May Chomali: “Estamos fortaleciendo la relación público-privada; hay que poner al frente a los pacientes, no las creencias ideológicas”
A cuatro meses de haber asumido como ministra de Salud, May Chomali tiene un diagnóstico claro del sistema sanitario: el principal problema no es la falta de recursos, sino la gestión. Una certeza que refrendó esta semana, cuando el Minsal cumplió con el objetivo de alerta sanitaria oncológica -la primera urgencia que decidió enfrentar al llegar al Minsal-, gestionando el 99,9% de los pacientes que aguardaban una atención.
“No podemos vivir de campañas o alertas”. Con esas palabras, eso sí, advierte del desafío que, a su juicio, enfrenta el sistema. Ahora, tras dar por cumplida antes de plazo esa meta, la secretaria de Estado mira el próximo desafío: transformar el modo en que opera la atención a los pacientes.
¿Por qué optó por la alerta oncológica como su primera gran medida?
Ver que había personas con cáncer que tenían una garantía GES retrasada era algo muy complejo de entender, porque la ley estipula que las atenciones GES se deben atender en cierto período.
¿Qué significa el término anticipado de la alerta?
Había pacientes que tenían garantías atrasadas hace meses, lo que no puede ocurrir. Nos contactamos con ellos, pudimos ubicar a casi la totalidad y despejamos si aún necesitaban la atención. Si aún estaban esperando, les dimos hora, los operamos o iniciamos su quimioterapia o radioterapia, o lo que fuera. Con estas 33 mil personas el Estado se contactó y nos hicimos cargo.
De ellos, ¿cuántos ya iniciaron su consulta, examen o se hicieron la cirugía o terapia?
Casi la totalidad, solo 31 pacientes no pudieron ser encontrados. A más del 90% ya les cumplimos con la garantía. Es decir, o le hicimos la consulta, o hicimos la cirugía, o se inició el tratamiento. No podemos decir de que los tratamientos están terminados, porque hay algunos que duran muchos meses.
¿Cuál es el impacto de esto en las listas de espera o en los números de garantías incumplidas?
Debería, pero la cantidad de garantías incumplidas en total para el GES son muchas, un poco más de 80 mil. El tema es que el retraso en lo oncológico era lo que a nosotros nos angustiaba, porque cada día que pasa es una probabilidad menos de que ese paciente se sane. Esto no quiere decir que no hemos estado trabajando en alternativas para solucionar las otras garantías retrasadas. Significó también que hiciéramos convenios con muchos más segundos prestadores para aquellos casos que no se pueden resolver en los hospitales públicos.
¿Cuántos de estos pacientes contactados fueron derivados a prestadores privados?
Cerca del 10%. Esto es muy bueno, pero la otra cosa positiva es que muy pocos tuvieron que salir de su región, y esto fue porque se logró hacer convenio con segundos prestadores en casi todas las regiones.
Uno hubiese pensado que serían más las personas derivadas al sector privado.
Sí, se pensó que podía ser más. Incluso, habíamos hecho una estimación en términos económicos que íbamos a derivar el 50%, pero la red respondió muy bien.
¿Cómo impactará la estrategia de esta alerta en el largo plazo?
Como Minsal nos hemos propuesto que no haya garantías retrasadas. Y la única forma es que si nuestros hospitales no lo pueden hacer tengamos derivación automática a un segundo prestador, salvo que el paciente lo rechace o se venza su garantía.
¿Por qué estos pacientes no habían sido contactados? ¿Era un problema de gestión, de dinero?
De todo un poco. En Aysén, la directora del hospital nos dijo: ‘Pude atender a todos mis pacientes con recursos propios’. Ahí había un problema netamente de gestión del caso, de tener equipos de contabilidad más potentes, hay temas de sistema que no permiten hacer una buena gestión. Es multifactorial, no podemos decir que sea un solo factor, y acá pusimos fichas en todos los factores, en acompañarlos en la contabilidad, crear sistemas de seguimiento más precisos, pudimos poner recursos adicionales, de todo un poco. Esto también nos dejó algunas enseñanzas, como mandar al segundo prestador no solamente la prestación rechazada, sino que todo el tratamiento.
Esto requiere fortalecimiento con el sector privado.
