Opinión

Romper límites

Romper límites Andres Perez

Atreverse a pensar fuera de la caja no es un lujo intelectual. Chile ya ha demostrado que es capaz de cambiar paradigmas cuando se lo propone. La creación del GES fue, en su momento, un ejercicio verdaderamente disruptivo; permitió pasar de un sistema dedicado a administrar la escasez a uno que consagró derechos exigibles y garantías de oportunidad.

Hoy, en materia de salud, seguimos actuando como si muchos de nuestros problemas fueran parte inevitable del paisaje. Las listas de espera, el colapso hospitalario y el avance de las enfermedades crónicas se han vuelto habituales. Nos hemos acostumbrado a gestionarlos, no a resolverlos. Sin embargo, la historia de la medicina enseña una lección clara: aquello que no se cuestiona, no cambia. El desafío es, ante todo, de organización, enfoque y uso inteligente de las capacidades que el país ya posee. Chile ha demostrado en otros ámbitos -desde la transformación digital hasta los servicios financieros y las telecomunicaciones- que cuando existe visión, capacidades técnicas e iniciativa, es posible dar saltos significativos en plazos acotados. La salud debiera ser el próximo de esos avances.

Hoy contamos con un seguro público que cumple un rol esencial en equidad y protección financiera y que cubre a la mayor parte de la población. Pero también es evidente que enfrenta limitaciones relevantes en gestión, coordinación de redes y capacidad de adaptación. El resultado es un sistema permanentemente tensionado, que llega tarde, actúa de manera reactiva y paga altos costos humanos y económicos por la falta de oportunidad.

En paralelo, el sector privado ha desarrollado capacidades sustantivas en inversión, gestión clínica, innovación, incorporación tecnológica y nuevos modelos de atención. Estas fortalezas no son una promesa futura; existen, están probadas y han sido parte clave de los procesos de modernización del país. Ese mismo espíritu debiera ponerse al servicio de un desafío aún más decisivo: avanzar hacia un sistema de salud con un foco real en la prevención.

Seguir esperando reformas interminables o debates estériles tiene consecuencias concretas: genera gastos millonarios para el país y, lo más grave, cobra vidas. Existe hoy una oportunidad histórica para romper los límites de la medicina tradicional y reescribir la forma en que cuidamos la vida.

Es aquí donde debemos mirar fuera de la caja. Romper inercias y asumir la iniciativa para construir, de una vez por todas, un sistema de salud que esté a la altura. Este es el momento de que el sector privado asuma ese liderazgo y despliegue toda su inteligencia, su audacia y su poder de innovación para pasar de un sistema que llega tarde a uno que se anticipa.

Por supuesto, no se trata de reemplazar al Estado ni de relativizar su rol. El Estado debe seguir siendo garante del acceso, la equidad y la cohesión del sistema. Pero ese rol se fortalece cuando logra orientar e integrar todas las capacidades disponibles hacia un objetivo común: anticiparse a la enfermedad en lugar de limitarse a administrarla. Chile tiene las condiciones para dar este paso. Lo que falta no es capacidad, sino decisión.

Por Paula Daza, directora ejecutiva del CIPS UDD

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