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Andrea Sterling: “Me sentí en la boca del lobo con Jeffrey Epstein”

La mujer, quien reside en Estados Unidos y que a los 17 años fue contratada para dar masajes al magnate, cuenta cómo se convirtió en una de las presuntas víctimas de Jeffrey Epstein. Asegura que el fallecido millonario acusado de abusos y tráfico sexual "era una persona manipuladora".

Jeffrey Epstein, ante un tribunal de Florida, en 2008.

A medida que avanzan las revelaciones sobre la red del pederasta Jeffrey Epstein y sus lazos con personas poderosas en distintas partes del mundo, se conoce mejor el “modus operandi” con el que el millonario estadounidense conseguía atraer a menores de edad, camuflando sus intenciones con ficticias ofertas de empleo. A esto se le sumaba la participación de una extensa red de aliados y gente influyente, que encubrían o silenciaban las sospechas respecto al financiero neoyorquino.

El domingo pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos dio por concluida la revisión del caso Epstein, tras la publicación de una última partida de documentos de la investigación.

El fiscal general adjunto, Todd Blanche, dijo a la cadena ABC News que la revisión del caso de tráfico sexual contra Epstein, quien se suicidó en prisión en agosto de 2019, y su cómplice, Ghislaine Maxwell, quien cumple condena de 20 años de cárcel, “ha terminado”.

Andrea Sterling llegó a Nueva York en 2003.

En entrevista con la cadena CNN, Blanche señaló que entiende que las “víctimas quieren ser compensadas” por los abusos de Epstein, pero subrayó que la fiscalía no puede “crear pruebas o presentar un caso que no existe”.

El “número dos” del Departamento de Justicia en el gobierno de Donald Trump hizo estas declaraciones después de que un grupo de 18 víctimas de Epstein dijeran en un comunicado conjunto que no se detendrán “hasta que se revele por completo la verdad y todos los perpetradores rindan cuentas”.

Por su parte, la Cámara de Representantes está llevando a cabo su propia investigación sobre el caso del delincuente sexual convicto, en la que a fin de mes serán citados a declarar el expresidente Bill Clinton, y su esposa Hillary Clinton.

Según la revista española Lecturas, Epstein abusó de 80 mujeres entre 1994 y 2018.

Ambas figuras demócratas aceptaron testificar en la investigación del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, siguiendo las exigencias del presidente republicano del comité, James Comer, días antes de que se esperara que se votara para declararlos en desacato penal al Congreso.

La policía comienza a investigar a Epstein en marzo de 2005, después de que la familia de una niña de 14 años denunciara que había sido agredida sexualmente en su mansión en Palm Beach, Florida. Varias menores de edad, muchas de ellas estudiantes de secundaria, declararían posteriormente a la policía que el magnate las había contratado para dar masajes sexuales.

Según la revista española Lecturas, Epstein abusó de 80 mujeres entre 1994 y 2018. Entre ellas, la colombiana Andrea Sterling, quien a fines de diciembre concedió una entrevista a ese medio. En ella aseguró que optó por denunciar junto a otras mujeres que se unieron para interponer las acciones pertinentes contra el magnate y también contra el FBI por no haber actuado con rapidez.

En entrevista con La Tercera, Sterling, quien reside en Estados Unidos, entrega su testimonio tras haber conocido y sufrido abusos por parte de Epstein en 2003.

Usted asegura que conoció a Jeffrey Epstein a los 17 años. ¿En qué año llegó a Estados Unidos y en qué circunstancias?

Yo llegué a Nueva York en el 2003 con mi mamá, por decisión de ella, porque todavía estaba bajo cargo de ella. Cuando tenía 17 yo estaba en el colegio, o sea, estaba estudiando. Yo creo que estaba estudiando Liberal Arts en ese momento.

Andrea Sterling en una entrevista televisiva.

¿Y en qué momento le hacen la oferta de trabajo? ¿Cómo fue eso?

Es una amiga, ella y yo, que salíamos de vez en cuando, como por un año aproximadamente. Salíamos a fiestas, a tomar cafés, a barbecues. Y un día normal, ella me tomó aparte y me preguntó. Me dijo “mira, que hay que hacer unos masajes, yo le estoy haciendo unos masajes a un tipo millonario, y está pagando 200 o 300, 400 dólares”. O sea, era algo así, no una cifra que me pusiera como sospechosa de que era algo raro, basado en la información de que el tipo era un millonario y que prácticamente eso es lo que paga un millonario en Nueva York, para un masaje.

Entonces yo incluso lo vi como una oportunidad de trabajo, porque a los 17 años yo quería ser diseñadora de modas. Estudié diseño de joyas, pero yo sabía que quería ser diseñadora, todavía tenía las puertas abiertas. Entonces para mí fue una oportunidad, yo lo vi más como una oportunidad.

Epstein se enfrentaba a pasar hasta 45 años en la cárcel.

¿A dónde vio o conoció a Epstein? ¿Fue en Nueva York o en alguna otra parte?

Fue en Nueva York. Ella me llevó, o sea, mi amiga me lo ofreció. Fuimos a la casa de él en Manhattan, eso fue como en Park Avenue y la 70, bueno, donde él vivía, que no es un secreto. Allá fue donde lo conocí.

