Opinión

Acusación constitucional

La bancada socialista se reúne después de la votación de la acusación contra Cubillos. FOTO: DEDVI MISSENE

SEÑOR DIRECTOR

Con algo de sorpresa he leído la carta de Luis Alejandro Silva, publicada el lunes en La Tercera. Primero, pues legitima la acusación constitucional de "tan precarios fundamentos" bajo el argumento de que ésta constituiría un "juicio político" (no judicial). Segundo, llama a desempolvar el veto como una herramienta "política" que posee el Ejecutivo para "castigar" al Congreso por usar mal sus atribuciones.

Mi sorpresa radica en su concepción de lo político. Sin pretender caer en una ingenua concepción de la política, lo cierto es que ella sí responde, en cuanto a actividad, a criterios que son (y deben ser) de justicia. Por cierto, esto no significa que el modo de juzgar políticamente sea similar al de un juez ni tampoco significa que debamos negar las tensiones propias de un sistema estructurado bajo la lógica de pesos y contrapesos. Con todo, no debemos asimilar lo político a aquello que no requiere justificación, ni tampoco a un mero despliegue de poder.

Así, la acusación contra la ministra Cubillos, si fue política, lo fue únicamente porque la ejercieron diputados en una sede política, pero no lo fue en cuanto a que el razonamiento fue injusto por infundado (y por la manipulación de esta institución). Al mismo tiempo, el veto como mera manifestación de contrapeso es político por las mismas razones dichas, pero no lo es en cuanto a que es puro poder.

Cristóbal Aguilera Medina

Facultad de Derecho UFT

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