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Vichuquén enfrenta cuenta regresiva hacia un nuevo verano

El agua volvió a verse limpia, pero el problema sigue bajo la superficie. Nuevos antecedentes apuntan a décadas de acumulación de sedimentos que serían responsables de la emergencia ambiental que se vivió en el lago del Maule.

El exceso de nutrientes acumulados por décadas en el lago provocó una crisis ambiental en verano.

El lago ya no está verde. Con la llegada del invierno, el olor desapareció, las aguas recuperaron parte de su transparencia y los monitoreos muestran una mejoría respecto del escenario que convirtió a Vichuquén en una zona de riesgo sanitario durante el verano pasado. Sin embargo, en la comuna nadie habla de tranquilidad.

Las floraciones masivas de cianobacterias obligaron a prohibir cualquier contacto con el agua durante varios meses, afectando la salud pública, paralizando la actividad turística y golpeando la economía de una comuna donde cerca del 80% de los ingresos depende, directa o indirectamente, del lago.

A pocos meses de una nueva temporada estival, las causas que dieron origen a la crisis siguen presentes. La imagen de un lago completamente cubierto por agua verde fue la manifestación visible de un problema más profundo. Entre las posibles fuentes, dice el seremi de Medio Ambiente del Maule, Felipe Massardo, se encuentran el vertimiento de aguas residuales, los cambios de uso de suelo e incluso efectos derivados del terremoto del 27F.

“Aunque aún se estudia cuál de ellas es la principal responsable, todas deben ser consideradas como causas del proceso de eutrofización que afecta al ecosistema”, comenta. Además, cuenta que esta información ya forma parte del expediente de elaboración de la Norma Secundaria de Calidad Ambiental, que trabajan para revertir el problema.

Lago Vichuquén

Durante años, la discusión pública se concentró en el ingreso de agua salada desde el océano como responsable de la contaminación. Sin embargo, las últimas investigaciones muestran otro panorama. Un informe elaborado por la Alianza Mundial de Derecho Ambiental (ELAW por sus siglas en inglés), sumado a los análisis de especialistas y al monitoreo desarrollado por la Unión Comunal de Vichuquén, concluyen que el origen de la crisis se encuentra principalmente en el exceso de nutrientes acumulados durante décadas en el sistema lacustre.

Antonia Berríos, coordinadora general en ONG Fima, que encargó el estudio a ELAW, remarca que la situación del lago Vichuquén afecta directamente la salud ambiental de las comunidades que viven ahí. “Nos preocupa profundizar en las causas reales del problema y sustentar con evidencia las soluciones que se le puedan entregar a la comunidad”.

En ese sentido, el informe llega en un momento clave. La expansión de plantaciones forestales de pino y eucalipto, la agricultura, la erosión de los suelos y el aporte de aguas residuales han incorporado durante años grandes cantidades de fósforo y nitrógeno a la cuenca. Esos nutrientes permanecen almacenados en los sedimentos y, bajo ciertas condiciones ambientales, vuelven a liberarse al agua y crean estas explosivas floraciones de cianobacterias.

Cristóbal Galbán, investigador del Centro GEMA de la Universidad Mayor, comenta que la principal fuente de nutrientes proviene de las actividades humanas desarrolladas en la cuenca. “Aunque los aportes externos disminuyan, el lago seguirá disponiendo durante años de los nutrientes acumulados en los sedimentos”.

Ese fenómeno, conocido como “carga interna”, explica por qué la recuperación de lagos eutrofizados suele tomar varios años e incluso décadas. El informe de ELAW estima que cerca del 68% de la subcuenca está cubierta por plantaciones forestales exóticas y que más del 80% de esa superficie fue sometida a tala rasa entre 2001 y 2024. Ese proceso favorece la erosión y el transporte permanente de sedimentos hacia el lago.

Pero la contaminación no responde a un único factor. La disminución de precipitaciones, la reducción del recambio de agua dulce, el cierre artificial del estero Llico, el aumento de las temperaturas y sistemas de tratamiento de aguas servidas insuficientes para una población que se multiplica en verano forman parte de un problema multifactorial.

Enrique Waugh, presidente de la Unión Comunal de Vichuquén, sostiene que el lago perdió buena parte de su capacidad natural para recuperarse. Mientras el informe de ELAW plantea que el foco debe estar en reducir el ingreso de nutrientes desde la cuenca y recuperar la vegetación nativa, desde la Unión Comunal enfatizan también la necesidad de manejar adecuadamente la barra del estero Llico para evitar un aumento de la salinidad y favorecer el ingreso de agua dulce al sistema.

Lago Vichuquén

Sin embargo, con respecto a la salinidad, Galbán indica que no es la causa de la eutrofización ni del exceso de nutrientes del lago. Pero sí reconoce que su papel es indirecto. Puede actuar como un amplificador, pero no como el origen del problema.

Para el alcalde de Vichuquén, Patricio Rivera, el desafío inmediato es enfrentar un verano que todavía genera incertidumbre entre vecinos y emprendedores. Hoy, explica, las condiciones sanitarias del lago son considerablemente mejores que hace algunos meses y los monitoreos muestran parámetros dentro de rangos aceptables. Pero admite que la posibilidad de mantener el lago habilitado para actividades dependerá de las lluvias de los próximos meses.

La contaminación también dejó una profunda huella económica. La declaración de alerta sanitaria, que duró hasta mayo, redujo drásticamente la llegada de visitantes. A ello se suma un daño reputacional que preocupa especialmente a las autoridades locales. Por esa razón, junto con las medidas ambientales, el municipio trabaja con Sernatur y otros organismos para recuperar la actividad turística antes de la próxima temporada.

La solución definitiva tomará tiempo. Massardo relata que el trabajo para esto se desarrolla en dos líneas paralelas. La primera corresponde a la elaboración de la Norma Secundaria de Calidad Ambiental, que permitirá establecer parámetros específicos de protección al ecosistema. Y la segunda medida apunta a operaciones inmediatas a través de una mesa intersectorial para fiscalizar sistemas de aguas, apoyar a los emprendedores afectados y preparar un plan de contingencia para el próximo verano. “La recuperación también requiere modificar la forma en que nos relacionamos con el lago”, remarca.

Pero incluso si esas medidas comienzan a implementarse ahora, la recuperación no será inmediata. “La contaminación se construyó durante décadas y revertir ese proceso también requerirá varios años”, resume Galbán. Lo que sí, agrega Berríos, servirá para abrir la discusión en el cuidado de esta y otras fuentes lacustres del país.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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