“Una combinación poco común”: el fenómeno detrás del tornado que dejó 300 casas afectadas y 40 árboles caídos en la RM
En el marco de un sistema frontal súbito que afectó a la Región Metropolitana con lluvia, granizos y vientos extremos, se registró el fenómeno climático en el Terminal Sur dejando serios daños.
En medio de las intensas precipitaciones y posterior granizada en la Región Metropolitana de este martes, también ocurrió un fenómeno inusual: el paso de lo que la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) clasificó preliminarmente como un tornado en el sector de la Alameda, en Estación Central.
Según el organismo, el evento, asociado a nubosidad convectiva con características tornádicas, registró vientos de entre 105 y 137 kilómetros por hora, con afectaciones a techumbres y vegetación. El reporte de las 16.30 horas asignó al fenómeno la categoría EF-0 de la Escala Fujita Mejorada. Y aunque llamativo, es el nivel más bajo de esta clasificación.
La clasificación va de 0 a 5 dependiendo de su intensidad, siendo 5 la más grave y dañina, como los que suelen ocurrir en Estados Unidos. En esos casos, el viento alcanza una fuerza superior a 320 km/h, arrasando todo a su paso.
El suceso causó estragos en el Terminal Sur de Estación Central (Pullman), donde ráfagas volaron techos completos, láminas de zinc y estructuras sobre el patio de los autobuses. Esta fue una de las imágenes más llamativas de la jornada, con el techo de la peatonal que da a calle Jotabeche volando en varias partes.
Acorde a información del municipio, además de lo ocurrido en el terminal de buses, el saldo en la comuna por el paso del tornado da un total de 300 casas con distintos grados de afectación por caídas de techos, cables, postes y ramas, así como 40 árboles caídos por viento.
Este miércoles, los equipos municipales de la Dideco están aplicando la Ficha Básica de Emergencia (FIBE) con el objetivo de identificar daños y entregar las respuestas disponibles.
Un fenómeno inusual
La situación es poco común en la capital: prácticamente no existen registros en la materia. El único data de mayo de 1893 y según los registros se presentó en la zona norte de la capital. Se estima que fue entre Colina y Conchalí. Debido a la antigüedad del suceso, no existió manera de clasificarlo.
Pese a lo ocurrido, Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O’Higgins, investigador del CR2 y autor de varios estudios en la materia, revela que “desde mi punto de vista, aún no sé si es un tornado, ya que el hecho de que los escombros estén rotando no directamente evidencian un tornado”.
Osvaldo Artal, académico de la Universidad de La Frontera, señala que lo que ocurrió este martes fue un “vórtice convectivo” dentro de una tormenta posfrontal severa con granizo y lluvia intensa. “Vimos un remolino de viento muy intenso y de pocos minutos, asociado a las nubes de tormenta que cruzaban Santiago esa tarde. Estos vientos son suficientes para arrancar planchas de techo como las del Terminal Sur, quebrar ramas y derribar árboles”.
Artal añade que “conviene ser prudentes, porque en los videos no se distingue con claridad una conexión del torbellino con la nube, por lo que todavía se discute si fue un tornado propiamente tal o una “ráfaga tornádica”. La clasificación final la entregará la DMC cuando termine su análisis”.
Este tipo de fenómeno se origina en nubes de tormenta de gran desarrollo vertical, explica Artal, estableciendo que “el aire cálido y húmedo cerca del suelo asciende con violencia hacia capas mucho más frías en altura. Si el viento cambia de dirección o de velocidad con la altura, o si hay ráfagas intensas bajo la tormenta, parte de esa circulación puede concentrarse en un vórtice estrecho y de corta duración. En Chile estos fenómenos no son tan raros como se cree”.
Álvaro González, académico de la Universidad Austral de Chile, explica el origen del fenómeno climático. “Se podría decir que ocurrió un enjambre de tormentas convectivas severas en Santiago y también en la zona central. Esto generó que en algunos lugares se presentara mucha actividad eléctrica, formación de nubes cumulonimbus y granizos, por ejemplo, en zonas y comunas precordilleranas. Hay una componente orográfica importante, pues en lugares precordilleranos y con topografía más abrupta el terreno fuerza el ascenso del aire húmedo e intensifica la convección local”, señala.
“Hay estudios que muestran que en la zona centro-sur se concentran entre la segunda quincena de mayo y la primera de junio. Lo de octubre se explica por una temporada un poco atípica. Un fenómeno de El Niño excepcional y un octubre muy lluvioso en Santiago dejaron una atmósfera cargada de humedad. A eso se sumaron aire frío en altura tras el paso de un frente y unos 20 °C al mediodía. Fue una combinación poco común, pero suficiente para generar un evento de características tornádicas", sostiene el académico de la U. de la Frontera.
Y añade: “Este tipo de eventos (como el tornado) podemos asociarlos en parte a lo que actualmente acontece con el oceano Pacífico, donde estamos experimentando un sobre calentamiento de la región tropical donde se gesta el Fenómeno del Niño”.
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