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La ofensiva de Trump: ¿Cuba se enfrenta a su hora final?

Expertos consultados por La Tercera reconocen que, hasta ahora, el régimen de La Habana ha demostrado “muchas habilidades de supervivencia”. Pero creen que, en esta oportunidad, “la amenaza es real” y “la situación, grave”. “Trump aspira al reconocimiento histórico por lograr lo que ninguna administración anterior ha podido: un cambio de régimen en Cuba y el fin formal de la revolución cubana”, aseguran.

Tras seis meses de estancia en Cuba, más de 500 entrevistas, contactos con la oposición y con altos funcionarios del régimen, el periodista argentino Andrés Oppenheimer lanzó en 1992 el libro La Hora Final de Castro: la historia secreta detrás de la inminente caída del comunismo en Cuba, una investigación minuciosa que describía la supuesta agonía de la dictadura cubana tras la caída de la Unión Soviética.

“Un libro sobre la Cuba desesperada de hoy”, escribió en marzo de 1993 el diario español El País, tras la presentación del texto en Madrid. En esa ocasión, Oppenheimer aseguró que había encontrado en Cuba “un panorama devastador”, al tiempo que calificó de “desesperada” la situación económica de la isla.

Pese a la “inminente caída del comunismo” que Oppenheimer presagiaba entonces, Cuba logró resistir el llamado ‘período especial’, como se conoció al largo ciclo de crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991, así como por el recrudecimiento del embargo estadounidense desde 1992.

Imagen del 11 de enero de 2026 de un triciclo motorizado circulando frente a un cartel, en La Habana, capital de Cuba. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández

En 1995, La Habana promulgó la Ley de Inversión Extranjera que atrajo capitales privados que mejoraron la economía de la isla. Con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en febrero de 1999, Cuba encontró en Venezuela un importante socio que estableció beneficios extraordinarios para el régimen castrista mediante intercambios comerciales preferenciales, como la recepción de más de 100 mil barriles diarios de petróleo a precio subsidiado.

A la luz del actual agravamiento de la crisis energética en la isla, tras la reciente suspensión de los envíos de petróleo subvencionado de Venezuela y México bajo presión estadounidense, Oppenheimer abordó, en una columna de opinión en el Miami Herald, el vaticinio de Donald Trump de que Cuba “está en las últimas”. “Sin petróleo, Cuba va a colapsar”, aseguró el inquilino de la Casa Blanca.

“La gran pregunta es si el régimen cubano caerá como resultado de esta crisis económica”, escribió el periodista, quien dijo que “no se puede descartar que la dictadura cubana llegue a un acuerdo con Trump y se mantenga en el poder”. Pero advirtió: “En el pasado, la dictadura de Cuba siempre ha logrado encontrar un salvador en momentos de necesidad, ya fuera Rusia, Venezuela o México. Esta vez, no hay ningún salvador a la vista, y las luces se están apagando en la isla”.

¿Pero qué tan cerca podría estar Cuba de ver caer su régimen? “El gobierno de Cuba ha durado 67 años. ¿Caerá bajo el mandato de Trump?”, se preguntó The New York Times. “Mientras la economía de Cuba está en caída libre, su red eléctrica falla y millones de sus ciudadanos se han marchado, el gobierno de la isla se enfrenta a lo que quizás sea su enemigo más amenazante: el Presidente Donald Trump”, apuntó el periódico.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (centro), participa en la protesta frente a la Embajada de Estados Unidos contra la incursión en Venezuela, en La Habana, el 16 de enero de 2026. Foto: Xinhua

Hace casi 20 años, recordó el Times, se desataron celebraciones frente al emblemático restaurante Versalles de Miami después de que Fidel Castro anunciara que estaba tan enfermo que tenía que renunciar temporalmente a la presidencia de Cuba. Los exiliados cubanos volvieron a regocijarse dos años más tarde, cuando dimitió definitivamente, y una vez más cuando falleció en 2016, aunque su hermano Raúl Castro era presidente en ese momento.

“Antes de que termine 2026”

El gobierno de Estados Unidos “ha decidido que Cuba debe ser libre antes de que termine 2026”, dijo al periódico Marcell Felipe, un destacado líder exiliado cubano en Miami que preside el Museo Americano de la Diáspora Cubana y afirmó haberse reunido con diplomáticos estadounidenses. “Este es un plan en marcha”.

