Científica USS patenta en EEUU compuesto capaz de reducir el estrés postraumático y otras afecciones mentales

La Dra. Valentina Echeverría Morán, investigadora de la Universidad San Sebastián, en la sede de Concepción.

Tras años de investigación, la Dra. Valentina Echeverría Morán, investigadora de la Universidad San Sebastián, dio con esta potente mezcla natural que logra mejores resultados que los tratamientos convencionales en el mercado, con cotinina y aceite de krill. Ahora que ya cuenta con la patente, su desafío es liderar investigaciones clínicas en humanos para contribuir a mejorar la deteriorada salud mental a nivel global.



Las consecuencias de la guerra en Ucrania no solo dejan ciudades destruidas y muertes, sino que también están causando una tragedia silenciosa en la salud mental de la gente que logra sobrevivir o huir. Es lo que se conoce como Trastorno de Estrés Postraumático.

Este tipo de estrés causa un deterioro global de las funciones cognitivas y emocionales que afecta la capacidad de memoria, la reacción a situaciones de estrés, y predispone a largo plazo a enfermedades como la demencia y problemas cardiovasculares, porque provoca que el cerebro se defienda, liberando compuestos tóxicos e inflamatorios que lo hacen susceptible a envejecer más rápido.

Esta afección a la salud mental también se da con motivo de desastres naturales, accidentes de tránsito o abuso sexual, y también en quienes sufrieron COVID-19 de manera grave o personas que perdieron a un ser querido a causa de la pandemia.

El tratamiento convencional del estrés postraumático responde bien a solo el 60 por ciento y el 80 por ciento de los pacientes. El resto debe buscar tratamiento alternativo.

“El estrés postraumático implica volver a vivir el trauma y no existe cura efectiva. Sí existe la terapia con buenos resultados, pero años más tarde se reinstala esta patología. Es como un demonio que vuelve, afectando al individuo y a su familia, incapacitándolo para el mundo social y laboral”, afirma la Dra. Valentina Echeverría Morán, investigadora de la Universidad San Sebastián, en la sede de Concepción.

La académica, bioquímica de profesión y con una larga estadía en Estados Unidos en instituciones de la talla de las universidades John Hopkins y Columbia, y del Hospital de Veteranos de Guerra de ese país, se ha especializado en el estudio de la cotinina, un alcaloide que se encuentra en vegetales de la familia de las solanáceas: papa, berenjena, tomates, además de tabaco, entre otros.

La cotinina es un alcaloide hallado en el tabaco y como metabolito de la nicotina. También se encuentra en la gran familia de plantas solanáceas.

La Dra. Echeverría dice que “descubrimos que la cotinina mitigaba el estrés postraumático en modelos animales, gracias a su efecto antiinflamatorio y ahora estamos descubriendo (lo estamos por publicar) que induce el nacimiento de nuevas neuronas (neurogénesis) y es antioxidante”.

Avalan sus resultados estudios realizados en modelos murinos, en el que descubrió que el compuesto disminuía la ansiedad, evitaba el comportamiento de tipo depresivo y reducía el miedo en modelos de estrés postraumático y estrés crónico.

La Dra. Echeverría conoce de cerca las consecuencias del estrés postraumático, pues forma parte del equipo del Hospital de Verenanos de Estados Unidos.

La investigadora de la USS explica que el problema con los tratamientos convencionales sobre la base de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como el citalopram, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina y sertralina, además de tardar un mes en hacer efecto, funcionan solo para entre el 60 por ciento y el 80 por ciento de los pacientes. La cotinina aplicada de manera intranasal, en cambio, tiene efectos inmediatos o en pocos días.

El aceite de krill como potenciador

Los eufausiáceosn (Euphausiacea) son un orden de crustáceos malacostráceos conocidos genéricamente como krill.

Con la evidencia de las propiedades de la cotinina, la Dra. Echeverría y su equipo se preguntaron cómo potenciar sus efectos, y fue así como se focalizaron en el aceite de krill, el pequeño crustáceo similar al camarón, que vive en cardúmenes en el Pacífico Antártico, siendo Chile es uno de los pocos lugares del mundo donde existe de manera abundante.

“Fuimos probando sertralina sola, aceite de kril solo y cotinina sola, pero descubrimos que lo más efectivo era la mezcla de cotinina y aceite de krill, un potente antiinflamatorio, resultando más poderosa que todos estos compuestos por separado, obteniendo resultados maravillosos para enfrentar la depresión y problemas de salud mental en general”.

El krill se alimenta de fitoplancton y sirve de alimento a especies más grandes, siendo esencial en la cadena trófica marina.

Luego de ello, patentaron el hallazgo en Estados Unidos, entre la Universidad San Sebastián y el Hospital de Veteranos de Guerra de ese país, como una combinación destinada a inhibir la depresión en situaciones en las cuales los antidepresivos tradicionales no actúan tan efectivamente.

Los pasos que vienen

La Dra. Echeverría señala que “con la patente en mano, ahora estamos en una etapa en la cual queremos desarrollar el uso de esta mezcla en medicina tradicional. Esto abre las posibilidades de innovación biomédica en Chile. El saber que somos capaces de generar productos de importancia mundial es bueno para el país y para nuestros científicos”.

Ahora, la investigadora de la USS se enfocará en hacer estudios clínicos, pero -sostiene- los fondos estatales no son suficientes, por lo que se requiere motivar a terceros a financiar esta investigación de frontera en forma mixta, incluyendo al gobierno, la academia y las fundaciones.

La industria del krill en la zona austral de Chile podría verse impulsada por el descubrimiento de la Dra. Valentina Echeverría.

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