Opinión

Ranas y pingüinos: los inexcusables retrasos de Boric

Foto de Andrea Benvenuti

El gobierno de José Antonio Kast retiró de Contraloría 43 decretos medioambientales elaborados por la administración de Gabriel Boric, que estaban a la espera de toma de razón.

La medida fue resentida por la nueva oposición. Giorgio Jackson la asoció a la desafortunada metáfora de la “retroexcavadora” que se ha usado para objetar el derribe de completas políticas públicas, y aludió a una “incertidumbre jurídica”. Críticas que han resonado, pues podría afectarse -por ejemplo- la protección de la ranita de Darwin y el pingüino de Humboldt.

En suma, elementos que generan en el progresismo la tentación de trazar líneas rojas, con el propósito de evitar un adelgazamiento de las políticas medioambientales, ante un Gobierno que parece priorizar la reactivación económica, en contraste con el auto-nombrado “primer gobierno ecologista” que lo precedió.

Sin embargo, es necesario un análisis técnico acucioso, para separar la cosmética y el eslogan fácil de defensor medioambiental, de las políticas públicas serias y a tiempo.

Lo primero que aparece es que 32 de estos decretos tienen un cronograma que muestra cierta desidia y malpaso en su tramitación, pues su fecha de creación es entre 2023 y 2025, habiendo dormido largamente en los cajones de funcionarios antes de ir a Contraloría, con algunos de ellos entregados sólo a días de que terminase el Gobierno.

Por ejemplo, el Decreto 42 que aprueba el Reglamento del Consejo Nacional para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, fue ingresado recién el 9 de marzo pasado, a dos días del cambio de mando, mientras que estuvo guardado en un cajón desde el 5 de abril de 2024, cuando fue retirado de la Contraloría. En tanto, el Decreto 4 que aprueba el Reglamento del Sistema de Certificación Voluntaria de Gases de Efecto Invernadero y Uso del Agua, ingresó sólo el 2 de marzo pasado, en instancias en que fue suscrito por el Presidente el 5 de marzo de 2025. Hablamos de dos y un año de sueño en cada caso, frente a infraestructura normativa clave.

Respecto del pingüino de Humboldt, el Decreto 13 que lo protege fue ingresado el 10 de marzo de 2026, horas antes del cambio de mando, mientras que el de la ranita de Darwin (Decreto 38) entró el mismo día en que Boric dejó La Moneda

¿No hubo urgencia en cuatro años? ¿Por qué esperar el fin de una administración y el inicio de otra?

Existen dos explicaciones. La primera es técnica, y señala que los decretos no tenían el nivel suficiente como para pasar por el cedazo contralor, y fueron entregados a última hora para mostrar números de cumplimiento. Estaríamos ante una incapacidad negligente de elaborar políticas públicas consistentes y oportunas. La segunda es política. Ante la imposibilidad de dejar un legado técnico-ambiental, la administración saliente creó una especie de trampa, de modo que el rechazo del conjunto de sus decretos sirva para cavar ahí una trinchera.

Estamos hablando de graves déficits de gestión que hicieron imposible construir un legado medioambiental, y de actitudes mezquinas y mañosas al actuar sobre la hora. Algo que crispa el debate, horada la fe pública y prefigura una oposición de matinal, sin racionalidad técnica.

Y también sin racionalidad política, pues incluso echar pie atrás al reingresar el decreto de las ranitas, en vez de implicar una derrota, puede servirle a Kast para afinar el ojo y mostrar criterio.

Por Cristóbal Osorio, profesor de derecho constitucional, Universidad de Chile.

Más sobre:KastMedio ambienteHumboltGobiernoBoric

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE