Violados, maltratados y privados de alimentos: Escándalo masivo de abuso infantil en escuelas conmociona a Francia
La policía de París está investigando más de 100 denuncias de maltrato, violencia física y violación de niños por parte de monitores escolares.
Un auxiliar escolar será juzgado este martes en París, acusado de abuso sexual a menores a su cargo.
Este es el último caso de un escándalo que se prolonga desde hace un año y que ha sacudido el sistema educativo de la capital francesa, donde unos 15.000 auxiliares, conocidos como animadores, trabajan como personal no docente.
No son empleados directamente por las escuelas ni por el Ministerio de Educación, sino que son contratados por el ayuntamiento o las autoridades locales, a menudo sin formación ni títulos profesionales y, cada vez más, con contratos temporales, muchos de ellos por horas, destaca el diario The Guardian.
La educación infantil es obligatoria en Francia a partir de los tres años, y los monitores escolares desempeñan un papel fundamental en el cuidado diario de los niños de entre tres y 11 años.
Las acusaciones contra los supervisores escolares, denunciadas por padres de toda Francia, incluyen casos en los que los niños son objeto de gritos, empujones, tirones de pelo, privación de alimentos, obligación de comer hasta vomitar y agresiones o violaciones sexuales.
Actualmente la policía de París está investigando más de 100 denuncias de maltrato, violencia física y violación de niños por parte de monitores escolares durante los recreos, las siestas y las actividades extraescolares, en guarderías, jardines infantiles y escuelas primarias de la capital francesa, según han confirmado los fiscales.
Los juicios en otros tres casos tendrán lugar durante el verano, y se espera el veredicto en un cuarto caso, celebrado a principios de este mes. Es probable que se presenten más casos, indicó la BBC.
“Tenemos investigaciones en curso en 84 centros preescolares, unas 20 escuelas primarias y unas 10 guarderías”, declaró la fiscal general de París, Laure Beccuau. Los abogados indicaron que las investigaciones incluyen la presunta violación de niños de tan solo tres y cuatro años.
“Es un escándalo mayúsculo”
Asociaciones de padres afirmaron haber luchado durante años para que las denuncias se tomaran en serio. Señalaron que las deficiencias en el proceso de selección y la verificación de los supervisores escolares permitieron que los abusos continuaran.
“Es un escándalo mayúsculo”, declaró Florian Lastelle, abogado de tres familias parisinas que han presentado denuncias ante la policía por el presunto abuso de sus hijos. “El sistema escolar público es motivo de orgullo en este país, pero lamentablemente, en la Francia actual, no se puede afirmar que el servicio público garantice la seguridad de los niños”, indicó el profesional en declaraciones a The Guardian.
La semana pasada, la policía detuvo a 16 personas tras una redada en tres escuelas del distrito 7. Tres de ellas fueron acusadas posteriormente de conducta sexualmente inapropiada hacia menores.
El caso de este martes se centra en la escuela primaria Alphonse Baudin, en el distrito 11, donde el director está acusado de tocamientos de índole sexual a cinco niños.
Un hombre declaró a la BBC que en abril de 2025 ya había notado señales extrañas en su hija de cuatro años cuando otro padre denunció que su hijo había sufrido abusos.
“Mi esposa llevó a nuestra hija al jardín y le preguntó si la habían tocado después de la escuela, y ella respondió: ‘Sí, David me toca y me abraza’”.
“Mi esposa le dijo: ‘Enséñame’, y mi hija comenzó a acariciarle la espalda de una manera extraña. Fue entonces cuando supimos que algo andaba mal”, relató.
El abogado Louis Cailliez, que representa a dos familias parisinas, presentó denuncias ante la policía en febrero por las presuntas violaciones sufridas por sus hijos en edad preescolar en 2025. En un caso, una niña de tres años fue presuntamente violada por un monitor escolar en una escuela del oeste de París. En otro caso, un niño de tres años fue presuntamente violado por el mismo monitor, quien había sido trasladado a otra escuela tras denuncias por violencia física contra menores.
Cailliez declaró: “Una mañana, el niño de tres años se angustió tanto frente a la puerta de la escuela, negándose a entrar, que cayó en una especie de trance y su madre rompió a llorar. El director tuvo que salir para obligar al niño a entrar en la escuela, y en ese momento ni la madre ni el director sabían por qué”.
Afirmó que los niños sufrían física y psicológicamente las repercusiones de los presuntos abusos. Añadió: “Es una tortura diaria para los padres que desean que la investigación avance para determinar la magnitud de los delitos”.
Cailliez declaró que el sector de los supervisores escolares en Francia era un “desastre” y una “catástrofe nacional”, consignó The Guardian.
“¡Pégale!”
Según la BBC, el escándalo ha generado un clima de desconfianza y temor entre los padres de niños pequeños en París, muchos de los cuales acusan al Ayuntamiento -que emplea a los animadores- de no haber tomado en serio las quejas inicialmente.
Para el colectivo de padres SOS-Périscolaire, el principal problema ha sido la baja cualificación de los animadores, que reciben salarios bajos y, como mucho, solo necesitan un certificado básico de gestión infantil para conseguir un trabajo. En ocasiones, la presión para contratar es tan grande que incluso se prescinde de este requisito.
Elisabeth Guthmann, fundadora de la asociación en 2021, afirmó que surgió como respuesta al creciente número de historias que circulaban entre padres sobre burlas, acoso y otros tipos de maltrato leve por parte de los animadores.