Y tenemos que cumplir la ley. Todos estos nuevos contratos con los prestadores privados se hicieron en el contexto de una alerta oncológica, tenemos que legalizar esos procesos, tener una red de segundos prestadores robusta en todo el país. Esperamos que este impulso que les dimos a los hospitales y esta nueva forma de hacer control de gestión de los casos permita tener un control más fino para que no se venzan las garantías.
¿Qué están haciendo para fortalecer la integración público-privada? La administración anterior tenía una mirada distinta sobre esta materia.
Estamos fortaleciendo la relación público-privada porque hay que poner de frente a los pacientes, no las creencias ideológicas. Nos gustaría tener un sector público que efectivamente resolviera todo, pero si no puede, no tenemos ningún problema en derivar al privado. Creemos en la complementariedad, no en la de un sistema sobre el otro.
¿Cuántos de los $ 154 mil millones destinados a la alerta se ejecutaron? ¿Se les entregó directo a los hospitales?
No. Se han ido liberando a medida que se ha ido resolviendo. Y, de hecho, se van a hacer algunas redistribuciones de las últimas remesas, porque hay hospitales en que había menos casos que resolver de los iniciales.
¿Qué representa para el gobierno haber cumplido esto antes de lo previsto?
La alerta se cierra en septiembre, pero el compromiso era que en 90 días íbamos a tener a todos los pacientes, por lo menos en las tres primeras etapas, listos. Obviamente, para el gobierno es una buena noticia, para el sector es buena noticia, para los pacientes es buena noticia. Es bueno plantearnos objetivos comunes.
La siguiente etapa
¿Y qué viene ahora?
Muchas cosas. Vamos a presentar el plan de inversiones de los próximos cuatro años. Teníamos una cartera de inversiones demasiado grande, de más de mil proyectos, y la vamos a transparentar, para que la gente sepa qué es lo que vamos a poder hacer.
¿Van a achicar esa cartera de proyectos?
Es imposible hacerse cargo de 1.360 proyectos, significan 36 años de proyectos de inversión. Tenemos que ser realistas.
¿Y otros temas?
Vamos a presentar el programa de mejor resolutividad para la atención primaria, todo con foco en cáncer. Vamos a partir con las mismas 28 comunas que están en el programa de universalización de atención primaria. Vamos a plantear los objetivos sanitarios para la próxima década. Y, además, vamos a hacer una propuesta más estructural para el problema de las listas de espera.
¿Harán con ellas algo similar a establecer metas como con el cáncer?
Sí. Una de las metas es priorizar a quienes dentro de una misma patología vamos a atender antes o después. Estamos probando algunos sistemas de priorización y vamos a probar otros sistemas, extensiones horarias, definir qué es una espera, porque actualmente la lista son personas que llevan un día y otras que llevan años esperando. Tenemos que definir cuánto es lo máximo que tiene que esperar esa persona. El gobierno pasado demostró una disminución de la mediana de espera, pero hay formas de disminuir la mediana muy fáciles: mientras más personas ingresan a la lista, más te disminuye la mediana, porque la mediana son los días que está el 50% de la población esperando.
¿Entonces esa disminución de la que hablaba el gobierno anterior no es una tan real, sino algo más administrativo?
Hay dos formas de disminuir la mediana: o sacas a las personas que están esperando mucho tiempo o aumentando mucho a los que esperan muy poco.
¿Se dará a conocer algún plan de lista de espera?
Armamos un Consejo Nacional de Salud con expertos que se dividieron en cuatro grupos y uno de ellos está trabajando específicamente en este tema. Se están reuniendo telemáticamente, pero el 30 de julio habrá un encuentro donde cada grupo mostrará sus avances. Pero, como digo, lo de las listas de espera es un problema multifactorial.
¿Va a ser algo más lento?
Más lento, pero más estructural. Si el problema es que no podemos vivir de campañas o de alertas. Si no somos capaces, con la infraestructura que tenemos, con los profesionales que tenemos, de atender toda nuestra demanda, tenemos que hacernos cargo de eso.
¿Cómo ha sido su relación con los gremios?
No tengo ningún gremio con el cual no me haya juntado. Están todos muy preocupados por el tema del recorte, que es absolutamente esperable, porque hay mucho temor a que no vayan a tocar su trabajo. Y no solamente eso, sino que la carga laboral que puede significar el no reemplazo, cosas que se han ido despejando.
Cuando fue nombrada, uno de los aspectos que más se comentaron fue que provenía de un mundo distinto a buena parte del oficialismo. ¿Cómo ha influido ese perfil en la manera en que ha conducido la cartera y su relación con el resto del gobierno?
