Opinión

Coaliciones

30 JUNIO 2026 ACUSACION CONSTITUCIONAL CONTRA EL EX MINISTRO NICOLAS GRAU. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Gabriel Boric fue el primer presidente en tener dos coaliciones de gobierno. Luego del triunfo del “rechazo” en septiembre de 2022, el Socialismo Democrático se integró al gabinete y compartió responsabilidades con Apruebo Dignidad. Ahora, la administración de Kast también hace historia: es la primera en no tener una coalición, apenas un ramillete que incluye al Partido Republicano, Chile Vamos y segmentos de centroizquierda que empezaron a cruzar la vereda a partir del estallido social.

Esta ausencia de coalición, es decir, de una mínima trayectoria e identidad compartida, es lo que explica algunas de las debilidades políticas ya visibles en el actual gobierno. Sin ir más lejos, en la reciente acusación constitucional contra el exministro Grau, la iniciativa fue impulsada por el Partido Nacional Libertario, una fuerza política externa al oficialismo, que recibió el respaldo de Republicano, nada menos que el partido del Presidente. El libelo no fue mayoritariamente acogido por Chile Vamos, un eslabón central del gabinete y donde militan los dos ministros de La Moneda. En simple, la acusación contra Grau fue apoyada por el partido del Presidente y por una fuerza de “oposición amigable”, pero fue hecha caer por partidos a los que pertenecen los ministros del comité político. En resumen, un enredo total.

Podría no pasar de ser una anécdota, si no fuera porque ilustra con claridad los problemas de conducción que derivan de la ausencia de una base política con un mínimo de organicidad, más aún en un gobierno que entre sus objetivos tiene reestablecer el orden; un orden en este caso interno que sin conducción política y sin disciplina se hace muy cuesta arriba. ¿El gobierno quería que la acusación contra Grau se aprobara o se rechazara? Si esa pregunta no es fácil de responder qué queda para los partidos que lo apoyan.

Esta semana fue el propio Kast quien por primera vez puso el tema de la coalición sobre la mesa. Quizá asumiendo ya que su ausencia puede no ser dramática en una primera etapa, sobre todo si la agenda gubernamental está articulada por la lógica de las “emergencias”. Pero dicha lógica es por definición de corto plazo -el país no puede estar cuatro años en emergencia- y menos puede ser la base de sustentación de un proyecto político. Sin una agenda de reemplazo clara que permita reorientar las prioridades y sin una identidad construida en torno a referentes políticos simplemente no hay horizonte ni futuro posible.

Es cierto que emergencias no faltan: a las definidas en campaña ahora se agregan el fantasma de la recesión económica y el deterioro del mercado laboral. Desafíos enormes en materia de gestión que, sin embargo, no reemplazan el trasfondo político en el que se juega la sobrevivencia de todo gobierno. Porque se puede ganar una elección presidencial sin tener una coalición cuando se es un candidato opositor. Pero resulta mucho más difícil asegurar la continuidad de un gobierno cuando se carece de ella.

Por Max Colodro, filósofo y analista político

Más sobre:PolíticaMax ColodroCoalición de gobiernooficialismoBoricKastacusación constitucionalNicolás Grau

La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE