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BMW despide al Z4 y pone fin a casi 30 años de roadsters biplaza

La producción del modelo llegó oficialmente a su fin en Austria, cerrando una historia iniciada por el Z3 en los años 90 y dejando a la marca alemana sin un descapotable biplaza en su gama.

UWE FISCHER

Punto final. Una de líneas más emblemáticas de BMW ha cerrado su último capítulo. La marca alemana confirmó el término de producción del Z4 generación G29 en la planta de Magna Steyr, en Austria, marcando el cierre de casi tres décadas ininterrumpidas de deportivos biplaza descapotables dentro de su catálogo.

La historia moderna de estos roadsters comenzó en 1995 con el icónico Z3, un modelo que rápidamente ganó notoriedad gracias a su diseño compacto, su configuración de tracción trasera y su enfoque orientado al placer de conducción. Más adelante, el legado continuó con las distintas generaciones del Z4, consolidando una propuesta que siempre se ubicó entre el confort premium y la deportividad clásica de BMW.

El Z4 nunca buscó ser el deportivo compacto definitivo. Su personalidad apuntaba a un equilibrio distinto: una conducción refinada, motores potentes y una experiencia más sofisticada que la de otros roadsters ligeros del mercado. Esa combinación le permitió desarrollar una identidad propia dentro de la gama BMW.

La generación G29, lanzada en 2018, representó la evolución más moderna del concepto. El modelo destacó por recuperar la clásica capota de lona, abandonar el techo rígido retráctil de su antecesor y ofrecer una puesta a punto más enfocada en el dinamismo. Compartía plataforma con el Toyota Supra, aunque BMW desarrolló una personalidad claramente diferenciada para el Z4.

Hardy Mutschler

Uno de los elementos más valorados en la etapa final de vida del modelo fue la incorporación de una transmisión manual de seis velocidades en determinadas versiones, una configuración cada vez más escasa en la industria y especialmente apreciada entre los entusiastas. Esta variante ayudó a reforzar el carácter purista del roadster justo antes de su despedida definitiva.

A nivel de diseño, el Z4 mantenía proporciones clásicas de deportivo biplaza: capó largo, habitáculo retrasado y una silueta baja y musculosa. Su interior combinaba materiales premium, tecnología digital y una posición de manejo centrada en el conductor, reforzando el enfoque “driver-oriented” característico de la marca bávara.

El final del Z4, que tuvo una versión final especial, también coincide con la desaparición gradual de otros convertibles dentro de BMW, como el Serie 8 Cabrio. Con ello, el Serie 4 Convertible queda como el único descapotable disponible actualmente en la gama.

A la espera de un sucesor, el Z4 deja una huella imborrable dentro de la historia BMW.

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