Mi relación con el resto del gobierno ha sido muy buena. Hemos hecho varias mesas conjuntas, con Educación, con Desarrollo Social, con otros ministerios. Hasta ahora no hemos tenido ningún conflicto.
Y con el presidente, ¿hay temas de salud con más consenso y otros con más debate?
Hay cosas que se debaten en la interna, pero al final nos cuadramos con lo que digan todos. Esto es un trabajo de equipo. Uno no siempre tiene que estar 100% de acuerdo con las decisiones que se toman. Pero siempre que no traspasen ciertas líneas en contra de la salud pública voy a estar abierta a ceder en algunos aspectos, de eso se trata la democracia, y en la política, de negociar.
Hasta ahora, ¿qué ha tenido que negociar?
Negociamos mucho el tema del presupuesto.
Usted declaró en entrevistas que hay episodios de corrupción en el sistema público. ¿Va a presentar alguna denuncia por eso?
Lo que hice fue hablar de cosas que pasan en los hospitales. Hay causas en los tribunales e investigaciones en Contraloría. No es nada nuevo. Me llama mucho la atención que la gente se sorprenda de esto, porque se ha estado investigando siempre. Y es algo de lo cual nosotros nos vamos a hacer cargo, vamos a levantar la voz, no nos vamos a quedar en un sumario más.
Cuando dice que se van a hacer cargo, ¿es apurar los sumarios, ir a tribunales?
Lo que sea necesario y a que no estaremos indiferentes. Todos los que pagamos impuestos estamos poniendo para manejar el sector salud, por lo tanto, la responsabilidad que tenemos en el uso de los recursos es máxima. No me parece justo que en un hospital se mantenga un trato directo sin haber revisado si efectivamente son buenas condiciones, si no hay mejores opciones, o que no se haya licitado correctamente.
¿Cómo lo harán?
Estamos apoyando los servicios para que miren sus contratos. Hay ejemplos de hospitales que estaban con un 70% de sus contratos por trato directo y les estamos exigiendo ir a licitaciones.
Entonces, ¿en el sistema el problema es de gestión más que de recursos?
Hay mucho dinero y podemos hacer mucho mejor con lo que tenemos. Eso es lo que tenemos que tener en mente para trabajar. Por ejemplo, se ahorró mucho en licencias médicas luego de los hallazgos de Contraloría. El miércoles salieron los resultados de las isapres y pasaron a tener números azules, principalmente por esto. Eso es plata que estaba siendo mal utilizada.
¿Cómo van esos sumarios?
Hemos mejorado, al menos ya tenemos más del 95%de los sumarios instruidos. Hemos andado más lento de lo que yo hubiera esperado en términos de poder cerrarlos, pero les pedimos a los servicios que nos informaran por qué no los han cerrado y las causales son bastante atendibles. Propusimos un modelo de una fiscalía móvil para que un equipo vaya a apoyar en los servicios que tengan más atraso en los sumarios.
Hasta ahora, ¿cuál ha sido su desafío más grande?
Tenemos un sector salud muy potente (...). Eso sí, me he dado cuenta de que le falta disciplina, la de hacer lo correcto en el momento correcto. Tenemos deficiencias, sí, pero tenemos que resolverlas nosotros. Los problemas no se atacan, se enfrentan con conversaciones, con negociaciones y con búsqueda de resultados.
Eso lo dice en el sentido de las personas que piensan distinto.
De las personas que piensan distinto, de las personas que le ponen ideología a lo que hacen, que yo creo que no corresponde, porque la salud no es ideológica, la salud es un bien, es un derecho humano. Creo en el sector, creo en la complementación público-privada, creo que tenemos que sacarnos ciertas anteojeras y tenemos que atrevernos a innovar y hacer las cosas diferentes. Por eso estamos optando.
Da a entender que heredó propuestas ideológicas o algo que no le gustó.
Hubo avances muy notables en la administración anterior, como la incorporación de la vacunación del recién nacido. Pero sí pienso que antes el sector era más disciplinado. Cuando hay problemas, todos nos alineamos, como cuando tuvimos el brote de Covid, pero deberíamos alinearnos en el día a día, no solo cuando hay contingencias. Eso es lo que espero que logremos: encauzar al sector hacia un trabajo más eficiente, por el bien de los pacientes.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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