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India inicia su postergado censo: su nuevo formato digital incluye preguntas sobre casta, dieta y acceso a internet

Más de tres millones de funcionarios indios comenzaron este miércoles la tarea, que durará un año, de censar a la población del país más grande del mundo.

Los pasajeros se agolpan en un andén mientras esperan para abordar trenes suburbanos en una estación de ferrocarril de Bombay, India, el 20 de enero de 2023. NIHARIKA KULKARNI

¿Cuál es su cereal favorito? ¿Tiene acceso a internet o solo un teléfono móvil básico? ¿Cuántas parejas casadas viven en su casa?

Estas son algunas de las 33 preguntas que se les harán a más de mil millones de indios a partir de este miércoles en el inicio del censo más grande del mundo, el primer recuento de población en más de 15 años.

Este censo, que se llevará a cabo en dos fases y se considera el más ambicioso del mundo, requerirá que más de tres millones de funcionarios dediquen un año a contar a cada persona en India.

Se trata de su decimosexto censo nacional -el octavo desde la independencia en 1947-, una operación de magnitud inédita que busca registrar a 1.450 millones de personas mediante una transformación digital completa y una renovación cultural en las encuestas demográficas. El recuento que podría reconfigurar los programas de asistencia social y la representación política en todo el país.

Un niño ofrece bebidas refrescantes a la gente en un caluroso día de verano durante una ola de calor en Narela, Nueva Delhi, India, el 29 de mayo de 2024. PRIYANSHU SINGH

El censo anterior, realizado en 2011, registró una población de 1.210 millones de habitantes. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, India superó a China en 2023 con más de 1.400 millones de habitantes, lo que convierte a India en la nación más poblada del mundo. El nuevo censo estaba previsto para 2021, pero se pospuso debido a la pandemia de Covid-19 y a problemas logísticos.

Por primera vez, los censistas usarán aplicaciones móviles para recopilar datos durante sus visitas, sustituyendo definitivamente los cuestionarios manuales en papel utilizados desde 1881. Además, el gobierno ha introducido una nueva herramienta de auto-registro en línea, que permite a los ciudadanos completar su información antes de la visita oficial.

Este sistema, disponible en 16 idiomas, genera un identificador único que luego debe ser validado por el agente censal. La herramienta permite precisar la vivienda sobre imágenes satelitales arrastrando un marcador digital, lo que integra en el registro oficial a millones de hogares sin dirección postal en asentamientos informales, un paso vital en zonas donde la cartografía administrativa era hasta ahora inexistente. Las autoridades esperan que esta digitalización permita acelerar el procesamiento de datos y mejorar su precisión.

Tras este período de registro autónomo, el próximo 16 de abril comenzará el trabajo de campo con un despliegue administrativo de tres millones de funcionarios, que utilizarán una app móvil para validar la información puerta a puerta. Esta red masiva de encuestadores se extenderá de forma escalonada por todo el país hasta septiembre para completar la primera etapa. En 2011, casi 2,7 millones de encuestadores censaron a más de 240 millones de hogares en todo el país.

El ejercicio está vez abarcará 36 estados y territorios administrados por el gobierno federal, más de 7.000 subdistritos, más de 9.700 ciudades y casi 640.000 aldeas, con trabajo de campo realizado por encuestadores y supervisores, generalmente maestros de escuela, personal gubernamental y funcionarios locales.

El despliegue inicial comenzará en regiones seleccionadas, incluyendo las Islas Andamán y Nicobar, Delhi, Goa, Karnataka, Mizoram y Odisha. En estas zonas, el censo de viviendas se llevará a cabo del 1 al 15 de abril, seguido de un registro de viviendas y un estudio de la situación habitacional entre el 16 de abril y el 15 de mayo.

En esta primera fase se recopilarán datos sobre las condiciones de vivienda, acceso a servicios básicos como agua, electricidad o saneamiento, y posesión de bienes como teléfonos móviles o vehículos.

La segunda fase, prevista para febrero de 2027, corresponderá a la enumeración de la población e incluirá temas como la religión y el recuento de castas.

Controversia por el sistema de castas

El de las castas es un tema políticamente delicado en India. El último censo de las castas fue realizado en 1931 bajo el Imperio británico, 16 años antes de la independencia.

