Opinión

Violeta

Aton Chile JUAN EDUARDO LOPEZ/ATON CHILE

Ante la muerte el sentido se desvanece. De pronto nos encontramos en un mundo vacío, las palabras no resuenan, son estructuras ahuecadas como contenedores vacíos, sin eco. ¿Dónde fue a parar el sentido? El tiempo se revela irreversible, inclemente; el silencio no tiene fondo, se esfuman los límites y el dolor es tan denso que se convierte en piedra. ¿De qué materia está hecho el cuerpo para resistir tanto?

En el sufrimiento, la filosofía, la poesía y la música se ofrecen como caminos posibles. En la exploración de esos caminos, nos encontramos con Aristóteles, Pessoa, Bach y Nietzsche. En La Metafísica Aristóteles investiga las causas de todo cuanto existe y encuentra la materia y la forma; la potencia y el acto: dýnamis y enérgeia. La filosofía se ha abocado al estudio de la forma, del acto, de la presencia, de lo inteligible; quedando en oscuridad la materia, la potencia. La dýnamis griega, la potencia, la posibilidad es el origen del cambio, del movimiento; ella es fuente de donde emana el tiempo. La dýnamis es la pieza clave que permite comprender cómo las cosas cambian, se transforman, sin dejar necesariamente de ser lo que son: como la semilla que es un árbol en potencia y como el árbol a su vez semilla. La potencia es lo opuesto a la nada, es el estado primario del todo, es fuerza latente. Pienso que la muerte es el tránsito del acto a la potencia. En cuanto potencia, Violeta es semilla, es todo y nada al mismo tiempo; habita el pasado, el presente y el futuro simultáneamente; es inasible; incomprensible; como todo principio, como el origen. Violeta te convertirse en potencia pura, en fuente, en origen; posibilidad eterna.

Pessoa nos dice que “la muerte es la vuelta del camino, morir es solo no ser visto. Si escucho, oigo tus pasos, existir como existo. La tierra está hecha de cielo. La mentira no tiene nido. Nunca nadie se ha perdido. Todo es verdad y sendero”. ¿Cómo recorrer ese sendero al que nos invitas? ¿Cómo se habita la posibilidad, cómo se anida la verdad? Cuando la gramática no alcanza, aún nos queda la música. Esta se organiza en silencios y acordes; nos detenemos a escuchar las notas, pero olvidamos que estas son posible sobre el sustrato del silencio. El silencio no es vacío, no es ausencia, es el espacio donde la música respira. En las fugas de Bach encontramos orden, luz y belleza. ¿Cómo se descifra este nuevo lenguaje? ¿Cómo se aprende a escuchar el silencio?

Ante el dolor inmenso Zaratustra grita: “¡Yo Zaratustra, el abogado de la vida, el abogado del sufrimiento, el abogado del círculo - te llamo a ti, el más abismal de mis pensamientos!” La serpiente y el águila lo consuelan “Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer; eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se vuelve a recomponer; eternamente se construye a sí misma la misma casa del ser. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí el anillo del ser. En cada instante comienza el ser; en torno a todo ‘Aquí’ gira la esfera ‘Allá’. El centro está en todas partes. Curvo es el sendero de la eternidad”. En este pasaje Nietzsche nos invita a practicar el amor fati, a reafirmar sin concesiones la vida, a volver a elegir el destino una y otra vez.

Violeta eres luz de estrella, eres cometa, eres música, silencio y corchea, eres potencia perfecta; eres origen y fuente, eres sendero, destino, casa, anillo, centro; Violeta eres eterna; la muerte solo es una vuelta del camino.

Por Sylvia Eyzaguirre, investigadora del CEP.

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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.

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