Por Juan Manuel OjedaCordero por nombramientos judiciales: revela presiones de senadora Carvajal, veto a Jessica González y amenazas a exministra Ríos
El exministro dio su testimonio como testigo en la causa que indaga la Fiscalía de Valparaíso. "Lo que yo nunca iba a hacer era pedir recomendaciones a los abogados del foro, que son abogados litigantes y son personas interesadas en los nombramientos", afirmó.
Fue el 31 de julio cuando el exministro Luis Cordero declaró ante la Fiscalía Regional de Valparaíso y la PDI en calidad de testigo sobre los nombramientos judiciales.
En su testimonio, al que accedió La Tercera, confesó los entretelones del tipo de presiones que recibió para incidir en nombramientos judiciales, ya sea de ministros de corte o notarios.
“El nombramiento de los ministros de Corte de Apelaciones y de la propuesta de ministros de Corte Suprema previa ratificación del Senado, requiere la firma del Presidente y del ministro de Justicia. En nombramientos de jueces de instancia está delegado en el ministro de Justicia, sólo requiere la firma de aquel. En el caso de los abogados integrantes de Corte Suprema y Corte de Apelaciones son decretos supremos que van con la firma del Presidente y del ministro de Justicia porque integran las cortes, como si fuera un ministro más”, partió explicando.
Cordero también se refirió al proceso para nombrar notarios y conservadores. “Tengo la impresión de que hay una dinámica administrativa de estructuras que conocen bien cómo funciona la formación de las ternas, lo que favorece un proceso endogámico o poco competitivo”, relató a los investigadores.
En esa misma línea explicó cuáles fueron los criterios definidos por el expresidente Gabriel Boric: “Cuando el Presidente Boric me nombró, me dijo que a él le interesaba que el procedimiento de nombramientos fuese técnico, pero que a él le interesaba, pensando en la Corte Suprema, tratar de llegar a paridad de género dado los nombramientos que el Ejecutivo tenía pendiente. Esos fueron los criterios que estableció el Presidente”.
Pero también dijo que el exmandatario confiaba en su criterio y ratificaba sus propuestas. “Me he dedicado a estudiar la doctrina de la Corte Suprema y el razonamiento judicial, especialmente de la Tercera Sala, que es la sala constitucional, por lo que yo llegué con el sesgo de mirar las decisiones. Cuando nosotros enviábamos la propuesta de nombre de ministro de Corte de Apelaciones para su firma, el Presidente en realidad siempre suscribió los nombramientos que se le plantearon. No tuve reuniones con el Presidente para definir nombramientos específicos, porque siempre concordó con los nombramientos de ministros de Corte de Apelaciones que yo le propuse. En casos de jueces que yo firmaba, tenía los criterios del Presidente que debía utilizar. En ese flujo nunca compartí con terceros una definición de criterios. Mi criterio era la instrucción que me había dado previamente el Presidente. Lo que yo nunca iba a hacer era pedir recomendaciones a los abogados del foro, que son abogados litigantes y son personas interesadas en los nombramientos, porque si se abre esa conversación se valida y se legitima esa situación”.
El llamado de Vivanco
Cordero expuso ante la Fiscalía lo que fue su estilo mientras era el responsable de los nombramientos. Para eso relató lo siguiente: “En general en mi periodo, para casos de ministros de Corte de Apelaciones no tuve comunicaciones porque envié un mensaje muy específico de que no iba a aceptar recomendaciones. La razón es muy simple, porque si el ministro acepta esa recomendación, abría esa posibilidad”.
Pero también explicó cómo se podían hacer llegar comentarios: “En algunas ocasiones podía un tercero plantear una observación a través de la División Judicial, de por qué un candidato podría no ser idóneo, porque tiene un procedimiento administrativo en curso, por ejemplo, un ministro que tiene una disputa con otro juez que podría terminar en un conflicto en tribunales, que pueda genera una situación problemática a futuro. Esa información las captura la División Judicial para evitar riesgos”.
Luego reveló que solo una vez tuvo un comentario contra una candidata para que no ascendiera a ministra de la Corte Suprema: “Fue la situación de la ministra Jessica González, de quien habíamos estudiado su trayectoria y su razonamiento judicial y pese a esos comentarios sobre su carácter, el Ejecutivo mantuvo su nominación porque no constaban tales antecedentes en ninguna parte. No había antecedentes objetivos para vetarla”.
Luego reconoció quién fue la persona que intentó torpedear el nombramiento de la ministra González. “Quien me llamó para decirme que no era una candidata adecuada por su carácter fue la exministra Ángela Vivanco, quien me lo planteó en términos elegantes, en forma cordial, ella habló respetuosamente. No me propuso otro candidato. Esto me pasó al poco tiempo de llegar. En ese momento era la vocera de la Corte Suprema y le hice una advertencia y era que el Ejecutivo tomaba sus decisiones por sus méritos y no por recomendaciones o juicios al carácter denunciado por terceros”, declaró Cordero.
La ministra González juró en el máximo tribunal en octubre de 2024 e integra como titular en la Cuarta Sala. Cuando ascendió, con la integración del pleno de aquella época, se logró una composición paritaria de la Suprema.
Sobre Vivanco luego reveló otra anécdota: “Hubo un incidente con ella, que es sobre el acceso al salón VIP del aeropuerto internacional, justo cuando había cambio de concesionario y el Ministerio de Relaciones Exteriores le informó que solo era para viajes oficiales. Ella se molestó y envió un correo al Ministerio de Relaciones Exteriores con copia al jefe de la División Judicial y cuando Héctor Valladares me lo planteó para consultar qué hacíamos, si acogíamos su molestia, yo le dije que no correspondía”.
La imprudencia de Carvajal
En su declaración también relató un episodio que implicó a la senadora Loreto Carvajal (PPD). “Cuando yo venía llegando al cargo, la senadora se me acercó y me dijo que un chico de nombre César Maturana estaba postulando a una notaría en Coyhaique, que su mujer estaba embaraza y deseaban hacer un proyecto de vida en Coyhaique y yo le dije que ese no era un criterio para nombrar a un funcionario público. Me pareció totalmente impropio que se nombre a alguien por su proyecto personal. Después supe que esta persona era el yerno del exministro Diego Simpertigue. Después nunca más me llamó para nada más”, se lee en su declaración.

Maturana es un abogado conocido en el mundo judicial como “el Yernísimo” y está casado con Michelle Griño Miranda. Su esposa es hija de Gilda Miranda, exjueza, pareja de Simpertigue y actual notaria de Colina.
En noviembre del año pasado este medio publicó que Maturana había conseguido quedar una y otra vez en al menos 19 ternas confeccionadas por las cortes de apelaciones para llegar a ser notario, pero el gobierno anterior nunca quiso dar luz verde a su nombramiento.
Las amenazas contra Ríos
Al final de su testimonio, Cordero narró lo complejo que fue la designación del Conservador de Viña del Mar, que actualmente está en manos de Luis Fischer.
“Cuando yo llegué como ministro de Justicia asumí después de la situación de los indultos y me reuní con la exministra Marcela Ríos. Una de las cosas que me advirtió fue de los procesos de nombramientos y en especial del Conservador de Viña del Mar y que de hecho había sido muy desagradable, no sólo por la presión que había recibido, sino que porque había sido una situación de mucha inquietud para muchas personas. Respecto de Fischer y Carlos Swett yo impedí cualquier conversación sobre estos cargos. En el caso de Fischer su nombramiento fue porque era el primero de la terna, que tenía más puntaje”, declaró Cordero.

Antes de terminar hizo una última revelación: “Marcela Ríos me hizo la advertencia de que fue con ocasión de estas ternas que algunas personas se le habían acercado y le habían dicho que si no los nombraba la acusarían constitucionalmente, por lo que con esa advertencia yo marqué distancia a cualquier acercamiento sobre estos nombramientos. De hecho, en una oportunidad en el Congreso se me acercó un parlamentario para hablarme de Fischer y yo no permití que me siguiera hablando”.
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