Las revelaciones de la familia del empresario ferretero secuestrado y las pistas de las motivaciones detrás del plagio
La pareja de la víctimas y sus hijos entregaron sus testimonios horas después del rapto. Los policías consultaron varias veces por las cuentas que mantenía el empresario para despejar el móvil del delito.
Horas después de que se concretara el secuestro del empresario ferretero Jorge Vera (84), su pareja -una mujer de 75 años- acudió a dependencias de la PDI a entregar su testimonio. Era la madrugada del 22 de abril y la mujer entregó información clave para que los policías fueran haciéndose una idea de cuáles serían las motivaciones detrás del plagio.
En su declaración contó, por ejemplo, que Vera era aficionado a las carreras de caballos y que mantenía una cuenta internacional exclusiva para esas ganancias. Esa cuenta, dijo, era administrada por su hijo.
Un antecedente importante entregado por la pareja de Vera está relacionado a la venta de un terreno. Después de todo, según señalaron la policía y el Ministerio Público el día en que Vera fue rescatado con vida, los secuestradores actuaron en conocimiento de que la víctima contaba con recursos.
La declaración de la pareja
Vera fue secuestrado por sujetos ligados al Tren de Aragua durante la tarde del 21 de abril a metros de su departamento en San Miguel. Iba llegando desde su ferretería en Cerrillos, cuando fue interceptado por tres vehículos. Fue llevado a la fuerza hasta un taller mecánico donde permaneció las primeras horas. Desde allí, los secuestradores, la mayoría venezolanos y un chileno, se comunicaron con la familia de la víctima para que realizara millonarios pagos.
Pese a que no pagaron lo que pedían, sí se concretaron transferencias que buscaban la libertad de Vera.
En las declaraciones, a las cuales tuvo acceso La Tercera, la pareja de Vera dejó claro que ella no se metía en las cuentas de la víctima. “Es por lo anterior, que desconozco el dinero que mantiene mi pareja dentro de sus cuentas bancarias, pero sé que en el mes de noviembre del año pasado vendió un terreno en $300.000.000 aproximadamente, desconozco la cifra exacta, sin embargo, sé que recibió el pago”, dijo.
Ese antecedente, volvería a ser consultado por la policía a otros testigos.
La mujer contó que se enteró del secuestro por un vecino, a quien nunca había visto. “Llegó hasta mi departamento, comentándome que se habían llevado a Jorge desde afuera del edificio, dejando la camioneta tirada en la intersección de San Ignacio con calle Magdalena Vicuña, en la comuna de San Miguel”, se lee en el testimonio.
Respecto a las carreras de caballos, dijo que justo el sábado anterior, había ganado $1.400.000, pero que esto debía repartirse entre el jinete, el capataz y los cuidadores.
Los hijos
A primera hora del 22 de abril, a eso de las 6.00 de la mañana, la hija de Vera llegó a declarar ante la PDI.
Dijo que trabajaba junto a su padre en la ferretería, pero que se encontraba con licencia y que había tenido que ausentarse por varios días. La hija contó a los detectives que administraba las cuentas de su padre: las personales, la de la ferretería y la internacional para los caballos.
Los policías preguntaron por el terreno que había contado antes la pareja, aquel de los $300 millones, pero, distinto a lo que dijo la pareja, la hija señaló que aún no se vendía.
“Respecto a su consulta sobre la parcela que mi padre tiene a la venta, él iba a venderla esta semana, no obstante, debido a que enfermé, él decidió aplazar la venta, por lo que no mantenemos en nuestro poder la suma de $300.000.000, puesto que no ha sido vendida aún”, dijo.
Casi en paralelo, el hijo de Vera también entregó su testimonio a la PDI. Dentro de sus palabras, el hombre contó que el hobby de los caballos lo realizaban juntos. “Nos reunimos todos los sábados debido a que tenemos algunos caballos inscritos en el hipódromo, lo tratamos como un hobby, aunque en algunas ocasiones deja cierta ganancia, la que almacenamos en una cuenta del Banco Internacional a la que ambos tenemos acceso. Sin embargo, habitualmente soy yo el que la administra, ya que mi padre recurrentemente olvida las contraseñas”, dijo. En esa cuenta mantenían alrededor de $15 millones.
Fue a él a quien los miembros del Tren de Aragua le pidieron primero $55 millones (una cifra similar a la que mantenía en la cuenta de la ferretería) y luego mil millones de pesos.
“Quiero hacer presente que no tengo sospechas acerca de ninguna persona que pudiera estar involucrada en lo que le sucedió a mi padre”, cerró.
Una de las interrogantes que aún mantiene la policía, manejando más de una hipótesis, es de dónde salió el dato de que Vera mantenía estos fondos, los que serían el motivo del secuestro.
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