Pero Juan Triana, profesor del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, en declaraciones al mismo medio, señaló que Cuba no se derrumbó ni siquiera en la década de 1990, durante la crisis conocida como el “período especial” tras la caída de la Unión Soviética. “Todo el mundo miraba a Cuba esperando que cayera, y perdieron la apuesta”, dijo. “Todos los presidentes de Estados Unidos la han perdido”.

Pero el reconocido periodista de investigación estadounidense Jon Lee Anderson, autor del aclamado libro Che, una Vida Revolucionaria, difiere sobre la evaluación del actual momento del régimen cubano.

Vista de una gasolinera en La Habana, Cuba. Foto: Xinhua

“Con la intención de terminar con el régimen comunista cubano ya expresado públicamente por el gobierno de Trump, y dadas las consecuencias actuales de esa política -especialmente el corte de los suministros energéticos-, habría que decir que el riesgo es real”, comenta a La Tercera el cronista de The New Yorker desde 1998.

“Todo indica que Washington busca presionar a La Habana hasta un punto tan difícil que la obligue a entrar en negociaciones que llevarán inevitablemente a iniciar una serie de concesiones profundas. Lo que no sabemos todavía es si Estados Unidos está dispuesto a presionar hasta un extremo, precipitando una crisis social en Cuba, o no, y por otro lado, hasta qué punto está dispuesto a conceder, o si no a resistir, por parte del régimen cubano”, señala Anderson. “Los próximos días y semanas serán claves en determinar el cuadro”, apunta. En todo caso, reconoce que “los riesgos son muy grandes para Cuba en esta situación, mayores de los que enfrentó en el período especial”.

Peter Kornbluh, coautor del libro Diplomacia encubierta con Cuba: historia de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana, cree que “Cuba está sufriendo la peor crisis económica desde la revolución de 1959”. “Incluso antes de que el ataque estadounidense a Venezuela interrumpiera las cruciales exportaciones de petróleo a Cuba, la economía se tambaleaba al borde del colapso, gravemente dañada por las políticas de ‘máxima presión’ de Trump durante su primer mandato, el impacto residual de la pandemia en el turismo y la mala gestión económica del gobierno”, explica a La Tercera el investigador estadounidense que dirige los Proyectos de Documentación de Cuba y Chile en el National Security Archive.

A su juicio, “ahora, con Estados Unidos intentando activamente estrangular económicamente a Cuba al presionar a proveedores como México para que suspendan todas las importaciones de petróleo a ese país, Cuba se enfrenta a un cierre económico”. De hecho, admite que “un escenario de ‘Estado fallido’ es posible”. “Sin duda, la crisis humanitaria que se desarrolla en la isla representa un gran riesgo para el futuro del gobierno cubano; el mayor riesgo, en mi opinión, al que se ha enfrentado jamás”, asegura. Y enfatiza que “la presión económica de Trump contra el pueblo cubano es nada menos que un acto criminal contra la humanidad”.

Dos jóvenes caminan junto a una pared pintada con el retrato del Che Guevara, en La Habana, Cuba, el 26 de enero de 2026. Foto: Xinhua/Jiang Biao Jiang Biao

“También es un riesgo para otros países de la región y para el propio Estados Unidos”, advierte Kornbluh sobre el actual momento de Cuba. Pero cree que el inquilino de la Casa Blanca parece decidido en su ofensiva contra La Habana. “El Presidente Trump se ha envalentonado y empoderado gracias a su toma militarista de Venezuela; está patológicamente obsesionado con su ejercicio arbitrario del poder. Cuba es el siguiente en su lista de objetivos para un cambio de régimen. Así que la amenaza es real. Y la situación es grave”, destaca.

Fidel, el salvavidas

Anderson, reconocido por sus perfiles profundos de líderes políticos, incluyendo a Fidel Castro y el Che Guevara, señala que “hasta ahora, el régimen cubano ha demostrado muchas habilidades de supervivencia, si bien es cierto que ha cometido errores estratégicos en los últimos años que lo han dejado vulnerable, quizás porque ya no está gobernado por un Fidel Castro con sus consagradas cualidades de salvavidas por excelencia”.

