El Gato Posenatto

Autor: La Tercera

El aguerrido defensa central argentino se identificó con Magallanes, donde actuó en tres periodos, y se radicó en nuestro país hace casi medio siglo. Óscar Enrique Posenatto Dekimpe nació el 15 de febrero de 1942 en Gualeguay, Entre Ríos, Argentina (cumplió 75 años). Medía 1,81 metros y pesaba 75 kilos. Actuó en San Lorenzo de Almagro, 1963 a 1966 (20 partidos); Unión de Santa Fe, 1967 (24 partidos); Unión Española, 1968 y 1969; Magallanes, 1970 a 1972; Deportes La Serena, 1973 y mitad de 1974; Santiago Wanderers, mitad de 1974 y 1975; Magallanes, 1976; Deportivo Aviación, 1977 y 1978, y Magallanes, 1979.

“Posenatto es italiano y Dekimpe es francés; se pronuncia Dekimpé. Mis padres se vinieron huyendo de la guerra”.

¿Por qué le dicen Gato? “Es un apodo heredado de mi hermano Julio, seis años mayor. Jugábamos juntos en el Gualeguay Central, los dos zagueros, pero él era más duro. También me decían Cacho, como a muchos Oscar”.

¿Cómo jugaba usted? “Tenía una ubicación innata, juego aéreo, iba bien al piso, me gustaba ordenar y era agresivo, pero sin mala intención. Nunca lesioné de gravedad a nadie”.

En Chile había varios delanteros corpulentos, Carlos Campos, Ricardo Cabrera, Juan Álvarez, el Tanque Alfredo Rojas, Luis Araneda… “Uhh, sí. Con Juan Álvarez fuimos compañeros. El Tanque Campos es vecino mío. Ese tipo de jugadores no me complicaba”.

¿Es más difícil marcar a los habilidosos? “Claro, a los ladillas como Carlos Caszely, el Polilla Espinoza, Pedro Araya… Con ellos yo jugaba fuerte los primeros minutos, para amedrentarlos, para que supieran lo que les esperaba si no se quedaban afuera del área. El Chico Araya se desquitó y me puso una plancha (enseña la cicatriz en el muslo izquierdo)”.

¿Era de usar los codos? “En plena carrera yo metía el codo sin que el árbitro se diera cuenta. Eso es astucia, Elías Figueroa también lo hacía, ¿eh? Una vez dejé tirado a Tito Fouillioux. Antes no podía decirlo, ahora sí”.

¿El golpe más feo que recibió? “Por San Lorenzo de Almagro frente a Peñarol en el estadio Centenario. El ecuatoriano Alberto Spencer me pegó un codazo en el estómago y me cortó la respiración. Estuve como 10 minutos en el suelo.”

¿El golpe más feo que propinó? “Al mismo Spencer en el segundo tiempo de ese partido. Me arrojé de frente, con los dos pies, sobre su estómago. Me expulsaron como tres veces, hubo incidentes, se suspendió el encuentro y Spencer al hospital…”.

¿Un partido inolvidable? “Por Aviación ante Colo Colo. Corté un pase, crucé la mitad de la cancha y me fui, seguí por la derecha y al llegar a la línea de fondo le pegué con chanfle. El Gringo Nef manoteó la pelota medio metro dentro del arco, pero el árbitro no cobró el gol”.

¿Una anécdota? “En San Lorenzo había muchos futbolistas que vivían agarrando para el fideo. Una vez se enojó Crocci, un tipo enorme que jugaba en mi puesto, tomó por los tobillos al loco Doval y lo tenía colgando en un quinto piso. Tuvimos que ir a quitárselo entre todos”.

¿Una linda marca? “Haber regresado dos veces a Magallanes. Me encariñé con el club, abandoné ahí el 6 de enero de 1980, con casi 38 años”.

¿Un orgullo? “Estar casado 46 años con mi esposa chilena, Patricia. Tenemos tres hijas y un hijo, todos universitarios”.

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