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El imperio de Andrés Astorga, el líder que proyectaba ganar US$ 2 millones por venta de marihuana bajo la fachada de dispensarios medicinales

La Fiscalía y el OS7 de Carabineros tienen páginas y páginas de escuchas telefónicas y una serie de otros antecedentes que desmontaron una red que traficaba cannabis de manera ilícita. La sociedad controladora del negocio partió transando $ 12 millones, los que luego llegaron a $750 millones al mes. Al 2027 el cabecilla aspiraba a aumentar considerablemente esas utilidades.

Operación Imperio de Ámsterdam.

La investigación que lleva adelante -desde 2024- la Fiscalía de Aysén con el OS7 de Carabineros indaga los eventuales delitos de asociación ilícita para el tráfico de drogas, tráfico ilícito de drogas, desvío de cultivo, cultivo de plantas del género cannabis y lavado de activos.

Según los investigadores, todo el caso se levantó “en contra de una organización criminal estable, permanente y funcionalmente estructurada, dedicada al tráfico ilícito de cannabis y sus derivados, cuya operación se desarrolla mediante una división de funciones claramente diferenciada entre tres grupos”.

El primer nivel es el orden directivo, el segundo nivel apunta a los encargados de producción y abastecimiento. Finalmente, el tercer nivel identificado por los investigadores apunta a los responsables de la comercialización y distribución de la droga.

Si bien la atención se ha centrado en Camilo Huerta, lo cierto es que el imputado es solo la punta de un iceberg mucho más grande que llevó a que esta jornada el Ministerio Público este formalizando a 44 imputados.

El imperio de Astorga

En la cabeza de esta organización está la sociedad matriz DN Medcorp SpA y en la cúspide se ubica Andrés Astorga Rodríguez. Astorga controla el 51% de las acciones. La propiedad luego se comparte con Gino Athens Athens quien controla el 29%.

El 20% restante se distribuye entre los siguientes accionistas: Rodrigo Buzeta Quezada, Raimundo Silva Zautzik, Sebastián Risco Rodríguez, Guillermo Ginesta Bascuñán y Martín Krauss Valdés.

La sociedad era manejada por un triunvirato. Mientras Andrés Astorga Rodríguez era el líder, articulador y socio controlador, como número dos estaba Gino Athens Athens a cargo de la cadena de mando y de la gestión administrativa y operativa. Finalmente en el número tres estaba Mario Astorga de Valenzuela quien oficiaba como gerente general de DN Medcorp SpA.

El corazón de la operación de esta sociedad apunta al tráfico ilícito de marihuana. Así lo describió el Ministerio Público: “La organización se proyecta hacia el exterior mediante una fachada jurídica y terapéutica, presentándose como una corporación sin fines de lucro destinada a facilitar el acceso medicinal del cannabis, exigiendo a sus usuarios inscripción como socios, una receta médica, una cuota de incorporación ascendente a la suma de diez mil pesos y un certificado de antecedentes sin anotaciones penales por Ley 20.000″.

Sin embargo, los antecedentes de la investigación permiten sostener al Ministerio Público “que esta estructura opera como un mecanismo de fachada o simulación, destinado a encubrir una actividad real de producción, abastecimiento y venta masiva de cannabis con THC”.

Según el órgano persecutor “la corporación no funciona como una entidad sin fines de lucro ni como un club cerrado, sino que, por el contrario, opera como un instrumento de cobertura para un sistema abierto de captación de usuarios, distribución nacional de cannabis y explotación económica, donde la referencia al uso terapéutico, a las recetas médicas y al derecho de asociación cumple una función meramente instrumental para aparentar licitud”.

Tentáculos en todo Chile

En el nivel de producción y abastecimiento de la materia prima, es decir la cannabis, estaba al mando la sociedad MA Botanics. Detrás de esa firma estaban Matías Landerer Henzi, Silva y Buzeta, quienes organizaban la producción de cannabis desde el predio ubicado en la comuna de Pelarco, región del Maule. El encargado de ese cultivo era Juan Pablo Cox Marín. A fines de 2025 a este grupo se unió Eduardo Oviedo Álvarez, alias Dito.

MA Botanics podía cultivar marihuana con CBD gracias a un permiso concedido por el SAG. El punto es que ese permiso era para cannabis con CBD, pero los imputados plantaban cannabis con THC, es decir, el componente con efectos psicoactivos. Esta es la razón por la que, a ojos de la Fiscalía, se configura el delito de narcotráfico.

“Este grupo no solo ha utilizado maliciosamente la autorización del SAG, excediendo los términos de la resolución, produciendo especies no autorizadas, sino que, además, ha desviado esa producción de cannabis con THC hacia la red de Dispensario Nacional, lugar donde finalmente es adquirida por los consumidores”, plantea la Fiscalía.

A los cultivos de Pelarco se suman también plantaciones en Algarrobo, Peñaflor, Curacaví, Puchuncaví/Quintero y Pirque.

La red incluía una serie de imputados a cargo de la logística y el transporte a los centros de acopio, producción y puntos de venta. Luego existía un área de comercialización compuesta por una red de locales operados directamente por miembros de la organización o por franquicias subordinadas a la estructura central. Estos locales estaban en Antofagasta, La Serena, Maitencillo, Viña del Mar, Lo Barnechea, Vitacura, Maipú, barrio Lastarria, Concepción, Temuco, Los Ángeles, Coyhaique, Chicureo, Las Condes, Providencia, La Florida, Mall Costanera, Buin, Pichilemu y Puerto Montt.