Según Al Jazeera, desde el primer censo de la India independiente en 1951, solo se contabilizaron los Dalits y los Adivasis, miembros de grupos marginados conocidos como castas y tribus registradas.

El sistema de castas es una antigua jerarquía social en India y tiene una gran influencia en la definición del estatus social y en la determinación del acceso a los recursos, la educación y las oportunidades económicas.

Existen cientos de grupos de castas en toda India, basados ​​en la ocupación y el estatus económico, especialmente entre los hindúes, pero el país cuenta con datos limitados o desactualizados sobre cuántas personas pertenecen a cada grupo.

Los sucesivos gobiernos se han resistido a realizar un censo completo de castas, argumentando que podría exacerbar las tensiones sociales y provocar disturbios.

Los datos demográficos recopilados mediante el censo son fundamentales para la distribución de los programas de bienestar social del gobierno y una amplia gama de políticas públicas.

También podría propiciar una reconfiguración del panorama político de India, ya que los escaños en la cámara baja del Parlamento y en las legislaturas estatales podrían incrementarse para reflejar el crecimiento demográfico.

Una ley de 2023 reserva un tercio de los escaños legislativos para mujeres, por lo que cualquier ampliación aumentaría el número de escaños reservados para representantes femeninas.

Los partidarios han recalcado la necesidad de contar con datos sobre quienes merecen asistencia gubernamental, mientras que los críticos afirman que el sistema de castas no tiene cabida en un país con ambiciones de convertirse en una potencia mundial clave, apunta Al Jazeera.

Estadísticas obsoletas

En las últimas décadas, especialmente en 2001 y 2011, el censo en India ha seguido de cerca la modernización de la economía: patrones de desplazamiento, trabajo ocasional frente a trabajo principal, asistencia a la educación y datos cada vez más detallados sobre discapacidad y fertilidad.

Esta perspectiva en constante evolución se extiende ahora a la definición misma de los hogares. En el último censo, una pareja que convive puede ser registrada como casada si considera su relación como una unión estable, lo que indica un cambio sutil hacia el reconocimiento de las realidades sociales cambiantes.

Pero a medida que se ha ampliado el alcance de la recopilación de datos, también han aumentado las preocupaciones sobre cómo podría utilizarse dicha información, apunta la BBC.

Algunos analistas afirman que los recientes esfuerzos por crear bases de datos -incluido el Registro Nacional de Población (NPR)- y las revisiones exhaustivas de los censos electorales han agudizado la preocupación pública en torno al recuento oficial, vinculándolo a menudo con cuestiones de ciudadanía e inclusión.

“Aunque el censo no tiene nada que ver con la ciudadanía, puede generar ansiedad, lo que lleva a algunas familias a sobreestimar su número de habitantes o a incluir a miembros migrantes ausentes durante el censo para evitar cualquier percepción de exclusión”, afirma K.S. James, demógrafo indio de la Universidad de Princeton, en declaraciones a la cadena británica.

Más allá de estas preocupaciones, existe un problema más fundamental: India ha estado formulando políticas sin contar con datos demográficos recientes.

Ante la ausencia de un nuevo censo, se ha recurrido a encuestas por muestreo -desde datos sobre gasto de consumo hasta datos sobre la fuerza laboral-, con el Ministerio de Estadística trabajando para que sean lo más representativas posible.

Para economistas como Ashwini Deshpande, de la Universidad Ashoka, el censo es esencial para actualizar el mapa básico de India: qué se considera rural, urbano o, cada vez más, periurbano.

Gran parte de esta clasificación aún se basa en datos de 2011, a pesar de que muchas áreas se han transformado desde entonces, difuminando las fronteras que sustentan las políticas.

“Eso tiene consecuencias reales para el vasto sistema de bienestar social y gasto público de India”, afirma Deshpande.

Así, el éxito de este ejercicio digital es urgente para resolver la exclusión de unos 120 millones de personas que, debido a los años de retraso desde el último censo de 2011, han quedado fuera de los subsidios de alimentos por no figurar en unas estadísticas oficiales hoy obsoletas.

El operativo cuenta con una inversión de 11.718 millones de rupias (unos 1.400 millones de dólares) para uno de los mayores ejercicios administrativos del mundo, indica EFE.

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