Citó el caso de cuatro animadores de una escuela primaria en el distrito 16 que “organizaron una pelea callejera con los demás niños alrededor gritando ‘¡Pégale!’”.
Otra de las fundadoras de SOS-Périscolaire, Anne, quien prefirió no revelar su nombre completo, afirmó que el escándalo de abusos era de alcance nacional. “Es evidente que se trata de un problema sistémico que afecta a toda Francia. Existe una disfunción no solo a nivel municipal, sino que empezamos a constatar que también hay una disfunción por parte del Estado”.
Añadió que era una buena señal que la fiscalía hubiera abierto investigaciones sobre los supervisores escolares: “Por fin se están tomando en serio los testimonios de padres y alumnos”.
“Es solo el principio”
Otros padres afectados han formado un colectivo llamado #MeTooEcole. La cofundadora Barka Zerouali afirma que las denuncias de abuso sexual infantil han sido ignoradas durante mucho tiempo por las autoridades municipales, según informó France 24.
“Me temo que esto es solo el principio, porque conozco a muchas familias que aún no han recibido respuesta de las autoridades. No solo estamos enfadados, estamos indignados. Sentimos que hablamos al vacío”, declaró Zerouali.
La portavoz de #MeTooEcole convocó para este martes una manifestación delante del tribunal de París. Durante la jornada empieza el proceso contra uno de los primeros monitores que fueron denunciados, en la escuela Alphonse-Baudin, en el distrito 11.
“La sociedad francesa está abriendo los ojos a la realidad de que la escuela no es el refugio que creíamos. Cuando dejas a un niño en la escuela por la mañana, ese niño no está protegido en absoluto contra la mala gestión administrativa y el comportamiento pedófilo. Los niños se enfrentan a todo tipo de violencia: desde violencia verbal y física hasta agresión sexual. Es horrible y genera miedo. Los padres están indignados”, declaró otro portavoz del mismo colectivo.
Plan de alcalde parisino
La anterior alcaldía, dirigida por Anne Hidalgo, fue muy criticada por el tratamiento que dio a estos casos. El asunto, impulsado por #MeTooEcole, se convirtió en un tema central de la campaña electoral de las pasadas elecciones municipales.
Por eso el nuevo alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, quien afirma haber sufrido abusos sexuales durante un programa de natación extraescolar en primaria, ha anunciado decenas de suspensiones y se ha comprometido a erradicar este tipo de violencia.
Grégoire se ha comprometido a reformar el sistema de contratación con 20 millones de euros para formación y supervisión. También anunció que los animadores serían suspendidos automáticamente tras una sola denuncia.
Así, el alcalde parisino planea abordar lo que él denominó una “grave disfunción” en el sistema de supervisión escolar de la ciudad. “Si hubo un error colectivo, fue tratar estos incidentes como aislados cuando, de hecho, apuntan a un riesgo sistémico, y quizás incluso a un código de silencio sistémico”, declaró Grégoire a Le Monde el mes pasado.
Entre enero y abril, el ayuntamiento de París suspendió a 78 inspectores escolares, entre ellos 31 sospechosos de abuso sexual.
Descargos de auxiliares
Los animadores, la mayoría con contratos temporales, deben cuidar a los niños pequeños durante las comidas y por las tardes después de que terminen las clases. También deben organizar diversas actividades deportivas, manuales y de ocio.
Pero los auxiliares afirman ser ahora víctimas de sospecha generalizada y discriminación a raíz del escándalo. La semana pasada organizaron una huelga para exigir reconocimiento y mayor inversión en su profesión.
“Los padres, por así decirlo, han tomado el control de las escuelas y han empezado a denunciar irregularidades. Sin embargo, no todo lo que denuncian es necesariamente cierto”, declaró Carla Bonnet, del sindicato FO.
“El Ayuntamiento ya no es objetivo”, afirmó Rémi, auxiliar de actividades extraescolares. “No investiga (las acusaciones)... no vela por nuestros intereses”.
“Trabajando con niños hoy en día, te pueden acusar de cualquier cosa en un abrir y cerrar de ojos”, agregó.
“Cuando existe un sistema en el que los trabajadores no reciben un salario adecuado, ni formación ni supervisión, y donde no hay fondos ni procedimientos apropiados para dar la voz de alarma, no es de extrañar que las cosas se descontrolen”, declaró Grégoire Ensel, de la organización de padres FCPE.
Según la Comisión Independiente sobre el Incesto y los Abusos Sexuales a Menores (Ciivise), 160.000 niños son víctimas de violencia sexual cada año en Francia, y casi la mitad sufre esos abusos en instituciones destinadas a protegerlos. El 40% de la violencia sexual institucional tiene lugar en escuelas, internados o programas extraescolares.
Los datos del Ministerio de Educación, recogidos por la Dirección de Evaluación, Pronóstico y Desempeño (DEPP), no son menos inquietantes: casi uno de cada dos estudiantes de secundaria afirma haber sido víctima de violencia reiterada en la escuela, y uno de cada 10, de violencia física o sexual.
Francia gasta 190.000 millones de euros al año en educación, el 6,7% de su PIB. Sin embargo, los incidentes de agresión sexual, violación y acoso se repiten en escuelas públicas y privadas. En 2025, el gobierno lanzó el plan “Rompe el Silencio” para los colegios privados concertados, pero las medidas no se aplican a la escuela pública, donde estudia más del 80% de los niños del país.
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