Política

Andrea Balladares: “Tenemos la convicción de sacar adelante la agenda que comprometió el Presidente, lo que nos desvíe no nos acomoda”

La presidenta de Renovación Nacional entra en el debate oficialista de la semana: la tensión que producen las distintas iniciativas que han presentado los partidos que sustentan al gobierno y que han terminado tensionando la relación entre ellos. La senadora dice que es el gobierno el llamado a encauzar la conversación hacia aquello que los une.

15-07-2026 ANDREA BALLADARES FOTO: PEDRO RODRIGUEZ PEDRO RODRIGUEZ

Llueve ‘a chuzos’ en Talca, y desde la que era la oficina del exsenador Rodrigo Galilea, la presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares, admite que a su tienda no le acomoda el debate que se ha dado sobre proyectos que no están en la agenda original del gobierno.

La también senadora por el Maule afirma que es rol del Ejecutivo mantener su programa apegado al concepto de “gobierno de emergencia” con el cual el Presidente José Antonio Kast logró llegar a La Moneda en marzo.

Se instaló un debate entre los partidos respecto de qué es lo que viene después de que se termine de tramitar la megarreforma. ¿Cuál es el espacio que se abre después de eso?

Hay dos cosas que siguen siendo las prioridades más importantes de los chilenos. Una es cómo reactivar el empleo en Chile con medidas tanto de largo como de corto plazo. En el largo plazo, todo lo legislativo que puede ser flexibilización y otros desafíos, pero también en el corto plazo, qué tipo de apoyo del gobierno habrá para un segundo semestre en que necesitamos una reactivación importante. Por otro lado, están los temas de seguridad. Ahí lo que está preparando el ministro Arrau está en el camino correcto, hay una batería de cosas que son urgentes sacar.

El Partido Republicano, Arturo Squella, habló de privatizar Codelco. Otros han planteado la idea de empezar una discusión valórica tras la megarreforma...

Hubo una definición del Presidente durante la campaña sobre las prioridades de su gobierno, que luego fue reafirmada en la segunda vuelta, y que permitió el apoyo que tuvo, ese 58%, que además quedó plasmado en la instalación, en este llamado que nos hizo el Presidente a conformar un gobierno de emergencia y de unidad nacional, de ir más allá de un solo partido político, incluso del sector. Hay una agenda y una línea de acción del gobierno que se tiene que mantener en reactivar el crecimiento, generar empleo, recuperar seguridad. Ahí tiene que estar el foco. Tienen que entrar proyectos en materia laboral, el de mercado de capitales y todos los de seguridad. Hay una agenda bastante robusta. Y eso es un punto muy importante: no perder el foco en que el Presidente ganó con unas prioridades que también eran las prioridades de los chilenos. Ahí hay un desafío muy grande para cumplir.

¿Y qué hacer con estos proyectos que están sobre la mesa, los partidos tienen que guardarlos en el cajón?

Es legítimo que los partidos presenten ideas que van a generar diferencias con otros partidos, probablemente no todos vamos a estar de acuerdo. Mirado desde el gobierno, claramente el desafío es procesar esas diferencias y no perder de vista aquello que nos hizo tener un propósito común y mayoritario con Chile. Por lo tanto, creo que para que al gobierno le vaya bien, los que queremos apoyarlo, tenemos que impulsar esta agenda prioritaria.

Vuelvo a mi pregunta: ¿qué tiene que hacer el Partido Republicano con su idea de privatizar Codelco? ¿Esperar cuatro años más?

Hay ideas que se pueden plantear, se pueden analizar. Creo que este no era el minuto. De hecho, el presidente en estos días lo planteó como una pregunta fundamental: ¿son realmente esos los temas que deberían estar ocupando el centro de la agenda pública? Creo que hay otros que lo son.

¿Cuál es el problema con este tipo de temas? ¿Que se desvían respecto de la promesa de campaña del Presidente o que dividen a los partidos que hoy día están detrás del gobierno de Kast?

Los gobiernos tienen distintos partidos e incluso coaliciones que los apoyan, y el desafío es no perder la hoja de ruta. Vamos a tener diferencias entre tantos partidos que apoyamos hoy al gobierno. El desafío no es no tener diferencias, sino cómo las procesamos y cómo nos fijamos en los puntos que tenemos en común para sacar adelante esta agenda.

¿Le preocupa que desde el partido del Presidente se estén proponiendo temas que a primera vista desvían estas prioridades del gobierno?

Más que de dónde vienen, me preocupa que no perdamos de vista aquello que generó el apoyo masivo de millones de chilenos que confiaron en el proyecto que representaba el Presidente y de todos los partidos que lo apoyamos en segunda vuelta por más seguridad, más empleo, volver a crecer, volver a ser ese Chile de oportunidades. El desafío de los partidos que apoyamos al gobierno es apostar a esas prioridades y coordinarnos en nuestro trabajo.