Cuando yo llegué a la casa, me ponen en una oficina y me dicen que espere. Me sentaron en una salita y después me llamaron. Había varias empleadas de servicio, y cuando yo subí era un cuartico, un cuartico como medio oscuro, como especial para masajes, llenos de aceites, con la cama de masajes. Él todavía no había entrado. Primero entramos las tres, mi amiga y otra más, y él fue el último a entrar.

Ahí él me regaló como un aceitico, y cuando él entró me preguntó si me gustaba, y yo le respondo que sí, y me dijo “quédate con él”, y yo como que, ah, OK. Después él se acuesta y empezamos a hacer los masajes, y cuando se voltea, ya, ahí fue cuando ya empecé a entender, cuando empezó a exigir cosas que no debía de exigir, a pedir cosas, ya sabes.

En sus entrevistas, usted habla de que hay una dominación, una presión psicológica de parte de Epstein.

Sí, era una persona manipuladora. Las dos éramos muy pequeñas, y la convenció a ella para que llevara niñas y entonces, cuando yo no estaba haciendo lo que él quería, cuando yo me estaba empezando a negar, cuando él me estaba haciendo cosas que yo no quería que hiciera y le decía que no, se le notaba como la impaciencia. O sea, lo enojado que estaba, porque no me estaba dejando manipular como él quería, Entonces, ahí es donde yo digo, OK, este tipo es manipulador, este tipo es malo, estoy en la boca del lobo, o sea, así me sentí.

Donald Trump y Melania Knauss, su novia y futura esposa, Jeffrey Epstein, y Ghislaine Maxwell en el complejo Mar-a-Lago de Trump en 2000.

Y de ahí en adelante, me imagino, fue viendo las noticias sobre Epstein. ¿Cómo fue ese proceso?

Pues, mira, cuando yo fui allá en 2003, yo no sabía quién era él, o sea, yo fui, le vi la cara. Cuando yo fui a la casa de él, yo no estaba tan intrigada de quién era él, sobre todo después de lo que me hizo. Y no quería contarle a nadie, o sea, si me entiendes, como no fue una experiencia agradable para mí de contar, no pensé en ayuda, no pensé en reportarlo, no pensé nada de esto, porque todavía no imaginaba la magnitud de este problema.

Y cuando yo me di cuenta de quién era él fue en el 2019. Fue en la televisión, estaban hablando, investigando, que él estaba en todos lados. Yo lo vi y obviamente recordé la cara de él porque, pues, fue un evento bien fuerte. Obviamente que me voy a acordar de la cara del tipo aún si han pasado 20 años. Entonces, me acuerdo, yo estaba con mi exnovio viendo televisión y digo “lo conozco”, y me contestó “ah, sí, pues, ese es Jeffrey Epstein”.

Empecé a prestar atención y casi me muero. Yo dije, no, este, esto es verdad. Mostraban la casa de él, mostraban algunas historias, y mostraban la técnica de él para llevar a las niñas allá, y lo que él hacía, y los detalles.

Y yo empecé a buscar a mi amiga y no la encontré por ningún lado. Yo no la encontraba, y a mí me dio mucho miedo porque yo dije “esa tipa, murió, se desapareció en la isla, ¿yo qué me voy a meter en este lío?“. La busqué varias veces, pasaban meses y yo la buscaba.

Hace poco mi amiga, que no puedo decir nombres, salió a hablar. Fue en el 2025, y yo le escribí, le dije que la estaba buscando, que me alegra mucho que tomó el valor de hablar, y que me alegraba que estuviera viva, pues yo pensé que algo le había pasado.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell.

¿Y ahí es donde usted se decide a contar su experiencia?

Ella es madre de familia, obviamente tenía muchas razones por las que no quería hablar, o sea, por la imagen, por seguridad, por muchísimas razones. Pero precisamente por eso decidimos hablar, porque es que hay tantas personas con temor, estas cosas están pasando, este tipo de morbo, de estos tipos tiranos con tanto poder, y que hacen tantas cosas con tantas niñas. Yo ahora lo veo diferente, con una perspectiva diferente, porque ya soy una adulta.

O sea, uno al dar estas noticias, los padres de familia van a estar más pendientes de sus hijos. Esto pasó en horas de la tarde, yo me acuerdo que entré y había sol, salí y estaba el sol. A mí en una entrevista me preguntaron que qué hacía mi mamá, o en dónde estaba en ese momento. Pero mi mamá estaba en la casa normalmente, y ella pensando pues que yo también lo estaba. Yo no lo hice como a escondidas tampoco, simplemente lo vi como una oportunidad.

Tengo entendido que han tomado acciones legales contra el FBI. ¿De qué se trata es recurso?

Bueno, todavía estamos en proceso, no es nada judicial todavía, pero ¿por qué? Porque el gobierno no ha escuchado estas quejas, porque no se ha hecho en realidad nada con este caso No ha habido consecuencias, se sigue repitiendo, se sigue posponiendo, precisamente también por eso estoy hablando.

Lo ideal sería que la justicia acepte que ha habido una negligencia, lo ideal sería que se estudiara muchísimo más a estas personas de poder, que paguen por esas consecuencias, que se le preste atención a este tema, como debe de ser. Lo segundo es que muchas personas vean esto como para proteger a sus hijos, a los estudiantes. Y lo tercero es que sirva para disuadir a las personas que hacen este tipo de cosas.

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