Coincide en ese punto Kornbluh, quien afirma que “Fidel Castro seguía siendo el máximo comandante durante el ‘período especial’, lo que le permitió cierto control sobre la sociedad y un enfoque más nacionalista para sostener la revolución en el futuro. Ese tipo de liderazgo y cohesión social no existe en Cuba hoy. En cambio, existe una desilusión generalizada y abrumadora con el gobierno y una total falta de esperanza de que sea capaz de sacar a Cuba de esta prolongada y dolorosa crisis”.

Mujeres caminan por una calle frente a hombres que viajan en motocicleta, en La Habana, capital de Cuba, el 5 de noviembre de 2025. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

“Estamos por ver todavía cuánto vale el apoyo ruso y chino. Hasta ahora no hay pruebas que vayan más allá de la retórica”, apunta Anderson. “Ni China ni Rusia tienen mucho interés en intentar, de nuevo, rescatar a Cuba. Sin embargo, Rusia acaba de anunciar que podría comenzar a enviar petróleo a Cuba, a pesar de las amenazas de Trump de penalizar a cualquier país que lo haga”, agrega Kornbluh.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha dicho que “Cuba está dispuesta a un diálogo con EE.UU. sobre cualquier tema, pero solo en igualdad de condiciones y con base en el respeto mutuo”. Al respecto, Kornbluh recordó que “durante las primeras conversaciones secretas entre Washington y La Habana tras la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961, el Che Guevara le dijo a Richard Goodwin, asesor de Kennedy en la Casa Blanca, que Cuba ‘no podía discutir ninguna fórmula que significara renunciar al tipo de sociedad al que estaban dedicados’. Pero Cuba estaba dispuesta a discutir todas las demás preocupaciones de Estados Unidos entonces, y lo sigue estando ahora”.

“Pero los conceptos de respeto e igualdad no forman parte de la estrategia megalómana de Trump hacia el mundo. Los líderes cubanos tendrían que soportar su tono imperioso, si no sus exigencias imperialistas, de ‘un acuerdo’”, agrega el investigador.

Imagen del 11 de enero de 2026 de un hombre caminando frente a un cartel, en La Habana, capital de Cuba. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

Para Kornbluh, “la verdadera pregunta es si la administración Trump les permitirá sobrevivir a esta crisis”. “Estados Unidos aún tiene muchos puntos de presión que todavía no ha aplicado a Cuba. Trump preferiría obligar a los líderes cubanos a una capitulación controlada en lugar de forzar al país al caos y la desintegración social. Desestabilizar a Cuba provocaría un éxodo masivo de refugiados, lo que crearía graves problemas para una administración obsesionada con deportar a millones de inmigrantes”, dice.

Anderson, por su parte, cree que “Trump quiere aparecer como ‘el ganador’ en el duelo que ha emprendido contra Cuba. La ‘victoria’ proclamada podría tomar varias formas, desde una apertura económica y el anuncio de un período de transición política en la forma de elecciones todavía restringidas, pero con la aparición de régimen más amplio y liberal a mediano plazo a partir de 2028, cuando termina el período presidencial de Díaz-Canel, hasta unas transformaciones más bruscas”.

Un hombre camina mientras un automóvil antiguo circula por una calle, en La Habana, capital de Cuba, el 7 de febrero de 2026. Foto: Xinhua/Joaquín Hernández [e]JOAQUIN HERNANDEZ

“Conociendo a Trump, y viendo el modelo de cambio emprendido en Venezuela, da pensar que para él, el triunfo podría consistir en una apertura económica que beneficiaría a empresarios de Estados Unidos”, añade.

Según Kornbluh, Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio -de ascendencia cubana anticastrista-, “aspiran al reconocimiento histórico por lograr lo que ninguna administración anterior ha podido: un cambio de régimen en Cuba y el fin formal de la revolución cubana. Trump quiere poder declarar que hizo lo que ningún otro presidente desde Eisenhower pudo: obligar al régimen cubano a capitular”. “Pero no está claro qué significa eso realmente. En muchos sentidos, el propio Trump podría estar satisfecho con las aperturas económicas en Cuba que permitirían a su empresa, la Organización Trump, arrendar algunos hoteles y campos de golf cubanos y, por supuesto, estamparles el nombre ‘Trump’”, concluyó.

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