¿Ese llamado también es para Renovación Nacional? Porque de su partido también han salido proyectos que no tienen que ver con el objetivo esencial de este gobierno.

Como mesa hemos tratado de impulsar proyectos que estén en la línea de lo que hoy se está discutiendo: seguridad, propuestas para pymes. También hay temas dentro de la contingencia que obligan a abordar a lo mejor algo un poco más allá de lo planificado.

De RN han salido las reformas para subir los requisitos de las acusaciones constitucionales y también el tema de la reestructuración del INDH. Ahí uno se pregunta por qué RN sí puede plantear cosas distintas y los otros partidos no...

Reformas como esas han surgido de una contingencia. En el caso de la reforma constitucional por las acusaciones, estábamos frente a un escenario donde había una acusación que yo rechacé. Cuando hay una herramienta que se está mal utilizando, claramente es un aporte a la discusión pública el cómo podemos mejorarla. Nuestra inspiración no es marcar diferencias, lo que queremos hacer como RN es aportar en ideas y advertir cuando creemos que algo se puede hacer mejor. Nuestro objetivo no está en tensionar o poner una agenda distinta, sino en contribuir en el éxito de lo que impulsa el gobierno.

¿De parte de los otros partidos ve un objetivo de tensionar el escenario?

Creo que hay partidos, como el Partido Libertario, que decidieron no ser parte del gobierno, que tienen su agenda y que claramente no es la misma que hemos fijado los partidos que sí estamos apoyando al gobierno.

¿Qué hacer con los libertarios, entonces? Lo que proponen genera reacciones en el gobierno y divisiones entre los partidos oficialistas.

Todos los gobiernos enfrentan movimientos complejos, que requieren mayores coordinaciones. Aquí importa la conducción política, como la capacidad de mantener la dirección clara. No siempre todos van a estar de acuerdo, pero la capacidad de fijar esas prioridades es el desafío que tenemos, y parte del llamado ayer del Presidente creo que iba en esa línea.

¿Ha sido difícil la convivencia entre los partidos que apoyan al Presidente Kast?

Es un desafío porque es nuevo. No nos había tocado compartir ni ser partidos que apoyáramos a un mismo gobierno, probablemente el trabajo conjunto que permitió cristalizar una mayoría muy importante del país. Hoy día tenemos este nuevo desafío, que es doble. Un desafío del gobierno de mantener las prioridades, de mantener esta línea de trabajo y al otro lado de generar los espacios de coordinación, de conversación y de trabajo de partidos que no nos había tocado antes hacerlo juntos. Eso implica un aprendizaje, hay un rodaje, hay un proceso de fijar ciertos modos, formas de trabajo. Somos coaliciones distintas, tenemos orígenes distintos, teníamos candidatos distintos en primera vuelta, pero el Presidente nos hizo una invitación. Por lo tanto, el rol que tiene el gobierno en la coordinación de los partidos que lo apoyamos es esencial.

En ese sentido, ¿hace alguna autocrítica respecto a lo difícil que es ordenar a los propios? En el caso de Renovación Nacional, muchas veces han visto voces también disidentes, como las de Diego Schalper y Ximena Ossandón.

Renovación Nacional es un partido de 39 años de historia, somos un partido muy diverso que tiene distintos liderazgos que representan distintas sensibilidades. Nuestro desafío es que esa diversidad que nos enriquece y nos permite representar al Chile real, sea una fortaleza. Pero respecto al gobierno en particular, yo creo que nunca hemos buscado marcar una diferencia porque sí, sino tratar de aportar para que lo que se está construyendo termine siendo algo que convoque, algo mayoritario o, en particular, si hay algún proyecto que tenga una tramitación que permita mejorarlo en el proceso.

De todas formas, da la sensación de que Renovación no está cómodo en esta situación de proyectos o ideas que se presentan que alejan al gobierno de su relato.

Tenemos la convicción de que hay que sacar adelante aquellos desafíos comunes que tenemos, por eso nuestro esfuerzo está puesto ahí. Claramente lo que nos desvíe de ese foco, lo que nos desvíe de las prioridades de las personas y de la agenda que comprometió el Presidente, no nos acomoda.

¿Existe hoy una sensación de desorden oficialista?

No sé si es de desorden. Hay minutos que son más complejos y al gobierno le ha tocado enfrentar complejidades como el alza de precio de los combustibles, como el instalar un gobierno nuevo. En todos los gobiernos hemos visto esta discusión de las dos almas o diferencias.

¿Y cuántas almas hay en este gobierno?

