 mil millones anuales en pérdidas. En muchos casos, tratar a un animal enfermo es más caro que sacrificarlo, y las soluciones biológicas existentes —vacunas o proteínas terapéuticas— suelen ser prohibitivas por sus altos costos de producción y por una logística compleja que exige, por ejemplo, inyecciones individuales.

ByBug propone un cambio de paradigma. En lugar de biorreactores industriales, la compañía utiliza larvas de mosca soldado negro (Hermetia illucens) editadas genéticamente para producir proteínas terapéuticas de administración oral, integradas directamente al alimento del animal. El resultado es una reducción de costos de hasta 100 veces frente a los métodos tradicionales y una huella de carbono 99,8% menor, al aprovechar subproductos agroalimentarios como insumo base.

Multi emprendedores

La historia de esta startup comenzó hace más de ocho años, cuando los ingenieros en biotecnología, Daniel Troncoso (32) y José del Solar (29) se conocieron en la universidad. Daniel fue mentor de José en su primer emprendimiento, InmunoDomain, un test de detección de VPH basado en proteínas recombinantes. Más tarde, junto a la técnico en logística, Rocío Espinoza (38), desarrollaron InsectRevolution (2020), un sistema urbano para valorizar subproductos agroalimentarios mediante larvas de mosca soldado negro, implementando un piloto en la Municipalidad de Providencia que gestionó 3 toneladas mensuales de residuos.

En 2022, el equipo se integró al programa de la venture builder GridX, donde conocieron al ingeniero civil industrial, Gerardo Bluske (36), quien se incorporó como cuarto socio. Allí nació oficialmente ByBug Synthetics, con la visión de transformar insectos en biofábricas capaces de producir proteínas recombinantes de forma sostenible.

Durante 2023, la empresa cerró su ronda pre-seed con la participación de GridX, Pablo Zamora, Ariel Gringaus y Alan Farcas. Fue seleccionada dos veces como la startup más innovadora de Start-Up Chile, implementó su centro privado de I+D en Coquimbo y logró su primera prueba de concepto en edición genética mediante una colaboración con la Universidad de Maryland.

En 2024, ByBug cerró su ronda seed de US$1.4 millones, con inversión de GridX, Südlich Capital, Halcyon Venture Partners, Arpegio y Atento Capital (George Kaiser Family Foundation). Estableció alianzas científicas con cinco universidades chilenas y dos extranjeras, presentó tres patentes internacionales, y optimizó su metodología de edición genética, generando dos cepas enfocadas en aplicaciones para la salmonicultura.

Lo que viene

Hoy, ByBug acumula más de 28 acuerdos con actores de la industria de salud animal y mantiene pilotos en marcha con compañías como Biomar en Chile y Almar en Ecuador, con un potencial de ingresos anuales estimado en US$48,8 millones si estos proyectos escalan. A nivel tecnológico, la compañía ya cuenta con tres patentes internacionales y un portafolio de tres terapéuticos en desarrollo, además de haber reducido el tiempo de generación de nuevas cepas de 12 meses a solo 3.

La apertura de la ronda en Broota marca un punto poco habitual para una biotech deeptech: democratizar el acceso a una inversión que tradicionalmente queda reservada a fondos especializados. Para la plataforma, el atractivo está en la combinación entre eficiencia radical, validación temprana de mercado y una tesis de impacto global en un sector que hoy carece de soluciones escalables.

El capital levantado se destinará a acelerar ensayos de campo y fortalecer el centro de I+D de la compañía, con el objetivo de reemplazar progresivamente químicos y antibióticos por soluciones biológicas sostenibles.

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