El transporte tenía distintos encargados. Hacia el sur, por ejemplo, todo estaba en manos del imputado Vicente Necochea Briones

“Los antecedentes permiten sostener que la Corporación de Usuarios Medicinales de Cannabis Dispensario Nacional, DN Medcorp y MA Botanics no constituyen entidades aisladas, sino partes de un mismo sistema criminal, integrado por directivos, accionistas, administradores, encargados de locales, cultivadores, transportistas, operadores y receptores de fondos, todos coordinados en torno a un objetivo común: traficar ilícitamente cannabis y sus derivados, con la finalidad de obtener importantes ganancias económicas”, se lee en documentos de la carpeta investigativa.

El millonario negocio

Para el Ministerio Público la red que lideraba Astorga tenía lógica empresarial, estaba preocupada del crecimiento del negocio, del abastecimiento, de la expansión territorial y de la obtención de utilidades.

Gracias a todas las escuchas telefónicas que tiene a su disposición la Fiscalía, han podido concluir que los líderes de esta organización estaban conscientes del ánimo de lucro que perseguían, de la fachada terapéutica que habían montado y tenían pleno conocimiento de la ilicitud de lo que estaban haciendo.

Por ejemplo en una escucha de Astorga, con alguien llamado “Hermano”, el líder de la organización “explica que el único segmento verdaderamente rentable de MA Botanics era la venta de THC, descartando el CBD como eje de negocio, y proyecta un modelo de expansión tecnificada (cultivos ilegales) para producir cientos de kilos mensuales y generar miles de millones de pesos”.

En otra de las escuchas se deja en evidencia el montaje de las recetas médicas: “Se ha logrado apreciar que la exigencia de recetas médicas y la inscripción de socios no opera como controles reales, sino como verdaderos mecanismos de simulación destinados a abrir el acceso al cannabis y sus derivados al público general”.

Por ejemplo en un diálogo entre el imputado Sergio Olmedo González con un amigo interesado en hacerse socio del Dispensario, Olmedo explica que “conseguir la receta médica era un trámite simple, rápido y barato, que existían médicos que ‘trabajan con cannabis’ y que solo bastaba con presentar síntomás genéricos como ansiedad, angustia, insomnio o trastornos alimenticios”.

El mismo imputado agrega que “era posible comprar antes de contar con la receta, usando el RUT de un tercero para ‘sacar la solicitud’ y regularizar después ya que formalmente eso era solo ‘para el papel’, porque en la práctica se fumaba marihuana”.

Ese hallazgo fue confirmado por los agentes encubiertos de Carabineros. Varios de ellos pudieron obtener recetas en cosa de minutos, a través de plataformas digitales asociadas al propio sistema, mediante entrevistas superficiales, diagnósticos genéricos y emisión inmediata de prescripciones, con pagos por transferencia o Webpay a cuentas de terceros y habilitación inmediata en el Dispensario para comprar marihuana elaborada y derivados en cualquier sucursal del país.

Las revelaciones con Johanny

En la carpeta hay una escucha que dio luces de la magnitud del negocio. La conversación la tuvo Astorga con un sujeto identificado como Johanny.

En ese diálogo Astorga le cuenta de la rentabilidad del negocio. Le dice que cuando partió lo hizo vendiendo $12 millones mensuales y ahora ya va en $750 millones mensuales. Johanny se sorprende y especula que la ganancia, con $750 millones al mes, debería ser de 40% o 50%. Astorga le replica que “ya no es tan así ya que tiene un staff de abogados donde tienen siete planillas fijas”. Uno de los abogados que prestaban estas asesorías jurídicas es el imputado Hernán Bocaz Bocaz.

Pese a eso Johanny le dice que de igual forma le debería dejar un 30%. Astorga responde y explica que “se acerca al 20% limpio”. Johanny sigue haciendo sus cálculos: “De $700 millones te quedan unos $140 millones”. Astorga le dice que va creciendo un 15% sostenido.

El máximo líder luego le relata que hace un tiempo atrás se dio una vuelta por todas las ferias del mundo. En ese recorrido cuenta que vio un negocio rentable, tomó la oportunidad y mezcló todas las empresas que tenía, pero que le faltan algunas licencias para ganar más patentes.

En otra conversación siguen ahondando en detalles del negocio. Astorga le cuenta a Johanny que pretende llegar a los US$ 20 millones anuales en dos años, lo que dejaría US$ 2 millones de dólares mensuales. Astorga luego hace una descripción del mercado: “El mercado nacional es de US$ 290 millones anual, solamente medido en lo que planta el narco que lo vende a dos lucas (dos millones de pesos el kilo), o sea que mejorando la calidad aumentado a US$ 500 millones fácil”.

En el mismo diálogo Johanny lo interrumpe para clarificar si todo esto es un modelo de farmacia con receta médica. Astorga asiente, pero su interlocutor duda: “¿Pero uno puede comprar y fumárselo?”. Astorga vuelve a asentir, pero las dudas persisten. “Déjame entender algo, ¿un cannabis farmacéutico alguien se lo puede fumar y lo va a usar como que no es farmacéutico?”, preguntó Johanny.

Astorga le dice que sí y Johanny pregunta: “¿Entonces el mercado no es la persona enferma sino que el que consume?“. Astorga vuelve a responder de manera afirmativa y agrega que él sacó un cálculo en Europa y que son 80 billones de euros al año y que su meta es vender US$ 2 millones mensuales al 2027.

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