Somos muchos partidos los que apoyamos a este gobierno y que nunca nos había tocado trabajar juntos en un nivel de coordinación de este tipo. Y, por lo tanto, es un desafío mayor el que logremos mantener una coordinación fluida, que los propósitos que nos unen no se desvíen representa un esfuerzo y hay que poner trabajo político a conducirlo.

¿Esta coordinación le compete sobre todo al gobierno?

La invitación la hizo el Presidente. Es natural tener diferencias porque somos partidos distintos. El tema es que esas diferencias no generen más ruido que aquellas cosas que tenemos en común y que son los desafíos en común del gobierno y de las personas. Ahí es donde el gobierno tiene que ser capaz de construir un espacio y que estos ruidos no tengan una mayor exposición que aquellas cosas en las que tenemos acuerdo y que podemos sacar adelante. En el fondo, gobernar exige priorizar, y la prioridad ahí la fija el gobierno y el Presidente.

¿Esperaría mayor firmeza por parte del Presidente?

El Presidente ha tenido un rol importante en cómo convoca a los distintos actores políticos, hemos generado distintas instancias y conversaciones. Yo veo que ha tomado el liderazgo de guiar esos espacios y a los actores del gobierno como a los partidos.

¿Debiera demandar mayor orden por parte de los partidos?

Yo creo que es parte del trabajo diario. ¿Quién soy yo para mandarle un recado al Presidente? Yo creo que hay que reafirmar la convicción que compartimos tanto él como RN: que hay millones de chilenos que confiaron en el proyecto político que él representó, que querían vivir más tranquilos, más seguros, encontrar más oportunidades, volver a creer en que Chile tiene un buen futuro por delante. Nuestra responsabilidad es honrar esa confianza y trabajar todos los días para cumplirla. Creo que ahí está la clave.

El gobierno tiene estos meses, quizás hasta el próximo año, para avanzar lo más posible en una agenda de derecha. Después vienen las elecciones, posiblemente van a perder votos en el Senado, si es que Calisto es desaforado. ¿No es verdad que están en las mejores condiciones hoy para desplegar una agenda propiamente de derecha?

El Presidente lo dijo en campaña. Él no iba a entrar en debates valóricos o en otro tipo de agendas, porque las prioridades estaban fijas: seguridad, crecimiento y el empleo. Ahí está la hoja de ruta y esa definición sigue siendo plenamente vigente. Entonces, no se trata de renunciar a convicciones o al legítimo derecho que tiene cada partido de defenderla, se trata de priorizar y de mantener esa hoja de ruta que permitió llegar al gobierno. La credibilidad del gobierno se construye siendo coherente con esos compromisos.

¿No le parece que la promesa de no entrar en temas valóricos quedó un poco superada por la realidad política?

Eso va a depender de si tanto el gobierno como los partidos que lo apoyamos logremos siempre volver a poner el ojo en el propósito común de sacar adelante lo que son las urgencias de hoy.

Los libertarios han planteado esta idea de que después de que se termine la tramitación de la megarreforma, se entre de lleno en la batalla cultural…

Creo que no es la discusión correcta. Creo que la discusión hoy día es cómo sacamos adelante al país. El gobierno tiene que ser fiel a lo que comprometió, ser fiel a lo que hoy día les importa a los chilenos y mantener esa hoja de ruta clara.

¿Aunque el ministro Quiroz ha dicho que la ley de reconstrucción en sí misma tiene muchos componentes de batalla cultural?

Es que eso tiene una diferencia, porque son precisamente dos miradas distintas de cómo Chile tiene que volver a crecer, pero no perdemos el foco que lo que tenemos que lograr es volver a crecer. Y ese volver a crecer es efectivamente para cubrir el gasto social, para que se genere empleo. Son dos miradas que pueden ser distintas en lo político, entre izquierda y derecha, de cuál es el camino para llegar a ese crecimiento. Y por lo tanto, ahí no se pierde el foco de cuál es la urgencia que hay detrás.

¿Cómo evalúa en este tema al comité político? Schalper acaba de plantear que se requiere un vocero, y también hay críticas por el rol de José García.

Respecto a lo de vocería, yo creo que el desafío no solo es comunicar lo que el gobierno hace, sino es mantener y hacerlo. La comunicación nunca reemplaza a la conducción, no reemplaza los hechos y, por lo tanto, si el gobierno mantiene claridad en las prioridades y actúa con coherencia, la comunicación va acompañando ese proceso. Por lo tanto, creo que ahí tiene que estar el foco, en no distraernos. Respecto a lo de José García, yo lo que he visto es un ministro que es un articulador, una persona que logra llegar a distintos actores, que sabe de la actividad política y del trabajo que se tiene que hacer. Por lo tanto, creo que ha sido un aporte al gobierno.

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