Opinión

Pedofilia y libertad de cátedra

SEÑOR DIRECTOR:

La polémica causada por dos tesis sobre pedofilia en la Universidad de Chile tiene una arista que no puede pasar desapercibida: la tensión entre libertad de cátedra y los principios y valores de su misión fundacional y cómo ello condiciona su carácter público. ¿Es propio de una universidad contar con un ideario definido, es decir, contar con un sello que la identifica? Ciertamente que sí. ¿Es lícito imponer límites a la libertad de investigación, cuando ella colisiona con principios fundantes de ese ideario? La reacción de repudio de las autoridades superiores de una casa de estudios “pública” y la decisión de tomar medidas, da la respuesta: en dicha universidad, sí hay límites.

Al respecto, cabe recordar que en Chile hay quienes niegan el carácter público de las universidades católicas, porque al adherir y exigir respeto a un ideario determinado dejarían de ser “plurales” al imponer límites a la investigación académica y a lo que se puede enseñar. La respuesta de ellas ha sido siempre la misma: no se trata de ignorar los hechos, amordazar el libre intercambio de ideas tan propio de la labor académica y negar espacios para el debate. Pero si se hace una apología en materias que dañan la moral y el ideal normativo de su misión académica, no es admisible hacer lo que se le dé la gana. La libertad de cátedra existe, pero contenida en ciertos bordes que impone el “ethos” de la institución.

Carlos Williamson

Profesor titular e investigador Clapes UC

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